CRÍTICA: “Jessabelle” (2014) de Kevin Greutert, ese terror que exige muy poco

‘Jesabelle’ narra la historia de Jessie, una joven chica en la flor de la vida que queda inválida tras un fatídico accidente de tráfico en el que se ve involucrada. Postrada en una silla de ruedas y sin movilidad en sus piernas, se ve obligada a regresar a casa de su padre en Luisiana. Será entonces cuando una sombra se cierna sobre ella y descubra el misterioso secreto que rodea su propio nacimiento y que le ha perseguido toda su vida. Una oscura y perversa presencia comienza a perseguirla para advertirla de las extrañas circunstancias en las que falleció su madre y la naturaleza espectral que rodea a su familia.

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Al igual que lo hizo en su momento ‘The Skeleton Key’ (2005), ‘Jessabelle’ (2014), la primera película de terror de Kevin Greutert una vez que dejó de dirigir secuelas de ‘Saw’, intenta hilar una historia de terror ambientada en los pantanos del sur de los Estados Unidos, además de aprovechar para meterse de cabeza en temas como la magia afrocaribeña y una historia de fantasmas con fuertes resonancias de carácter racial. La comparación con la película del 2005 es muy pertinente porque, lo cierto es que las dos se parecen mucho, no sólo en los temas sino también en algunas salidas argumentales. Por desgracia, también se parecen en el hecho de que no llegan a explorar nunca su potencial y caen presa de los mismos clichés a los que parece estar atado la mayor parte del horror comercial de nuestra década, especialmente aquel producido por Blumhouse, la mayor factoría de sustos del Hollywood de nuestros tiempos.

Pero si hay una cosa que la redime en gran medida es que ‘Jessabelle’ parece ser un tanto más ambiciosa a nivel artístico. Todo el principio, cuando la chica protagonista va descubriendo el terrible secreto que se esconde en la casa de su niñez, está rodado con un poco habitual estilo tratándose de una película de esta envergadura: el personaje de Jessie (Sarah Snook) pasa la mayor parte del tiempo sola, y lejos de querer distraer al público, Greutert parece seriamente comprometido a crear una atmósfera de verdad y de forma tremendamente sutil. Durante toda la primera mitad sorprende ver escenas largas, con muchos silencios y una notable ausencia de música que dan a todo el conjunto una apariencia un tanto indie, alejada de lo que podríamos esperar de una producción de este tipo. Las apariciones del fantasma que asola a la chica también están rodadas de manera ingeniosa y genuinamente perturbadora, especialmente una escena en una bañera que resulta, sin lugar a dudas, el gran momento de la película en cuanto a sustos.

Todo esto logra distraerte como espectador hasta el punto de que no te das cuenta de que la historia, en sí misma, es algo que hemos visto muchas veces antes: una protagonista bella y vulnerable (debido a un accidente, Jessie se pasa toda la cinta en una silla de ruedas), devastada física y emocionalmente por una pérdida que se encuentra con una amenaza sobrenatural vinculada a un secreto de su familia. De hecho, es sólo el tema del vudú y el subtexto racial (muy sutil, para variar, pero presente) lo que la distingue un poco del montón de cine de terror de saldo que solemos tragarnos. Por desgracia, las aspiraciones comerciales de la cinta terminan ganando terreno, y una vez que Jessie y el protagonista masculino comienzan su muy predecible investigación, la película toma una apariencia mucho más convencional que se olvida de los grandes aciertos estéticos de la primera mitad, por lo que -estoy seguro- que aquí hubo intervención fuerte por parte del estudio.

Es todo ese tramo final, incluyendo el ya muy visto nihilismo de su desenlace, donde la cinta termina por hundirse. Disfruto las películas de terror con reglas claras en las que los personajes no estén constantemente perdidos y al menos sepan a aquello a lo que se están enfrentando antes de que sea demasiado tarde. Aquí hay decisiones muy extrañas por parte del comportamiento de los personajes, y aunque todo el aspecto cultural sureño/afrocaribe es, sin duda, algo muy interesante, finalmente termina siendo un mero accesorio para un producto que hemos visto ya repetido hasta el cansancio. Curioso, sin duda alguna, sobre todo viniendo de un director con trabajos tan distintos.

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5-stars
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Ficha Técnica:
EEUU, 2014, 90 min.
Título Original: “Jesabelle”.
Director: Kevin Greutert.
Guion: Robert Ben Garant.
Reparto: Sarah Snook, Mark Webber, Joelle Carter, David Andrews, Amber Stevens, Ana de la Reguera, Larisa Oleynik, Chris Ellis, Lucius Baston, Brian Hallisay.


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