CRÍTICA: «La Bella y la Bestia» (2014) de Christophe Gans, el renovado regreso de un clásico

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Año 1720. Tras el naufragio de sus navíos, un mercader arruinado debe exiliarse al campo con sus seis hijos. Entre ellos se encuentra Bella, la más joven de sus hijas, alegre, guapa y llena de encanto. Tras un viaje agotador, el mercader descubre el dominio mágico de La Bestia, que le condena a muerte por haberle robado una rosa. Sintiéndose responsable de la terrible suerte que amenaza a su familia, Bella decide sacrificarse en lugar de su padre. En el castillo de La Bestia no sólo le espera la muerte, sino una extraña vida donde se mezclan los momentos de magia, alegría y tristeza. Cada tarde, a la hora de cenar, ambos se reúnen y aprenden a tratarse como dos extraños completamente opuestos. Mientras intenta refrenar sus impulsos amorosos, Bella se introduce en los misterios de La Bestia y de su morada. Cuando cae la noche, los sueños se presentan a Bella como fragmentos del pasado de La Bestia. Una historia trágica que le enseña que este ser solitario y feroz fue un día un príncipe majestuoso. Armada de valor, luchando contra todos los peligros y abriendo su corazón, Bella conseguirá liberar a La Bestia de su maldición y descubrir así el amor verdadero.

Este clásico infantil vuelve a la pantalla grande de la mano del francés Christophe Gans, director de la película «Silent Hill» (2006). Muchos se podrán preguntar qué puede de tener de nuevo la historia de la hermosa muchacha enamorada de una horrible criatura; sin embargo, creo que «La Bella y la Bestia» busca darle una vuelta renovada al clásico, aunque no siempre logra salir victoriosa.

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La más joven hija de un mercader caído en desgracia, Bella, decide ofrecerse a una misteriosa Bestia en lugar de su padre, quien debe pagar por robarle una rosa a la criatura. Lo que ella no sabe, es que Bestia esconde más de un secreto y que lo que en un principio parece una prisión, luego puede volverse el hogar que tanto anhelaba.

«La Bella y la Bestia» es una historia que siempre ha logrado seducir tanto a grandes como chicos. Esta clásica historia de amor cuenta con una fórmula que nunca falla: romance, tragedia y obstáculos. Esto es lo que más resalta Christophe Gans en su filme, el cual, en sus más de 100 minutos, logra captar la atención del espectador dentro de un mundo lleno de increíbles vestuarios y escenografías. Léa Seydoux («La vida de Adèle») logra dar muy bien en el rol de esta hermosa y decidida joven que, marcada por la muerte de su madre al darle a luz, se niega a que otros vuelvan a ser heridos por su culpa. Vincent Cassel da lo mejor de sí como una Bestia que ocupa muy pocos minutos del metraje para mi gusto.

La gran caída de «La Bella y la Bestia» radica en la estructura básica de principio, medio y final y la decisión de qué es lo que se cuenta en cada etapa. La narración del contexto es demasiado extensa, por lo que el desarrollo de la relación entre los personajes protagonistas se ve interrumpida por un final que parece precipitado. Somos testigos por muy poco tiempo del lazo que comienza a forjarse entre Bella y su captor, por lo que la solución final de “el amor es capaz de sanar todo” queda extraña y parece una salida fácil al problema que se plantea.

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“Ojalá pudieras haberme amado”, le dice una Bestia agonizante a Bella, quien no duda en contestarle con “Cómo podría haberte amado, si yo ya estoy enamorada de ti”. Claro, un diálogo que habría sacado suspiros desde el público si no fuera porque jamás vimos momentos de romance entre ellos, solo un corto baile al que le faltó más magia y gritos, peleas y llantos. Todo resulta en una situación incómoda, donde parece que Bella en realidad se enamoró de los recuerdos del Príncipe de antaño (los cuales ve mediante los sueños) y no de la criatura en la que se convirtió y que realmente es.

Si hay algo que resaltar en esta nueva adaptación es la increíble puesta en escena y los tremendos efectos especiales del final. Esos gigantes de roca creo que son la mejor inventiva de este filme, junto con esos magníficos paisajes que llegan a cortar la respiración por su hermosura. La plástica de la película está muy bien lograda, creando una pieza que es un deleite visual por donde se le mire. Pero falla en lo más importante y eso es difícil de perdonar, sobre todo con una trama tan conocida por todos.

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«La Bella y la Bestia» es un intento de innovar que se queda a medio camino, más aún si tomamos en cuenta de que esta historia no se caracteriza por su profundidad. Solo debía cumplir creando la atmósfera necesaria para que el romance imposible entre una bella chica y un hombre maldito surgiera, pero al final la maravilla visual terminó robando el protagonismo a la humanidad de los personajes. Y mejor ni siquiera hablamos de ese “malo” de cartón que jamás debiera haber aparecido. Christophe Gans queda al debe con un largometraje débil que, si bien entretiene, termina perdiéndose entre demasiada parafernalia.

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6-stars
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Ficha Técnica:
Francia, 2014, 108 min.
Título Original: “La belle et la bête”.
Director: Christophe Gans.
Guion: Christophe Gans, Sandra Vo-Anh.
Reparto: Léa Seydoux, Vincent Cassel, André Dussollier, Eduardo Noriega, Audrey Lamy, Myriam Charleins, Sara Giraudeau, Jonathan Demurger.

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