CRÍTICA: «I, Tonya» (2017) de Craig Gillespie, la otra cara de la moneda

Década de los años 90. Tonya Harding es una prometedora patinadora artística estadounidense, la segunda en la historia capaz de completar en competición un salto de triple axel. Claro que, Tonya también se hizo famosa por uno de los escándalos más sensacionales en la historia del deporte. En 1994 su principal rival para los Juegos Olímpicos de Lillehammer era su compatriota Nancy Kerrigan. Poco antes del inicio de la competición, Kerrigan sufrió un infame ataque por un matón a sueldo, que intentó romperle la rodilla. La sombra de la sospecha recae entonces sobre el entorno de Tonya, desde su ex marido Jeff Gillooly hasta su guardaespaldas, Shawn Eckhardt. El matrimonio se verá entonces envuelto en problemas legales y fue así como comenzó la decadencia de la carrera de Harding.

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Hay historias verídicas que se llevan al cine por un tema de requisito. La industria es una máquina de generar dinero y, muchas veces, nos topamos con películas que son “basadas en hechos reales” y no tienen ninguna razón de ser. Cumplieron ese requisito y al espectador le hicieron perder tiempo. Pero hay otras historias tan fascinantes que, cuando las conocemos de inmediato, las asociamos con una adaptación poderosa, con actuaciones excepcionales y una de esas ocasiones en las que la industria acierta. Con el caso infame de Tonya Harding, se cumplía con el suficiente contenido para poder adaptar la época de su horrible crimen y cómo él mismo acabó con su carrera. Siempre fue un curioso ejemplo en la caída de una figura por la ambición. Lo que sí sucede, es que cuando se anunció que la historia de Harding sería finalmente llevada al cine, nadie imaginó el estilo resultante; todos pensamos en el habitual marco de true crime y resultó siendo un vehículo de fuerza mucho más interesante, ambientado de forma inteligente y ejecutado sin ningún tipo de contemplación para Harding.

Interesante es cómo ella misma estuvo involucrada en una película que la ridiculiza aún más de lo que ya está (aunque sea un rol publicitario). Esta es la historia de cómo una deportista cayó en las manos de un esquema criminal que cambió un deporte casi inmaculado y que, definitivamente, quedó manchado por una chica que lo intentó todo para ser la mejor y llegó demasiado lejos.

Harding (Margot Robbie) era una patinadora artística. Presionada por su madre (Allison Janney) para iniciar en el deporte desde una edad demasiado prematura, Harding era un ejemplo adecuado de cuando se unen el talento y el origen equivocado. Tonya venía de un hogar roto, educada por una madre violenta y arraigada a los brazos de un hombre que abusaba de ella. Como pudo, llegó a formar parte de un equipo olímpico de patinaje, pero Tonya tenía que luchar con una contrincante mucho más “típica”. En un momento crucial del deporte, Nancy Kerrigan (Caitlin Carver) sufre un ataque y todo apunta a que Tonya tuvo algo que ver. Esta es la verdad sobre lo que ocurrió, contada por la misma Harding.

Lejos de ser un documento de concepto realista, ‘I, Tonya’ es un testimonio en forma de drama/comedia/thriller que funciona perfectamente por el espíritu de la historia que se cuenta. La película sirve para conocer la historia de Tonya y hasta podría justificar las acciones más estúpidas de la deportista. Nunca la película sirve para que Harding busque la redención; no hay límites para demostrar lo evitable de un hecho tan horrible. Tampoco la película apunta a demostrar algo siniestro; el crimen cometido fue tan estúpido y tan mal planificado que, hasta durante la tragedia, la película contiene dotes de humor negro.

Un montaje agresivo y una actuación extraordinaria por parte de Margot Robbie y acompañantes, permiten que la historia de Harding sea digerida con facilidad considerando la época que vivimos. Hemos visto innumerables documentales, pero nunca algo que muestre el por qué Harding hizo lo que hizo mientras nos da a conocer un pasado oscuro del cual nunca se pudo despegar.

Para quien va al cine a conocer la historia, aunque sea la de un deporte que hoy en día no es tan llamativo, esta es una gran oportunidad de conocer un pedazo oscuro de la sociedad que nunca terminó de perdonar a una chica que no supo tomar buenas decisiones.

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7-stars
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Ficha Técnica:
EEUU, 2017, 121 min.
Título Original:  «I. Tonya”.
Director: Craig Gillespie.
Guion: Steven Rogers.
Reparto: Margot Robbie, Sebastian Stan, Allison Janney, Caitlin Carver, Julianne Nicholson, Bojana Novakovic, Mckenna Grace, Paul Walter Hauser, Bobby Cannavale, Renah Gallagher.


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