ZOOM IN: El porvenir de Mia Hansen-Løve

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Discípula confesa de Eric Rohmer y su escuela de percepción visual y moral, la guionista/directora francesa Mia Hansen-Løve ha desarrollado más que una filmografía: un registro de mundos, sonidos, experiencias y caracteres. Entiende la cámara como una extensión del ojo humano de tal manera, que lo suyo es posar el lente en un determinado espacio – tiempo y dejar que “el curso de la vida” se revele ante el espectador. ¿Es un cumplido o una crítica? Es una constatación. Pero también es un halago, pues no hay nada azaroso, displicente ni vacío en este intento por capturar la esencia vital. Tampoco su realismo aspira a la urgencia de Cassavetes, la verborrea de Woody Allen o el sarcasmo one-liner de Noah Baumbach. Su mirada sobrevuela consciente, sensible e incisiva por universos que le son conocidos: círculos intelectuales progresistas, los altibajos de la producción artística, las dinámicas familiares, el tránsito hacia la adultez, el (des)amor. Como directora, articula un cine puro, es decir, su cámara profundiza a través de la duración del plano, recurso que maneja con maestría y belleza. Permite que sus actores -siempre en un registro muy desafectado- conviertan sus sentimientos en la acción de la película, pese a que esta jamás se vuelve sentimental. Como guionista deja que sus personajes respiren, circulen y abracen sus contradicciones con naturalidad e inteligencia. Su sobria escritura gira en torno a dos grandes tópicos: el real significado de la libertad y el efecto del paso del tiempo.

Mia Hansen-Løve ha comparado su quehacer cinematográfico al de un pintor de retratos: intenta capturar una presencia y plasmarla en la tela. Sus modelos suelen ser gente que conoce o quiere. Father of My Children’ (2009), por ejemplo, está inspirada en la figura de Humbert Balsan, un reconocido productor cinematográfico responsable de las obras de grandes directores/autores/artistas del cine independiente francés. Y tal vez lo más entrañable de la cinta sea el doble concepto de paternidad que exhibe, puesto que la descendencia aludida en el título no refiere sólo a las tres hijas pequeñas del productor sino también a un respetado catálogo de películas, a un estilo de vida, a un criterio artístico-espiritual. ‘Father of My Children’ es una maravillosa película acerca del legado en el sentido más íntimo y sensible de la palabra. Va sobre costos, deudas, saldos y ganancias, profesionales y familiares.

"Father of my Children" (2009)

«Father of my Children» (2009)

“Ojalá decidas ser feliz”, le dice el protagonista a su hija adolescente en una escena cotidiana, sin ningún ánimo discursivo; sin embargo, la mayor enseñanza que este le dejará a lo largo del metraje será justamente la noción de que decidir es saber qué se debe preservar y qué se debe dejar ir. Apoyada por un elenco incapaz de dar una nota falsa, la cámara de Hansen-Løve nos habla de convicción y pérdida con una sutileza y equilibrio conmovedor. La secuencia en que las niñas, tras un apagón, salen con velas a mirar las estrellas en un París completamente a oscuras es de las más bonitas que ha dado el cine actual.

Si hacer casting para una película fuese una asignatura, la filmografía de Hansen-Løve debería dictar la cátedra, pues tampoco hay paso en falso en su siguiente film ‘Goodbye First Love’ (‘Un amor de juventud’, si traducimos su título original en francés). La actriz Lola Creton exuda verdad como Camille, la protagonista de esta historia sobre la obsesión y la pasión que conlleva el primer amor. Lo que en Hollywood sería una suma de lugares comunes, histeria rosa y canciones de Coldplay, en ‘Goodbye First Love’ (2011) es una pena profunda, una necesidad genuina, un viaje en el que suena “Volver a los 17” de Violeta Parra.

Para profundizar en esta historia de crecimiento, el guión ofrece un inteligente paralelo entre identidad, arquitectura y estructura mental. La comparación entre arte y vida es una constante en la filmografía de la directora y, particularmente en esta cinta, hay una notable secuencia en la que el profesor de arquitectura de Camille les habla a sus alumnos sobre la verdadera definición de la palabra fulgor, la importancia de la luz/oscuridad en su profesión y la conexión entre los planos y la memoria, que podría perfectamente ser una clase de teoría cinematográfica dictada por Olivier Assayas (mentor y marido de la cineasta).

"Goodbye First Love" (2011)

«Goodbye First Love» (2011)

La obra más autobiográfica de Hansen-Løve se adentra en aquello de “el amor es un torbellino” por medio de pequeños símbolos y una fotografía (a cargo del gran DP Stéphane Fontaine) que capta la luz del verano magistralmente, y emparenta el filme con esas bucólicas historias clásicas sobre la pérdida de inocencia. La paleta de colores, el modo en que se fotografían las locaciones, la iluminación de los cuerpos y la naturalidad de las actuaciones, permite que la sexualidad sea un tema que cruza el filme intensamente, sin necesidad de mostrar escenas de sexo explícito. Y esa capacidad de Mia Hansen de escapar a la obviedad, de envolver al espectador en una atmósfera de sensaciones que trascienden lo literal se concentra en su punto más alto en ‘Eden’ (2014), su siguiente película.

Basada en las experiencias de su hermano mayor Sven (co-guionista y asesor musical del film) como DJ del movimiento French Touch, exponente de la música House/Garage en los noventa, ‘Eden’ es una historia de auge y caída, sueños y realidades, creencias y búsquedas. Verla es una experiencia altamente sensorial (o al menos aspira a serlo) y, como si fuera una invitación a una fiesta, requiere de parte de quien acude a ella, una predisposición a seguir el ritmo que la realizadora propone. Si no hay tal, es mejor no asistir.

El título alude al tópico del paraíso perdido, a esa nostalgia de un pasado libre y genuino, pese a que la película no es ingenua, y se equilibra entre el homenaje y la mirada crítica al mundo de las tornamesas, la efervescencia, el romance y la mañana siguiente. Fantásticamente musicalizada y editada para marcar el paso del tiempo como un factor preponderante, la cinta muestra a una generación sumergida en una pasión que la libera en un sentido, pero la inmoviliza en otro, mientras embriaga al espectador con un cóctel de sonidos, éxtasis, cansancio y sudor. ‘Eden’ quiere ser una película acerca de lo doloroso que es crecer, pero en el fondo es una película acerca de lo triste que es no hacerlo.

"Eden" (2014)

«Eden» (2014)

Esa obsesión del cine de Mia Hansen-Løve con la temporalidad y el intento de capturar su corriente en pantalla se consolida en la imprescindible ‘Things to Come’ (‘El Porvenir’ si traducimos su título original en francés), que cuenta la historia de Nathalie, una profesora universitaria de filosofía que repentinamente se ve enfrentada a una serie de cambios personales y profesionales.

Ganadora del Oso de Plata en Berlín a la Mejor Dirección, ‘Things to Come’ (2016) inicia con un prólogo que sitúa a la protagonista y su familia en un transbordador y luego frente a la tumba del autor de “Ensayo sobre las Revoluciones”, François-René Chateaubriand, poniendo así a la muerte como la última estación de lo que siempre está por venir. A lo largo del metraje, la metáfora de la pasajera en tránsito será una constante que incluirá caminatas, viajes en autobús dentro de la ciudad e idas y venidas del campo (o la playa) a París. Evidentemente, a Mia Hansen-Løve le interesa más el trayecto que el destino, y junto a una Isabelle Huppert en estado de gracia sale en busca de la verdad de Nathalie y navega con una fluidez fascinante entre grandes temas existencialistas sin que nadie la pueda acusar de pretenciosa o falsa.

‘Things to Come’ se centra en la dinámica familiar tanto como en la relación mentor-discípulo que la profesora establece con Fabien (Roman Kolinka) y temáticamente presenta un mundo de opuestos (revolución/burguesía, juventud/adultez, teoría/práctica, pretensión/realidad, mercado/calidad, madre/hija, clásico/popular, nacimiento/muerte…) y sus personajes oscilan entre la sabiduría y el instinto como formas de comprenderlo.

"Things to Come" (2016)

«Things to Come» (2016)

En ‘Things to Come’ confluyen muchas ideas, pero tal vez la más importante es aquella Schopenhaueriana que entiende al mundo como una representación de la subjetividad del individuo y que postula que la esencia humana es la voluntad, el querer, el deseo. “Mientras que desea el hombre puede vivir sin ser feliz porque siempre espera serlo. Si no viene la felicidad, se alarga la esperanza (…) y sólo es uno feliz antes de ser feliz” le dicta Nathalie a sus alumnos, quien encuentra consecuencia vital en su intento de enseñarle a los jóvenes a pensar por sí mismos.

En el guión, la noción de legado y la proyección del pasado, presente y futuro se articula en el plano intelectual a través de la figura maestro-aprendiz y en el plano femenino a través de las tres generaciones de mujeres que son madres en la película y que configuran tres diferentes dimensiones de la necesidad humana y la emoción. Mia Hansen-Løve elabora un film que jamás se vuelve discursivo ni panfletario, pese a ser ambicioso y darse lujos como citar a Rousseau, o sentar a su protagonista en la butaca de un cine a ver un fragmento de ‘Certified Copy’ (2010), esa obra de arte cinematográfico donde Abbas Kiarostami usa la cámara como espejo y cuestiona los límites de la autenticidad. La directora asombra nuevamente con su destreza narrativa y lo que suena grandilocuente escrito aquí, es plasmado con una honestidad exquisita en pantalla. ‘Things to Come’ es una obra maestra acerca de un tema simplemente profundo: vivir.

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