CRÍTICA: «Cosmopolis» (2012) de David Cronenberg, visionaria y obsesiva fantasía subversiva

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Adaptación de una novela de Don DeLillo. Con el capitalismo a punto de extinguirse, los disturbios se extienden por Nueva York. El joven multimillonario Eric Packer se dirige en su limusina a cortarse el pelo en su peluquería favorita. Eric descubre que alguien quiere asesinarle a la vez que el caos se apodera de su imperio.

Hace dos años, mientras veía el final de «Cosmopolis», mientras oía los murmullos del público que desaprobaba esa cinta locuaz y extrañamente onírica, pensé que estaba ante un verdadero ejemplar de cine visionario. Un cine para el que quizás la mayoría de nosotros como espectadores, debíamos sentarnos a descifrar, tal como uno intenta descifrar una pintura de Pollock. Veía a «Cosmopolis» como el relato de un colapso que meditaba sobre el derrumbe desde la contemporaneidad, o como una fábula cyberpunk habitada interiormente por Kafka. Al volver a ver fragmentos, me parece que «Cosmopolis» ha envejecido prematuramente, pero todavía mantiene su atractivo poder.

Cosmopolis

Pocas películas se producen con tal énfasis en el diálogo. En particular, cuando el mismo Cronenberg ha tomado fragmentos enteros del libro de DeLillo y los ha trasladado a pantalla. Esta operación es crucial para darle un extrañamiento. El mismo Cronenberg en una entrevista manifestaba cómo los diálogos de la mayoría de cintas tendían más bien a uniformarlo todo en un nivel, así se tratara de un film de época o uno actual. La prosa de DeLillo riñe deliciosamente con esa homogeneización. «Cosmopolis» es un film que, por largas secuencias, semeja una suerte de novela filosófica. No obstante, la película es tanto adaptación como film propio de Cronenberg. Es tanto como representación de un zeigeist, como fantasía subversiva en la que las obsesiones y tropos del director canadiense irrumpen en la lógica del capital financiero y sus habitantes.

Y así como Cronenberg experimentó en su interesante «A Dangerous Method» (2011) para luego seguir experimentando con el lenguaje verbal -diálogo- en «Cosmopolis», ésta puede verse como una primera perspectiva sobre una institución de EEUU (Wall Street), a la que sigue otra como «Maps to the Stars» (donde se expone a Hollywood). Ahora bien, antes que hacer una cuestión simplemente intelectualizada, el director procura entrar a un delirio, procura desnudar a los personajes que habitan sus mundos, al tiempo que nos impone sus alucinaciones. Nos quita la distancia y nos obliga a percibir el mundo de sus personajes, a experimentarlos.

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Dos años después, la escena final de «Cosmopolis» mantiene todo su poder hipnótico. La sensación de que vivimos un mundo sin poder acceder a una verdadera experiencia es el motor de esta alucinación. Eric Packer (Robert Pattinson) quiere salir y sentir algo de verdad. Cronenberg juega magistralmente con las emociones de sus espectadores en una cinta catalogada, superficialmente, como fría y cerebral. Abstracta quizás es el adjetivo más conveniente y el que anhela Cronenberg, que empieza con ese montaje de créditos en los que la máquina pinta a lo Pollock. Cine abstracto es una etiqueta ideal para el film, aunque sea un evidente oxímoron. Como otras obras abstractas, en todo caso, no todo en ella envejece bien, pero se trata sin duda de una cinta mucho más relevante en nuestro panorama de lo que aparenta.

«Cosmopolis» puede verse como una cinta terapéutica para los financieros de Wall Street, o como una visión pesimista y sarcástica de los capitalistas de comienzos de siglo XXI. Más que eso, la cinta nos ayuda a ver de otro modo nuestra contemporaneidad. Lo dicho, «Cosmopolis» es cine visionario.

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Ficha Técnica:
Canadá, 2012, 108 min.
Título Original: “Under the Skin”.
Director: David Cronenberg.
Guion: David Cronenberg (Novela: Don DeLillo).
Reparto: Robert Pattinson, Sarah Gadon, Paul Giamatti, Samantha Morton, Juliette Binoche, Kevin Durand, Emily Hampshire, Patricia McKenzie, Mathieu Amalric.

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CRÍTICA: «Cosmopolis» (2012) de David Cronenberg, visionaria y obsesiva fantasía subversiva

  1. Tal vez los pocos q sentimos lo q dices: No poder tener una auténtica experiencia de algo en tanto se esfuma en el momento; seamos quienes comprendimos y vivímos la pelicula. Me encantó y la música uff…

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