Cineasta chilena estrena documental sobre refugiados en dos importantes festivales

La cineasta chilena Violeta Paus (31) estrenará el cortometraje documental ‘City Plaza Hotel’ (codirigido junto a la realizadora alemana-argentina Anna Paula Hönig) en la nueva edición de Clermont-Ferrand, el festival de cortometrajes más importante del mundo que se lleva a cabo hasta el 9 de febrero. Además, forma parte de la sección Generation Kplus en el Festival Internacional de Cine de Berlín, que se realiza del 7 al 17 de febrero.

Mirada honesta y lúcida al desarraigo, la cinta sigue a una niña afgana de 12 años llamada Zhenos Persad que está transitando de la infancia a la adolescencia. Vive con sus hermanas en el Hotel City Plaza, dirigido por refugiados en el centro de Atenas. Ella escapó junto a su familia del conflicto armado en Afganistán. Se encuentran muy lejos de su hogar, enfrentados a un futuro incierto. Paus y Hönig entran a su mundo con una cámara inquieta y, además de recrear atmósferas y emociones, replican incluso sus sueños, marcados por la crueldad de la guerra.

«EN NUESTRA PELÍCULA, EL HORROR ESTÁ MUY PRESENTE»

Paus nació en Santiago en 1987, estudió Cine en Buenos Aires y Artes Visuales en Chile. Filmó su primer documental, ‘Ajawaska, fragmentos de un viaje a las alturas’ en los Andes Peruanos. En Francia realizó la instalación multimedia ‘Sin panteón’, y actualmente trabaja en ‘Siluetas de Agua’, un proyecto sobre contaminación de aguas dulces en Chile. La idea de ‘City Plaza Hotel’ nació cuando ella vivía en París.

“Mi compañero de piso era un español que había ido a realizar trabajo voluntario a Grecia con los refugiados”, cuenta la directora. “Él fue el primero que me habló de un hotel ocupado por refugiados, que durante la crisis griega quebró: el City Plaza Hotel. Este lugar ‘ocupa’ tiene la particularidad de que es auto gestionada por los mismos inmigrantes, no por ONG’s o proyectos caritativos. En él conviven nacionalidades muy diversas como Siria, Irán, Pakistán, Kurdistán, Irak, Afganistán, entre otros. Vivir en este lugar es mejor que estar en carpas en los campos de refugiados, en donde están expuestos a la violencia física y psicológica, lo que implica hallarse aún más hacinados y en carpas. El hotel esta siempre «fully booked» por la alta demanda, y si no se cumplen con los deberes colectivos como limpiar y cocinar para todos, las personas deben dejar su pieza a otros refugiados. Sin embargo, en el City Plaza Hotel, siempre está el riesgo que sea evacuado por la policía. El hotel, que parecía un lugar de esperanza, en realidad era un parche y no un lugar donde rehacer la vida. La gente ahí no estaba para vivir ya que Grecia es un pasaje, un limbo para llegar a otros países”.

Paus agrega: “En nuestra película el horror está muy presente pero siempre fuera de campo, en este film se busca mostrar el lado más humano de la situación, porque antes que refugiados y de volverse ‘migrantes’ tenían una vida e ideas sobre el mundo, gente con sueños, angustias y aspiraciones, como todos. Es ahí donde queríamos aproximarnos, a recordar la humanidad detrás de esta situación. Zhenos, nuestra protagonista, es afgana, pero ella podría haber sido de cualquier nacionalidad. Le dimos mucha importancia a ser sutiles con la imagen, a convertir la obra en un objeto sensible a través de los planos, los colores y las texturas para que se transmitieran las emociones que estábamos sintiendo en el momento que decidimos embarcarnos en este proyecto».

«EL TEMA DE LAS MIGRACIONES NOS TOCABA DE CERCA»

Violeta Paus estaba de vacaciones en Grecia al momento del clímax de conflicto de la crisis de refugiados. De regreso en París, donde vivía, comenzó a ver familias viviendo en la calle. “Junto a mi gran amiga y co-realizadora Anna Paula nos sentíamos muy afectadas por cómo se trataba el tema de los refugiados, se hablaba de ’enfermedades’ y ‘violencia’ que llegaban a Europa junto con los inmigrantes, todo eso me parecía surrealista. Recuerdo que hicimos una analogía a los zombis: el terror que se difundía en los medios que mostraban una ‘ola de refugiados’, como una invasión. Todo eso nos parecía alejado de la realidad, absurdo. Yo soy chilena, y Anna es alemana-argentina, la migración la vimos en nuestros cercanos por las dictaduras de América Latina, entonces el tema de las migraciones, fuera cual fuera, nos tocaba de cerca. Así fue como empezamos a pensar una película que fuera más humana. Yo siempre había hecho documentales y Anna siempre había hecho ficción, entonces era una mezcla muy interesante de unir nuestros conocimientos y experiencias en este nuevo desafío, aprendiendo de la otra. Por otro lado, nunca hubo dudas de que la protagonista tenía que ser una niña. Hay que pensar que somos dos mujeres directoras y nos parecía natural filmar una mujer, y reflexionar sobre la manera de representar a las mujeres sin victimizarlas, como hacían los medios. Hablamos con un productor francés, escribimos el guion y nos fuimos las dos para Grecia, solo acompañadas por un camarógrafo».

Las realizadoras pretenden que el cortometraje logre que Zhenos, quien actualmente vive en Bremen, se reencuentre con sus padres, quienes siguen en Grecia. “El hecho de que el film se presente en estos dos festivales tan importantes, le dará mucha visibilidad al caso”, destaca. “Estamos en contacto con abogados de Bremen ya que justo el hecho de que el festival sea en Berlín nos acerca un poco al asunto mismo”.


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