CRÍTICA SERIE: “Falling Water” (2016) – temporada 1

Cuenta la historia de tres completos extraños que se dan cuenta de que todos están soñando partes separadas del mismo sueño. A medida que se sumergen de manera más profunda para averiguar el significado detrás de la conexión que tienen el uno con el otro, se dan cuenta de que las implicaciones son aún más grandes que sus vidas y destinos personales, además de tener que lidiar con la idea de que el futuro del mundo yace en sus manos.

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‘Lost On Earth’ (1997), ‘The Dead Zone’ (2002), ‘The 4400’ (2004) y ‘Colony’ (2016) son sólo algunos de los títulos de ciencia ficción con los que USA Network se ha embarcado en la producción y siempre ha conseguido buenos resultados. No era extraño apostar entonces que en octubre de 2016, cuando la cadena norteamericana estrenaba ‘Falling Water’, su nueva serie de ficción y misterio, que el éxito llegaría con facilidad, pero el resultado no fue el esperado y las críticas negativas fueron mayoría tras su primera temporada.

Sin embargo, entre quienes sí la disfrutaron, la elevaron rápidamente al pedestal “de culto” y esperan con ansías su ya anunciada –aunque muy retrasada- segunda temporada. Y es que ‘Falling Water’ no es una serie fácil de digerir, ya que contiene elementos que oscilan entre la realidad y la fantasía, y cuyo formato narrativo nos exige la máxima concentración capítulo a capítulo.

La serie se centra en la vida de tres personas que no se conocen entre sí. Tess (Lizzie Brocheré), una coolhunter –o cazadora de tendencias- que está obsesionada con la idea de que en algún momento complicado de su vida tuvo un hijo y su familia se encargó de ocultárselo. Lugo está Taka (Will Yun Lee), un detective de la ciudad de New York cuya madre se encuentra en estado catatónico y se encuentra investigando un crimen en el que una peligrosa secta estaría involucrada. Y finalmente está Burton (David Ajala),  un jefe de seguridad de una importante compañía que se ve obligado a proteger a uno de los trabajadores tras un confuso incidente delictivo. Pero los tres tienen algo en común: la capacidad de manejarse al interior de sus sueños, y en donde a través de estos, comienzan a obtener respuestas y a descubrir que todos conectan en una verdad que puede definir sus vidas, y el destino de la realidad, para siempre.

La propuesta es ambiciosa y, como tal, la historia también nos obliga a seguirla con mucha atención. Cada capítulo va desarrollando la trama de cada uno de los tres protagonistas de forma paralela, y cada una de ellas nos pasea entre la realidad y los sueños, que de manera muy inteligente por parte del guion y la idea original, casi nunca se nos muestran a los personajes entrando en la fase del sueño, por lo que se hace difícil en un principio seguir el hilo narrativo con eficacia. Por esto, los momentos de surrealismo abundan, y si le sumamos el ritmo lento y pausado que predomina en la serie principalmente en sus tres primeros episodios, es posible querer abandonarla.

¿Entonces qué la convierte en una gran serie para sus fanáticos? Más allá de su originalidad, lo que nos propone a partir de su cuarto capítulo hasta el último de su primera temporada resulta totalmente adictivo, cuando los tres protagonistas comienzan a darse cuenta que todos sus sueños son fragmentos que forman parte de un mismo sueño, una realidad casi alternativa que los conecta, que conecta sus historias, sus búsquedas, sus anhelos, sus motivaciones.

Es cierto que, quizás, por la complejidad de su trama, la forma en la que se decidió llevar a cabo el relato no fue la mejor. Tampoco se optó por dotar a los personajes principales de mucho carisma (a pesar del gran trabajo del trío actoral), pero sí resulta un acierto la forma en la que evoluciona la historia y, con ella, los personajes, manejándose al interior de sus sueños, aprendiendo a dominar incluso el tiempo y el espacio. El hecho de que ellos no se cuestionen el origen y la realidad de este fenómeno en el que se ven envueltos porque priorizan la urgencia de sus respuestas también conspira para que el espectador lo asuma como tal y pueda concentrar su atención en la construcción de la historia pieza por pieza y no deteniéndose en tecnicismos que apunten demasiado al “por qué” y al “cómo”. Aunque también se nos da tiempo para informarnos de ello.

‘Falling Water’ puede ser perfectamente considerada como bizarra, pretenciosa, experimental o confusamente mal construida, pero para quienes disfrutan de las series poco masticadas, del misterio que camina sobre una delgada línea entre lo onírico y lo paranoico, de las pistas capítulo a capítulo, del cine de Lynch y de Buñuel, y tienen una fascinación especial por el mundo de los sueños, esta puede ser su serie de la vida, y en apenas diez capítulos.

El estreno de su segunda temporada, aunque fue anunciada hace más de un año, está programada para el próximo 7 de enero de 2018.

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Ficha Técnica:
EEUU, 2016, 60 min.
Título Original: “Falling Water”.
Creador: Henry Bromell y Blake Masters.
Cadena Original: USA Network.
Temporadas: 1 en curso.
Episodios: 10 a la fecha.
Elenco David Ajala, Lizzie Brocheré, Will Yun Lee, Kai Lennox, Anna Wood, Brooke Bloom, Melanie Nicholls-King, Jodi Long, Zak Orth, S. Bryson Williams, Francesca Faridany.


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