ZOOM IN: Nick Hornby tiñe la pantalla

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‘Brooklyn’ (2015) no cuenta algo nuevo, pero remece algo olvidado dentro de quién la mira. Empatiza, emociona, se hace entrañable a punta de un trabajo actoral sobresaliente, una cámara con oficio de cuentacuentos y un guión que se enorgullece de su labor: narrar la historia de una inmigrante irlandesa en Brooklyn, en particular, y hablar sobre los ires y venires de la vida, en general. El filme trata sobre equipajes: los propios, los ajenos, los livianos, los nuevos, los perdidos, los demasiado pesados para seguir acarreándolos y aquellos que nos ofrecemos a cargar para alivianar a quien amamos. No sólo no reniega de la tradición literaria/cinematográfica construida en torno al motivo del “extraño en el mundo” sino que se integra a ella, homenajeando sus formas, mostrándole enorme cariño y respeto. Tal como su protagonista, la película sabe muy bien dónde quiere ir, sin que ello le impida ir más allá.

‘Brooklyn’ es también una película de Nick Hornby, pese a que el conocido novelista inglés sólo es el responsable del guión adaptado, es decir, de adaptar la novela homónima del escritor irlandés Colm Tóibín. Esperen, ¿puede un guionista tomar ribetes de autor y articular una filmografía en torno a su nombre? ¿Puede un screenplayer convertir ideas ajenas en obsesiones propias? Claro que sí. Aaron Sorkin lo hizo magistralmente en ‘The Social Network’ (2010) y ‘Steve Jobs’ (2015), logrando que dichas cintas dialoguen en perfecta sintonía con el resto de las obras audiovisuales que llevan su firma, por ejemplo. Sorkin, al igual que Hornby, son apellidos y adjetivos calificativos al mismo tiempo. Son marcas de agua que a ratos recorren el metraje con mayor intensidad que el sello del director o el autor de la historia original.

"Brooklyn" (2015) de John Crowley

«Brooklyn» (2015) de John Crowley

¿En qué consiste el sello Hornby? En “sus historias” siempre hay un pasajero en tránsito: un punto de partida y una meta física y/o espiritual. Hay mochilas literales y/o metafóricas que el viajero carga con orgullo o desazón. Hay compañeros de ruta, nuevos encuentros y personas importantes que se dejan atrás (in)voluntariamente. Adapta novelas de iniciación, búsqueda o autodescubrimiento protagonizados por actrices talentosas (Carey Mulligan está extraordinaria en ‘An Education’, Saoirse Ronan y Reese Witherspoon están sencillamente perfectas en ‘Brooklyn’ y ‘Wild’, respectivamente). O narra de puño y letra relatos masculinos sobre madurar, cuyo traspaso a la pantalla grande está a cargo de actores carismáticos tales como Colin Firth (‘Fever Pitch’, 1997), Hugh Grant (‘About a Boy’, 2003) o John Cusack (‘High Fidelity’, 2000).

La educación en sus múltiples formas es un tema recurrente para Nick Hornby, quien suele dar nueva voz a personajes sumergidos en procesos no tradicionales de aprendizaje. El trabajo del inglés promulga que las verdaderas lecciones se adquieren en el camino y provienen de un mentor inesperado, de la persona que amas, de aquel que odias, de una frase de un libro, de una gran canción, de un atardecer poblado de recuerdos o de un equipo de fútbol que supo superarse a tiempo para salir campeón.

“Action is character, dice mi profesora de inglés. Creo que significa que si nunca hiciéramos nada, no seríamos nadie”, proclama Jenny (Carey Mulligan), la inolvidable protagonista de ‘An Education’, película imperfecta, honesta y atendible justamente por preguntarse (y preguntarle al espectador) si el conocimiento vale más que la experiencia. Basada en las memorias homónimas de Lynn Barber, la cinta narra el viaje de iniciación que emprende una chica inglesa de 16 años al conocer a un hombre mayor y adinerado que le mostrará qué hay más allá del pueblo en el que vive y las aspiraciones convencionales de sus padres. La premisa no es original; sin embargo, la cinta logra distinguirse de la media a través de la verdad que Carey Mulligan le inyecta a la protagonista y porque el guión sabe transmitir que muchas veces crecer es sinónimo de dejar ir.

"An Education" (2009) de Lone Scherfig

«An Education» (2009) de Lone Scherfig

La pérdida de inocencia de Jenny en ‘An Education’ se contrapone al recorrido de la protagonista de ‘Wild’, el guión adaptado por Hornby de las memorias de Cheryl Strayed, la mujer que decide explorar sola la Pacific Trail Crest hasta “volver a ser la persona que su mamá (fallecida) crió”. Mientras la primera es ingenua y permeable a lo que este sujeto le ofrece, la segunda busca limpiarse: exonerar dolores y excesos pasados, para así volver a empezar. ‘An Education’ pierde fuelle hacia el final del metraje dejando entrever los hilos de sus lugares comunes, mientras que ‘Wild’ destaca por un impecable montaje a cargo de Martin Pensa y el director de la cinta Jean-Marc Valle, quien se acredita bajo un seudónimo como editor. Ambos llevan sin esfuerzo al espectador por un magnético mix de recuerdos, cansancio, heridas y sudor.

Es interesante la inversión de los clichés de género en ‘Wild’. En la cinta, es Cheryl (Reese Witherspoon) quien se sumerge en un cóctel de drogas y sexo casual para mitigar dolores inexpresables, mientras un marido contenedor intenta protegerla. Es ella quien decide abortar porque sabe que no se puede ser madre antes de ser. Lo salvaje del título no proviene necesariamente del estado de la naturaleza ni de las proezas deportivas, sino de la necesidad de dejar que la vida fluya sobre cada quien y no esquivar las huellas que ésta va dejando en el camino. Dejar que las viejas heridas cicatricen. Dejar que aparezcan otras nuevas.

Es llamativo cómo la tinta de Hornby se ha consolidado en Hollywood como la perfecta canalizadora de estos mundos femeninos que se muestran complejos y vulnerables, mientras que las adaptaciones al cine que otros han hecho de sus novelas operan en niveles bastantes básicos de masculinidad, apelando a una empatía cómico-generacional entre el espectador y los cuasi adolescentes eternos que las protagonizan, antes que a una solidez narrativa o a mostrar un espectro emocional. Para Hornby (el escritor y el adaptador) son ellas las dueñas de los matices, las generadoras de cambio, las portadoras de energía. A menudo las mujeres son la causa, y también, el efecto.

"Wild" (2014) de Jean-Marc Vallée

«Wild» (2014) de Jean-Marc Vallée

A primera vista es tentador hablar de feminismo a la hora de analizar las heroínas adaptadas al cine por él, pero lo cierto es que esa perspectiva está solamente en el envoltorio de los filmes. Ellis, Jenny, Cheryl son mujeres que salen con mayor o menor valentía de su zona de confort a buscar la vida, claro, pero nunca dejan de definirse en relación a lo que otros le ofrecen o (no) le permiten hacer. Y en la palabra “otros” están incluidos el azar, los hombres que aparecen en mitad de la ruta, y también, un ser implacable que da y quita sin piedad: Dios.

Hay, en el entorno que las rodea, un determinismo que va más allá de épocas o costumbres sociales y que tiene que ver con el hecho de ser mujer, con la exigencia implícita de ser completas, multifacéticas y eficientes: maternales, buenas esposas, intelectualmente preparadas, sin que uno de estos roles se interpongan entre sí. Ellas reconocen la carga de esta suerte de predestinación genérica, pero no se rebelan ante ella realmente. Al final del camino siempre hay un hombre esperando ser elegido, una futura familia que formar, unos padres que complacer. Por contradictorio que suene, son personajes que se liberan solamente hasta que su proceso de sanación o descubrimiento les permite encajar en el sistema otra vez. El objetivo no es obtener igualdad, derribar barreras ni independizarse a largo plazo: la meta es encontrar un lugar al cual pertenecer.

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Trailer de ‘An Education’ (2009)

Trailer de ‘Wild’ (2014)

Trailer de ‘Brooklyn’ (2015)

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