CRÍTICA: «Doctor Strange» (2016) de Scott Derrickson, alucinante y convencional divertimento

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La vida del Dr. Stephen Strange cambia para siempre tras un accidente automovilístico que le deja muy malheridas sus manos. Cuando la medicina tradicional falla, se ve obligado a buscar esperanza y una cura en un lugar impensable: una comunidad aislada en Nepal llamada Kamar-Taj. Rápidamente descubre que éste no es sólo un centro de recuperación, sino también la primera línea de una batalla en contra de fuerzas oscuras y ocultas empeñadas en destruir nuestra realidad. En poco tiempo, Strange, armado con sus poderes mágicos recientemente adquiridos, se ve obligado a elegir entre volver a su antigua vida de riqueza y prestigio o dejarlo todo, para defender el mundo como el mago más poderoso del planeta.

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Ya no hay nada extraordinario en las historias de increíbles superhéroes que salvan al mundo en inusuales aventuras. Ni siquiera el deslumbrante despliegue visual de ‘Doctor Strange’ la hace realmente distinta de otras películas de superhéroes. Entretenida, ligera y olvidable. Todo lo extravagante que pueda mostrar visualmente, lo tiene de convencional a la hora de contra el origen de un «nuevo» superhéroe.

La película del director Scott Derrickson (‘The Exorcism of Emily Rose’, ‘Sinister’) presenta insólitos escenarios donde se desarrollan sofisticadas secuencias de acción en un relato que no se sale de los cauces más convencionales. ‘Doctor Strange’ se erige como la nueva atracción del parque de diversiones de Marvel, llena de brillo por sus impresionantes efectos y vacía por la trama fija con la que ya ha contado los inicios de otros superhéroes. Aun cuando el largometraje deslumbra inicialmente, incluso su extravagancia se va normalizando, al punto que el filme se limita a ser otra película más de un superhéroe más: una divertida, una rutinaria.

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Para darle introducción a los trucos que han de inundar la pantalla, primero aparece el villano de la función, Kaecilius (Mads Mikkelsen). Entra con sus secuaces para robar las hojas de un valioso libro de hechicería. En su huida debe combatir espectacularmente al Antiguo (Tilda Swinton) por calles que ambos personajes pueden desdoblar a su antojo. Estas secuencias de acción continuarán, pero antes debe verse cómo el exitoso neurocirujano Stephen Strange (Benedict Cumberbatch) sufre un accidente que reduce sus manos a torpes instrumentos, lo que en modo alguno disminuye su inmensa arrogancia. De hecho, Strange se irá quedando solo, sin siquiera el vago interés amoroso de su colega Christine Palmer (Rachel McAdams). Es tal la desesperación por recuperar sus hábiles manos, que Strange viaja a Nepal en busca de una milagrosa curación en Kamar-Taj. Allí, se encuentra con Mordo (Chiwetel Ejiofor), Wong (Benedict Wong) y, obviamente, con el Antiguo. Este grupo, antes que ofrecerles una cura a sus manos, le enseñan sobre dimensiones escondidas y poderes interiores de una naturaleza trascendental. Strange rechaza brevemente tales ideas, pero no pasa mucho tiempo para que las acepte y adopte sin mayor explicación. Sin tiempo para el drama, el protagonista se ve envuelto en una batalla de dimensiones cósmicas entre Kaecilius y el Antiguo. Y el resto es pura historia de superhéroes.

A pesar de las limitaciones de la trama de ‘Doctor Strange’, la película consigue, en todo caso, entretener efectivamente. En particular, porque el esforzado trabajo de efectos tiene una función indispensable en el desarrollo de la historia. El ver la película en 3D se justifica de un modo en que raramente ocurre, ya que los efectos concretan un mundo increíble en que hechiceros pelean por un mundo supra sensorial. En contraste, sin embargo, ‘Doctor Strange’ ofrece muy poco relato. Toda la filosofía de dimensiones paralelas y misticismo es mero mcGuffin con el que se da pie a una reiterada fantasía: la de un hombre arrogante y poderoso que descubre que, después de todo, puede ser de utilidad para otros, y que, en últimas, descubre que es mejor salvar el estado de cosas actual –aun con lo horrible que sea– al cambio de las mismas (de ahí el conformismo).

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No obstante, quizás eso es simplemente sobre interpretar, pues el objetivo de la película es entregar un producto para una rápida satisfacción y olvido, y el filme de Derrickson lo consigue soberbiamente, con un diseño visual que ha de subrayarse. O, en otras palabras, ‘Doctor Strange’ no es sino un divertimento más, uno alucinantemente convencional.

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Ficha Técnica:
EEUU, 2016, 115 min.
Título Original: “Doctor Strange”.
Director: Scott Derrickson.
Guion: C. Robert Cargill, Scott Derrickson y Jon Spaihts (Personajes: Stan Lee y Steve Ditko).
Reparto: Benedict Cumberbatch, Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams, Mads Mikkelsen, Tilda Swinton, Benjamin Bratt, Michael Stuhlbarg, Scott Adkins, Zara Phythian, Alaa Safi, Katrina Durden, Neve Gachev.

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