CRÍTICA: «Maps to the Stars» (2014) de David Cronenberg, un infierno llamado Hollywood

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Un cuento moderno sobre la obsesión por la popularidad. Stafford Weiss es terapeuta y escribe libros de autoayuda. Tiene una mujer sobreprotectora, un hijo antigua estrella de la TV en rehabilitación y una hija que acaba de salir del psiquiátrico. La principal cliente de Stafford es una famosa actriz, a punto de interpretar el papel que hizo su madre en los años 60.

Hollywood es un lugar poblado de espectros. «Maps to the Stars», traducida como «Polvo de Estrellas», presenta una deliciosa mezcla de sátira con cuento de terror ubicado en ese escenario. Aclaremos desde el comienzo: la nueva cinta de David Cronenberg no es sencillamente otro nuevo ataque furioso a la habitantes de Tinseltown. Se trata, más bien, de un perverso drama con final siniestro, o liberador, según como se mire. El director parte de un guión escrito por Bruce Wagner, autor reconocido por sus ácidas novelas sobre los oscuros entretelones de Hollywood, para combinar ese material con uno propio.

Al director canadiense no le interesa únicamente repetir algo que ya han develado filmes magníficos. Su intención es, en cambio, imbuirnos en un intoxicante mundo en el que viven personajes enfermos de un anhelo excesivo por recibir la afirmación de los demás. Ver «Maps to the Stars» consiste en experimentar una pesadilla vívida, en compartir el agobiante mundo de unas esperpénticas estrellas. Al final surge no sólo el repudio, sino también la comprensión, casi la compasión. Finalmente podemos repudiar los monstruos sin reducirlos a una grotesca caricatura. La cinta es un interesante ejercicio de funambulismo para mostrar lo decadente del modo más justo y humano.

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La cinta narra una colección de historias que se conectan por lazos profesionales o de sangre. Primero aparece la misteriosa Agatha (Mia Wasikowska), una joven con cicatrices de quemaduras. Apenas llega, lo que hace es alquilar una limusina conducida por Jerome (Robert Pattinson), aspirante a actor y a guionista. Pronto, Agatha consigue trabajo como asistente personal de la actriz Havana Legrand (Julianne Moore), estrella ya decadente que aspira a revitalizar su carrera en un remake en el que interpretaría un rol que hiciera su difunta madre, Clarice  (Sarah Gadon). Es precisamente un espectro con la forma de Clarice, quien abusó de su hija y tiempo después murió en un incendio, el que aterra con frecuencia a la insegura Havana. Para tratar de superar esta situación, Havana tiene sesiones con su entrenador-terapeuta, el «Dr.» Stafford Weiss (John Cusack). Weiss, entre tanto, tiene problemas en su propio hogar. Christina (Olivia Williams), esposa de Weiss, intenta promover el relanzamiento de la carrera de su hijo Benji (Evan Bird), un antipático adolescente que acaba de salir de rehabilitación y que espera, con la secuela de la cinta que lo hizo famoso, volver al panorama cinematográfico. Ya están casi todos los hilos delineados, y como en tantas otras historias, pronto convergen, más en un film como «Maps to the Stars», donde el incesto se torna en tema recurrente. Agatha es la oveja negra de la famila Weiss, internada en un psiquiátrico luego de prenderle fuego a su hogar. El plan secreto de Agatha es cerrar aquello que empezó, revelar los secretos para liberarse de una vez de ellos. Todo está a punto de estallar en «Maps to the Stars». Y estalla bajo la precisa, fría, si bien comprensiva, mirada de Cronenberg.

No es extraño que la cinta haya tenido un recibimiento desigual. Al finalizar su reseña fríamente positiva, Dana Stevens le pide a Cronenberg que no vuelva a filmar en Hollywood. Presumo que esta reacción se conecta con esa suerte de género satírico sobre el mundo del cine que ha ofrecido películas sobresalientes como «Sunset Boulevard» (1950) o «The Player» (1992). «Maps to the Stars» no encaja muy bien en esa galería, más historia de terror y de fantasmas que sátira. No es un menor detalle que Cronenberg es verdaderamente un outsider que filma una sátira de Hollywood, a diferencia de Wilder o de Altman que trabajaron allí.

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Esta primera incursión, quizás la última de Cronenberg en territorio californiano, está permeada por toda una perspectiva y un énfasis distintos con los que corrientemente se presente a Tinseltown. Sin evitar el lujo, las imágenes producen una sensación de descubrimiento de un lugar nuevo y amenazador. La molestia, quizás, se relaciona en que para el director, Hollywood se ha reducido a un escenario más de las inolvidables pesadillas que ha contado en toda su carrera. Lo que interesa al director canadiense es el alucinante drama de sus personajes y no una sátira actualizada de los pecados de los habitantes de Tinseltown, ni mucho menos la crítica inofensiva en la vena de  una serie del tipo «Entourage». La perspectiva de Cronenberg, eso sí, no es fácil de acomodar a moldes anteriores.

En contraste con esto es de notar cómo el crítico Budd Wilkins percibe un dejo de melancolía que permea todo el film. Si en algo se puede caracterizar al Hollywood de hoy es en su anhelo por revivir una suerte de pasado mítico, una cuestión que ya había sido delineada por Wilder en «Sunset Boulevard». Cronenberg le da un mayor énfasis en la medida en que el Hollywood que retrata es distinto al de Wilder. La comunidad de Tinseltwon vive con un afán de reconocimiento que solamente puede ser cuantificado por ese pasado mítico que la sostiene: una imagen que hoy brilla con colores deslúcidos de lo que una vez fue el deslumbrante Hollywood, mientras existió. Hoy lo que queda más parece su involuntaria parodia.

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En ese sentido es esencial el modo en que en «Maps to the Stars» los fantasmas aparecen recurrentemente: deseos y culpas que inevitablemente parecen materializarse en imágenes perturbadoras. Los personajes del film están condenados a imitar algo ya sucedido, a procurar repitirlo en sus vidas, como si fuera un remake, o un reboot, o algo por el estilo. Se trata tanto de un elemento de la narración, como de diagnóstico de un estado de cosas. En ese sentido, el también crítico Eric Kohn nota cómo el fin conduce a revelar con su comedia y horror la naturaleza de la cultura del Hollywood actual (nótese también que el tema del incesto es una suerte de metáfora de este estado). Cronenberg y su equipo de habituales colaboradores configuran una pesadilla de personajes que desean alcanzar algo ya pasado e invariable. Como contraposición, el guión de Wagner elabora una especie de drama mítico que, al representarse, supone una liberación del círculo en que están encerrados la mayoría de personajes. Una especie de terapia perversa que no por eso alivia el delirio siniestro y cómico que, con su inquebrantable visión, nos sirve en bandeja David Cronenberg.

Sin duda, «Maps to the Stars» es una perspectiva inusual para los relatos de corrupción y crimen que se nos ha contado con Hollywood como locación. Cronenberg prefiere que soportemos por dos horas el ambiente enrarecido en que viven sus personajes, sin renunciar a la sátira ácida que conviene para representarlos. El director nos obliga a embriagarnos en el ponzoñoso aire que uno supone se respira en las colinas de Beverly Hills después de ver la cinta. La película no es únicamente una actualización de sátiras ya brillantes, ni solo la exposición de los conocidos defectos y crímenes de las estrellas. «Ya sabemos que son monstruos», parece decirnos Cronenberg, pero en qué consiste vivir el suplicio de ser una de esas estrellas.

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Sin caer en la fascinación por el estrellato ni en la redención fácil de pseudo filosofías, uno llega a sentir cuál es el drama de las despreciables criaturas que habitan la cinta. Nos asfixia para que vivamos el infierno de lujos y confort en que estas celebridades están encerradas. El alivio con que respiramos al salir de la sala es una evidencia del triunfo que es «Maps to the Stars».

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Ficha Técnica:
Canadá, 2014, 111 min.
Título Original: “Maps to the Stars”.
Director: David Cronenberg.
Guion: Bruce Wagner.
Reparto: Julianne Moore, Mia Wasikowska, Robert Pattinson, John Cusack, Olivia Williams, Carrie Fisher, Evan Bird, Sarah Gadon, Emilia McCarthy.

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