CINERATURA: «El Señor de las Moscas» (1954) de William Golding

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Aunque “El Señor de las Moscas” es un libro que mi padre me recomendó desde bien joven, me alegro haberlo leído ya en mis veinte. Y es que, si bien los protagonistas son niños, la historia está llena de interrogantes -y quizás también respuestas- sobre todos nosotros que sólo pueden apreciarse cuando uno conoce las maldades y las bondades humanas.

La historia es la siguiente: En plena II Guerra Mundial, un avión repleto de estudiantes de un colegio inglés es bombardeado y cae al mar. Los tripulantes naufragan en una isla cercana, y al llegar allí se percatan de que ningún adulto ha sobrevivido. Están solos y ahora son ellos quienes han de ser sensatos y dejarse de juegos para lograr sobrevivir. Deben comportarse como adultos, organizarse como una pequeña sociedad y cuidar unos de otros. Para ello deberán imponerse unas reglas y tener la responsabilidad suficiente como para cumplirlas. Sin embargo, en toda organización hay disidentes, y en toda sociedad, antisociales. A medida que se prolonga la estancia de los niños en la isla, irán surgiendo diferentes puntos de vista sobre lo que significa sobrevivir en las circunstancias en las que se hayan. Nos situamos aquí ante el supuesto antagonismo entre civilización e inocencia, que nos hace replantearnos la consistencia del mal y de la normatividad ética.

El escritor de la novela original, William Golding, quiso retratar aquí su certeza sobre la maldad intrínseca del ser humano. Cuando no hay reglas, o cuando quienes las imponen no son respetados, no es que estalle la anarquía, si no el salvajismo (y entiéndase, por favor, que son conceptos muy diferentes). La pregunta de Golding es: ¿qué pasaría si de repente tuviésemos que empezar de cero? Los niños intentan imitar la sociedad que conocen imponiéndose unas reglas, unas tareas y obligaciones según las cuales, de forma civilizada, podrán sobrevivir y además ser rescatados. Pero, como es patente en la historia de las civilizaciones, las cosas no son tan sencillas. Golding mostró algo en su novela que hace pensar sobre el devenir de nuestra propia historia: el miedo. Cuando los niños comienzan a sentirse amenazados por una fuerza desconocida, sienten que deben buscar la protección del más fuerte, y esto, como en la propia sociedad, causa las divisiones, la barbarie y la guerra. En esta historia, los dos protagonistas representas don realidades antagónicas: Ralph, la decencia y el civismo; Jack, el salvajismo y la violencia.

"Lord of the Flies" (1963) de Peter Brook

«Lord of the Flies» (1963) de Peter Brook

La historia de por si es remarcable, profunda y sincera en cuanto a la naturaleza humana se refiere. Una jugosa disección de lo que somos en cuanto a animal social se refiere.  Creo, por eso mismo, que hubiese sido difícil hacer una adaptación propiamente “mala” de este libro que además, por su corta extensión, le hace la mitad del trabajo al guionista. Por todo lo dicho, y también por el buen olfato de algunos, hoy podemos agradecer que existan dos adaptaciones de «El Señor de las Moscas».

El primero en ponerse manos a la obra fue Peter Brook en 1963, sólo nueve años después de la publicación de la novela. El director se tomó en serio su trabajo y creó, probablemente, una de las adaptaciones más fieles a la historia original. Se agradece mucho aquí la atención a las descripciones del libro, las cuales tienen un gran protagonismo. Además, el ritmo, la sucesión de los acontecimientos, e incluso los diálogos, se ciñen a la obra. La fotografía en blanco y negro es excepcional, ofreciendo imágenes memorables, como la de Jack (Tom Chapin) prendiendo la hoguera, o los niños, ya salvajes, con las caras y sus “máscaras” de sangre.

El segundo en discordia fue Harry Hook, en 1990. En este caso, la película se influencia por la estética de la época y diría que incluso se acerca al estilo del telefilm. No es una película mala, pero como adaptación tiene algunos detalles que pondrían furioso a cualquiera que haya disfrutado la novela. Para empezar, no se respetan algunas nociones básicas como son las descripciones de los protagonistas.  Y aunque quizás esto no sea un dato importante para algunos, para mí no hay nada peor que encontrarme a un personaje moreno cuando en el libro dice claramente “rubio” en varias ocasiones. Para seguir, el desarrollo de la película coincide sólo en los puntos clave con la historia original, introduciendo además elementos que no aparecen en el libro y que, para mi gusto, hacen tambalear algunas partes del mensaje principal que “El Señor de las Moscas” transmite.

"Lord of the Flies" (1990) de Harry Hook

«Lord of the Flies» (1990) de Harry Hook

Entre las dos películas, encontramos más diferencias que similitudes, sin embargo, aún podemos destacar algunos aspectos en los que ambas coinciden. Por ejemplo, el intento de contextualizar la aventura mediante imágenes del naufragio o incluso de los bombardeos (Brook) en el arranque de la película. En el libro aparecemos de repente en la isla, cerca de la playa, sin saber muy bien qué ha pasado hasta que los protagonistas lo aclaran por medio de sus conversaciones. Hubiese sido interesante comenzar del mismo modo, pero igualmente se agradece ese intento de contextualizar, porque además es muy diferente en cada película y eso muestra desde el principio los distintos puntos de vista de los directores, además de enriquecer la interpretación histórica de la historia. Destacaría además que el niño elegido para dar vida a Ralph, el protagonista, tiene mucho más semblante de líder en la película de 1963 (James Aubrey) que en la de 1990 (Balthazar Getty), y eso ya de por sí es un punto a favor, lo mismo sucede con Jack, el personaje antagónico.

No hace falta decir que la novela es una obra maestra ni aclarar que, con mucha diferencia, la película que mejor adapta la historia es la de 1963. Aunque ambas serían una buena recomendación y ambas reflejan bien el mensaje general, la obra de Brook es una delicia cinematográfica y, en definitiva, una pieza mucho más lograda y de mucha más calidad artística.

De igual manera, y dependiendo de la persona, si es que disfruta más con un clásico, una película más moderna, o un libro, “El Señor de las Moscas” es una obra fundamental. No sólo es una tremenda historia, sino que además nos permite indagar en las raíces de nuestra propia naturaleza como animal social. Un planteamiento que, sin duda, despierta varias interrogantes en cualquier persona que se acerca al tema.

Mi valoración de 1 a 10 sobre ambas películas en relación con la obra original, podría expresarse con la siguiente puntuación:

«El Señor de las Moscas» de Peter Brook (1963): 8.0/10
«El Señor de las Moscas» de Harry Hook (1990): 6.5/10

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Libro: «Lord of the Flies» (El Señor de las Moscas).
Autor: William Golding.
Año: 1954.

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