ZOOM IN: Todd Haynes, el espejo y la máscara (Parte 2)

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No hay película más devastadora que ‘Safe’ (1995). De verdad. Logra algo que ninguna sala de cine 4XD logrará jamás: meterse en tu piel. Entra como un escalofrío y se queda ahí. ‘Safe’ es muchas cosas: una película de culto de los ’90, la primera colaboración de Haynes con Julianne Moore versión descollante, una posible alegoría de la irrupción del VIH en los ochenta y, concretamente, la historia de Carol White, una ama de casa acomodada que comienza a enfermarse sin razón biológica aparente hasta ser cuasi diagnosticada con “enfermedad ambiental” (trastorno que provoca que el cuerpo reaccione alérgicamente frente a toda clase de químicos).

Lo que llevo conmigo de ‘Safe’, sin embargo, es la sensación de indefensión que transmite, puesto que presenta un enemigo omnipresente, incontrastable. Una especie de virus invasivo sin nombre definido. Puedes llamarlo química, contaminación, socialización, mundo, contacto, aire, vida, o tú mismo. Ni en el universo del cómic existe un villano que tenga un alcance tan aterrador. ¿Qué demonios haces cuando lo que te enferma es el entorno?

Sé que decir que Todd Haynes es un visionario suena a etiqueta periodística inflada o excesivo fanatismo, pero ‘Safe’ es una prueba válida a la causa del adjetivo. Escribió y dirigió en 1995 este filme que recoge temas contemporáneos que resuenan muy fuerte hoy, tales como el negocio de las instituciones de autoayuda que comercian alternativas falsas de sanación a una sociedad que tiende a somatizar procesos psicológicos reprimidos e imposibles de verbalizar.

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«Safe» (1995)

La escena en que Carol White (Julianne Moore) acude al espejo del baño a mirarse su rostro antes de hacer crisis en medio de la celebración de un baby shower, más su adicción y posterior alergia a la leche, y la insatisfacción sexual con su marido son símbolos que hablan de un ser infértil en su máxima expresión, un sujeto incapaz de establecer con quienes le rodean una relación social-emocional-afectiva de intercambio. El personaje va hacia el baño en busca de su reflejo como un intento desesperado de frenar el modo en que su cuerpo se rebela a seguir representando un rol femenino que no es el suyo, a seguir la mímica de una vida que ya no reconoce como propia.

“Oh God, what is this? where am I? right now?”, le dice Carol White a su marido sentada en su cama cuando su disociación llega a niveles límites, llorando inserta en esa enorme mansión diseñada como una aséptica y fría maqueta en torno a colores blancos-verde hospital y filmada por Haynes y su director de fotografía, Alex Nepomniasch, en planos generales que sitúan a la protagonista como un ínfimo y pasivo objeto más de la decoración. Son las palabras del marido y el paneo a los portaretratos sobre el velador los que intentan responderle, evidenciando una vida pasada en común, pero es en vano. Esa no es realmente su vida. Ella no está ahí.

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«Safe» (1995)

Tampoco está cuando, ya viviendo literalmente aislada, se acerca a un espejo, dándole al espectador la imagen de una piel dañada, una mirada ida, y unos labios que repiten autómatas: “I love you. I really love you”. Se lo dice a sí misma. Lo repite frente a su reflejo como una forma de reencontrarse consigo, una vez que todos los accesorios que la definían se han ido, como un intento desesperado de frenar el modo en que su cuerpo se rebela a seguir representando un rol comunitario que no es el suyo, a seguir la mímica de un proceso de sanación que no es tal.

Si bien la represión es un tema que recorre toda la filmografía del realizador, es en ‘Safe’ donde alcanza mayores ribetes metafóricos y universales. La cinta retrata con maestría cómo un sujeto sin identidad propia se va aislando hasta consumirse y desaparecer.

Mientras ‘Safe’ es el ensayo del director acerca de la identidad como un proceso que combustiona silenciosamente dentro del individuo desde adentro hacia afuera, ‘I’m Not There’ (2007) realiza el proceso invertido. El alégorico biopic de Bob Dylan se inicia con un plano secuencia de un backstage que lleva a una metafórica autopsia del artista. Del tajo de su cuerpo se desplegarán seis alter egos encarnados por diferentes actores y diversas estéticas visuales, tales como la técnica de montaje “aleatorio” de Godard, el blanco y negro de ‘8½’ (1963) de Fellini o el estilo de los westerns de los ‘70 tipo ‘Pat Garret and Billy the Kid’ (1973).

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«I’m Not There» (2007)

Haynes junto con su director de fotografía Ed Lachman se lanzan en búsqueda de un yo fragmentado que tiene a la música como medio de expresión y conflicto. Ambos elaboran, esta vez, uno de los más sensibles y poderosos filmes acerca de los orígenes y contradicciones de la creación artística y la manera en que esta (re)construye identidad cultural y privada. ¿El arte debe ser el signo de los tiempos que se viven o sólo el reflejo de una conciencia individual? ¿Es la honestidad/rebeldía la condición más esencial del artista o sólo una nueva marca registrada del sistema? Preguntas como estas resuenan en el metraje a la par con las melodías y estéticas de Dylan que capturan una época y develan la dualidad del artista y su máscara: el arte de la representación como un ejercicio que libera y a la vez encierra al creador en un determinado estereotipo hasta convertirlo en simple material de prensa o en una parodia de sí mismo. El filme concibe al artista como un ser que tiene a la sociedad como principal escenario y en el cual se ve obligado a mutar constantemente para mantener su independencia (o la ilusión de la misma).

‘I’m Not There’ indaga con agudeza en la multiplicidad de formas, sensibilidades y reflexiones que configuran una identidad creativa y personal, e intentando capturarla, paradójicamente, evidenciando la imposibilidad de hacerlo. Denuncia la inutilidad del lenguaje a la hora de elaborar definiciones y etiquetas artísticas/vitales. Defiende la vida propia que posee toda obra creada y discute el poder de la música como gestor de revolución o cambio.

‘I’m Not There’ analiza y/o difumina la línea que separa a la creatividad de la soledad, al nombre de la persona, a la pose del estilo, a la búsqueda de la huida, a la copia de su original.

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Leer: Zoom In: Todd Haynes, el espejo y la máscara (Parte 1)

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