«Piola» (2018) de Luis Alejandro Pérez, adolescencia en Chile ilustrada por el hip hop

Si fuese una película musical, sería la primera que aborda la escena del hip hop en Chile. Sin embargo, la inspiración para filmar ‘Piola’, en palabras de su director Luis Alejandro Pérez, era otra. “Quería retratar a esa clase media que el cine chileno tiende a esquivar, esa que se mueve entre los márgenes, que no es flaite pero tampoco cuica, esa que enfrenta los problemas reales de vivir en la periferia urbana, pero que a pesar de todo no se deprime, sino que sigue adelante a través de la cultura, el humor y la fraternidad”.

Producido por Cecilia Otero, Sylvana Squicciarini y Otro Foco, ‘Piola’ es el primer largometraje de este cineasta egresado de la Universidad de Chile, quien con un cuerpo de trabajo que incluye videoclips y cortometrajes (algunos exhibidos y premiados en festivales como Mar del Plata, Clermont-Ferrand, Valdivia y Sanfic), hoy se adentra con la cámara dentro del hábitat que lo vio crecer, Quilicura. Será en ese lugar donde ocurrirán las anécdotas por las que pasan los adolescentes protagonistas, Martin, Charly y Sol. “Es un proyecto muy propio de la zona donde ocurre la película, sobre cabros que no encajan en ninguna parte, que aún siendo creativos y talentosos, tienen pocas oportunidades de dedicarse a la música o el arte, por la presión de sus familias y el entorno”, explica. 

A Martin, interpretado por el debutante Max Salgado, lo apodan “Hueso” y es un letrista innato, que acompaña sus rimas con sonidos recortados y sampleados de melodías antiguas. A pasos de grabar su primer disco con De la Urbe, nombre con que él y sus amigos raperos se hacen llamar, lo expulsan del colegio. Entonces comenzará a deambular por las calles de la comuna acompañado por Charly (René Miranda, ‘Volantín Cortao’), otro más al que echan de todas partes y que elude responsabilidades adultas como la de hacerse cargo de su propio hijo. “El tema que quería tocar es ese instante de maduración, cuando debes enfrentarte a cosas más grandes y eres solo un cabro chico, ese momento en que te enfrentas al mundo de verdad”.

‘Piola’ cuenta una tercera historia, la de Sol (Ignacia Uribe, ‘Mala Junta’), una joven que ha forjado con Canela, su perra, un lazo más cercano que con su propia madre. “El personaje de ella es esencial porque habla directamente del crecimiento a esa edad, que tiene un fuerte componente femenino y conforma parte esencial de la adolescencia”, añade Rolando Santana, productor ejecutivo del filme y fundador de Otro Foco.

Seleccionada para competir en la sección Guadalajara Construye del próximo Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), ‘Piola’ es parte de la comitiva de cintas que representarán a Chile como país invitado durante el certamen mexicano, como la película ‘Perro Bomba’ (ganadora el año pasado de la competencia en la que PIOLA participa), el premiado documental de Joanna Reposi, ‘Lemebel’ y la ganadora del Oscar ‘Una Mujer Fantástica’.

AMOR POR EL FRASEO Y LAS HISTORIAS COMING OF AGE

“La palabra PIOLA se utiliza en la jerga juvenil chilena, para hacer referencia a una situación o a una persona que es muy callada o muy tranquila, tanto que puede pasar desapercibida”. La frase responde al epígrafe que abre la película, y resume cómo será el pasar de los días de este grupo de amigos unidos por la música, que frasean inspirados en la cadencia de la calle para liberarse del encierro en el que viven. “Un título que dice y esconde, como cuando les pasan mil cosas en la calle y luego sus padres les preguntan ¿cómo están? ellos responden; piola. Lo que quiere decir decepcionados, felices, tranquilos, en otras palabras, sobreviviendo”, detalla el director. 

La realidad de la cultura Hip Hop aludida, que representan cantautores y agrupaciones provenientes de la zona norte de Santiago como Raw Corp, Morteros Crew, SQB, Rick Santino y NFX, fue el vínculo que impulsó al productor y fundador de Otro Foco a participar. “Leí el guion de Lucho y una de las primeras cosas en que me fijé fue que había una forma de escribir diferente, con diálogos menos teatrales y más reales, que caracterizaban a estos jóvenes raperos de una forma sumamente auténtica, desmarcada de las películas de hip hop gringas de ascensión a la fama y posterior caída. El suyo es un cine de autor que no renuncia a tener una vocación comercial” , afirma.

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