CRÍTICA: “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” (2017) de Martin McDonagh, tres personajes sin futuro

Mildred Hayes (Frances McDormand), una mujer de 50 años cuya hija ha sido asesinada, decide iniciar por su cuenta una guerra contra la policía de su pueblo al considerar que no hacen lo suficiente para resolver el caso y hacer justicia. Las consecuencias serán una guerra abierta contra la policía del pueblo, y una agria respuesta por parte de sus habitantes.

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En una vieja carretera de pueblo poco transitada, Mildred Hayes (Frances McDormand) instala tres carteles publicitarios dedicados a la policía del lugar, quienes no se han esforzado lo suficiente para encontrar al responsable de la violación y muerte de su hija. Este acto cargado de rabia y desesperación dará inicio a una guerra entre Mildred y quienes la apoyan y el resto del pueblo que está en contra de su acción de protesta. Pero más allá de esta batalla, que funciona como contexto y deja entrever la idiosincrasia de un poblado norteamericano, los carteles funcionan como un giro en el devenir de algunos de sus habitantes, un punto sin retorno que tal vez cambiará sus vidas para siempre.

La narración se centra en el devenir de tres personajes: Mildred, el comisario William Willabouth (Woody Harrelson) y el agente Jason Dixon (Sam Rockwell). Mildred busca venganza, pues no logra superar la muerte de su hija; Willabouth busca acercarse a la muerte con dignidad; Jason no tiene ningún objetivo en la vida más que ejercer la violencia y agradar a su jefe y a su madre.

Mildred Hayes no está dispuesta a aceptar que la investigación sobre la escabrosa muerte de su hija quede impune, y a pesar de que el comisario conversa íntima y cercanamente con ella, insiste con descargar su ira contra la policía, con la honesta necesidad de saciar su sed de venganza. Esto incluso le hará perder el norte y que tome más relevancia volcar su rabia que descubrir verdaderamente quién mató a su hija.

Por su parte, el comisario Willabouth asume que no ha podido resolver el crimen de la hija de Mildred. Sinceramente lo lamenta, pero tiene que resolver otra muerte que sí lo tiene preocupado: la propia. Tras la instalación de los carteles y su conversación con Mildred algo ocurre en lo más íntimo del comisario, que lo lleva a urdir un secreto plan para enfrentar su camino hacia la misma, en el que contempla lograr que el agente Dixon le de algo de sentido a su vida. Y lo logra, pues el descerebrado agente termina por ser un pseudo detective que, de alguna forma, se unirá a la causa de Mildred.

Sin lugar a dudas, la construcción de personajes es lo más interesante de la película, junto con las intensas actuaciones de sus protagonistas. Finalmente se convierten en el centro de la narración, haciendo que el contexto y el resto de los personajes satélites se ubiquen en un plano muy inferior. Esto provoca que ‘Three Billboards Outside Ebbing, Missouri’ sea un relato oscilante, que por un lado nos presenta una obra llena de adornos vanos, y por otro nos colma de momentos contemplativos y llenos de riqueza visual y narrativa, justificado en parte por la mezcla de géneros cinematográficos que propone su director Martin McDonagh (‘In Bruges’, ‘Seven Psychopaths’).

Uno de los elementos que nos lleva a la reflexión en torno a los géneros aparece al comienzo del largometraje. Tres carteles publicitarios a las afueras de Ebbing, Missouri, unos paneles abandonados en un camino sólo transitado por algunos lugareños. La densa niebla no permite ver el entorno, sugiriendo que se viene un relato cargado de intrigas, un manto blanco que en algún momento se disipará. Este es el primer signo que deja entrever la combinación de estilos cinematográficos que propone su director, que pasan por el thriller, el drama y el humor negro. La neblina constituye un resumen de los tres: algo oscuro ocurrió, no se puede ver, pero da lo mismo porque vives en un pueblo monótono, racista y violento donde no pasa nada y nadie tiene ganas de develar ni la más mínima intriga.

En efecto, Ebbing es un pueblo pequeño de esos donde todos se conocen y se encuentran en el mismo bar. Pero lejos de tratarse de un lugar donde reina la armonía y la fraternidad, la localidad se caracteriza por su ambiente hostil, donde la violencia es el principal lenguaje para comunicarse. Sin embargo a nadie parece sorprenderle, y desde el comienzo de la narración sus personajes se tratan a golpes e insultos, naturalizando y legitimando este comportamiento e instaurándolo como clave dramática: Ebbing es un pueblo donde todos son hermanos menores, pueden golpearse, tratarse mal, amarse, odiarse, taparse las malas acciones y luego tomarse un trago todos juntos en el mismo bar.

Tal vez por eso queda una sensación de desencanto cuando el director, a lo largo del transcurso de los acontecimientos, incluye pequeños momentos raros, inesperados e hilarantes. Cuando desde el comienzo los elementos dramáticos de la película se instalan dentro de la comedia negra y absurda, los chistes aislados terminan por ser meros gags que no aportan a la narración, llevando a la obra por un camino que en vez de ser llamativo e interesante resulta fácil e innecesario.

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6-stars
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Ficha Técnica:
Reino Unido, 2017, 112 min.
Título Original: “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”.
Director: Martin McDonagh.
Guion: Martin McDonagh.
Reparto: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Caleb Landry Jones, Lucas Hedges, Peter Dinklage, John Hawkes, Abbie Cornish, Brendan Sexton III.


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