Entrevista a Julio Jung y Fabrizio Copano, protagonistas de “Héroes”

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“Héroes” es el título de la última comedia nacional, dirigida por Esteban Vidal (“Barrio Universitario”) y protagonizada por un selecto grupo de comediantes chilenos. En el marco de su pre-estreno, conversamos con su guionista y protagonista, Fabrizio Copano (FC), y con Julio Jung (JJ), uno de los actores que destacan en esta nueva producción que viene a revitalizar el género.

EOC: ¿Cómo surgió la idea de la película? ¿Tiene alguna relación con el sketch de El Club de la Comedia?

FC: Hice un sketch en el Club de la Comedia que se llamaba “La Onemis” hace algunos años, y de ahí se me ocurrió un poco la idea de hacer una película. Pero cambió mucho, pasaron como tres o cuatro años entre medio, pasó también “Barrio Universitario”; y yo creo que lo que más ganó fuerza fue esta idea de llevarse Chile a Europa, como un chiste de una exageración del arribismo, sacar a Chile de cuajo del continente y llevárselo a Europa. Y siempre pensaba en esta idea del terremoto en el Norte, el terremoto del centro, y siempre se especulaba sobre este gran terremoto del norte, que luego igual sucedió, pero en mi cabeza ese era el último terremoto que faltaba como para sacar a Chile, desprenderlo y llevárselo a Europa. Entonces de esa idea, mezclado un poco con el rollo de la Onemi, y un poco también con la idea principal de juntar a generaciones de comediantes, todo cuajó en “Héroes”. Y creo que lo que más imperó fue esta idea de cruzar a clásicos del humor con gente nueva de la comedia y poder hacer una película transversal en ese sentido.

EOC: ¿Cómo lograste que ellos creyeran y se involucraran en el proyecto?

FC: Mintiendo, por supuesto (risas). Yo creo que me pasó algo muy bueno, todos tenían una buena impresión de mí, incluso los que no conocía. Con los que me junté a conversar también quedaron con una buena impresión del proyecto, conversando con los productores, con el director -Esteban Vidal- también. Todos los casos fueron más o menos distintos. En el caso de Héctor Noguera le gustó mucho el texto del villano, el que dice al final, y eso lo entusiasmó para participar. En el caso de Andrés Rillón tuvimos que ir a su casa, conversar casi 6 horas, pasar por toda la vida de Andrés para que luego nos dijera OK. En el caso de Coco Legrand fue distinto, yo había hablado muchas veces con él antes, nos habíamos juntado, habíamos conversado un par de veces, y yo siempre quería que actuara en algo que yo hiciera, y él siempre tenía esas ganas y yo nunca había encontrado el lugar, y esta vez lo encontré. Son distintas cosas las que se reunieron para tener este elenco. En el caso de Felipe Avello siempre es fácil, como es mi amigo lo veo todos los días, es cosa de decirle por teléfono y va a estar ahí. Entonces, claro, en todos los casos fue distinto.

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EOC: ¿Y a Delfina?

FC: A Delfina la llamaron a través de la productora Fábula, nos juntamos con ella, le contamos la idea y enganchó muy bien. Además le gustó mucho la idea de volver a ver a ese grupo, y lo pasó muy bien filmando con nosotros. Fueron modos distintos como llegaron cada uno, pero por suerte todos dijeron que sí, todos los que queríamos dijeron que sí.

EOC: ¿Qué rescatas de la experiencia de haber trabajado con humoristas en el ámbito de la comedia? Debe haber sido como una escuela para ti.

FC: Para mi fue una locura; de hecho me motivé harto y ahora estoy trabajando en un libro sobre el tema, quiero lanzarlo a mediados de año, y estoy trabajando primero en hacer conversaciones primero con cómicos, luego quiero hacer como una suerte de infografía de la historia de la comedia, de los años del Japening, como se topan con otros, hacer más o menos ese mapeo, porque lo que me pasó fue esa sensación de que en todo los tipos de ramas, dígase en la música, dígase en la pintura, siempre hay tradición que está por escrito, tú puedes ir a la bibliografía y enterarte de esos temas, pero en la comedia no existe. Si quieres saber, por ejemplo, sobre Jorge Coke Délano, el creador del Topaze, no hay forma de llegar más que, bueno, sus libros, pero por enterarte de la tradición oral…

JJ: No hay.

FC: Quería reunir también esa información de una manera…

JJ: Existe una autobiografía que se llama “Yo soy tú”.

FC: Que es muy buena, muy divertida.

JJ: Y está escrita y dirigida por él. Después escribe otra cosa Jorge Délano que se llama “Kundalini, El caballo fatídico”, que encuentro yo sensacional.

FC: Es muy bueno Coke Délano.

JJ: Además es muy bueno el libro, porque se trata de un periodista que comienza a averiguar por qué en el Club Hípico, después de una carrera determinada, están todos muertos. O sea los caballos, están todos los caballos muertos, los que compitieron, todo el público está muerto, y nadie sabe por qué mierda están muertos. Y de repente se empiezan a averiguar estas cosas de Délano, por el más allá, un caballo que corría y que se llamaba Kundalini, pero esa palabra kundalini era una palabra fatídica. Entonces cuando toda la gente gritó porque ganó kundalini, -¡Kundalini!- murieron todos, cagaron todos. Se puede hacer una película maravillosa, imagínate, una tremenda historia para hacer una película y nadie la ha hecho. Impresionante.

FC: Es verdad. De hecho todos los libros de Coke Délano creo que son adaptables.

JJ: Bueno, además Coke fue uno de los iniciadores del cine en Chile, después de muchos otros que iniciaron primero. Las grandes películas “Hollywood es así” y “La Chica del Crillón”, basada en el libro de Edwards Bello, las dirigió Coke. Incluso en “Hollywood es así” buscó a muchos actores que eran iguales a los actores de Hollywood. Por ejemplo, descubrió a uno que era igual a George Raft, Pedro de la Barra creo que lo interpretó… deberían verla, “Hollywood es así” es una película realmente buena.

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EOC: Volviendo al tema de la película, ¿cómo fue el proceso de escribir y armar el guión?

FC: En este caso, igual trabajamos con un consultor de guión, fue un norteamericano que se llama Vali Chandrasekaran, escritor de “30 Rock”, la serie. Lo que pasa es que cuando yo coescribí “Barrio Universitario” con Pedro Ruminot, yo no quedé muy contento con el resultado. O sea quedé muy contento con muchas cosas, con la experiencia, hacer la película, muchas cosas también me parecen muy logradas, pero quedé como un poco cojo con el guión, que habíamos quedado al debe en ese sentido. Y cuando conversamos con Fábula de hacer una siguiente película, lo que más les dije fue “pongámosle hincapié en el guión”. Esta vez hubo más tiempo, además, el guión se trabajó al menos cuatro o cinco meses, y como te digo, tuvo también esta asesoría final donde me fui una semana a Los Ángeles a trabajar con él y claro, reestructuramos la película para que tuviera como la fórmula norteamericana de hacer un blockbuster. Trabajamos en eso duramente. Yo creo que eso se nota, la película tiene un montón de estructura, todo el tiempo tiene cosas nuevas, va sorprendiendo al espectador, y eso funciona muy bien. Lo vimos ayer en pantalla en Iquique, y la gente se ríe todo el rato, además que hay un enganche con la historia, se sorprende con los giros, y eso funciona bastante bien.

EOC: ¿Crees que hay una ventaja porque la gente los conoce ya de la tele, en la llegada al público?

FC: Siempre va a funcionar así, tiene una ventaja y una desventaja. La ventaja es que la gente llega porque sabe con lo que se va a topar, y la desventaja es que también a muchos actores les cuesta hacer cosas diferentes, hay actores que están muy pegados con las cosas que hicieron en la tele y les cuesta mucho salirse. Aquí no es el caso porque están todos haciendo más o menos de quiénes son o de lo que han hecho en los medios. Pero claro, por supuesto que es un plus y así fue pensado también. La idea siempre fue hacer una película taquillera, que fuera masiva, que le hablara a todo el mundo, que tuviera crítica pero también tuviera principalmente humor, que fuera pensada pero también que no agotara al espectador. Está pensado así. Así como lo dije en otra entrevista, tengo la intensión de hacer cine, al menos en este momento. No sé yo en tres años más qué me pase, de hacer cine pop, en el fondo, buen pop, como la buena música pop, como un buen disco de Michael Jackson o de Phill Collins. No, no sé si de Phill Collins (risas), pero sí al menos de Peter Gabriel, si es que hablamos de Genesis. Así que eso, esa es la intención.

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EOC: ¿Crees que hay nicho, hay público para este tipo de cine?

FC: Esta película no es de nicho, es al revés, busca la masividad. Yo creo que hay un espacio, sí, la gente tiene ganas de ver comedia, se ha demostrado. Lo que pasa es que entremedio se han hecho comedias tan malas que han asustado un poco al público, pero sí, la gente siempre vuelve al cine chileno a través del humor y claramente es el género que más se sustenta en el masivo, como hablando en términos de mercado.

EOC: ¿Algún mensaje para que la gente vaya a ver la película?

FC: Ah, sí, por supuesto. Quiero invitar a toda la gente de acá de la zona y de todo Chile a que vea “Héroes”, es una comedia muy singular, muy distinta a las que se han hecho. Es una comedia que tiene drama, una crítica social, habla un poco de cómo es Chile y principalmente tiene la reunión nunca antes hecha de los clásicos del humor, más una pincelada de la nueva generación, entonces eso me parece que ya vale la pena verlo. Ver a Andrés Rillón y Julio Jung juntos nuevamente en pantalla ya vale suficiente como para pagar el ticket, creo yo, y además de todo lo que contiene la película.

EOC: Sobre lo mismo Julio, ¿cómo fue reunirte con Andrés?

JJ: Nos queda la amistad. Yo creo que ya no nos une el mismo sistema de trabajo, en una época sí, cuando dialogábamos y podíamos llegar a un punto final con un diálogo. Hoy día hay un problema etáreo, que la gente se pone más mañosa y se pone más complicada, entonces no dialogan sino que monologan. Entonces, claro, eso es conflictivo. En cambio uno está acostumbrado, por razones obvias, a trabajar con un grupo de gente. Entonces cuando uno trabaja con un grupo de gente tiene que agarrar un guión y leérselo, y no solamente leérselo sino que aportarlo, y como uno trabaja en teleseries, como uno hace más de una película en el año, hace dos, tres y cuatro, entonces está acostumbrado a tener un pin pon al frente, y si yo digo “buenos días” y el otro me va a decir “buenos días”, y no me va a decir “qué linda en la rama la fruta se ve, si lanzo una piedra tendrá que caer”, porque nos vamos para otro lado. Si yo digo “La cabra suelta en el bosque andaba comiendo albahaca”, lo más probable es que la gente se vaya del cine si estamos con esa hueá, y el nudo del asunto se va. Entonces eso es más complicado, no imposible, pero se puede lograr.

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EOC: Con mayor razón hay que ver la película, debe haber sido todo un logro que haya resultado trabajar con él.

JJ: Sí.

FC: En ese sentido, con Andrés Rillón tuvimos que hacer hartas concesiones. De hecho si uno le pone ojo a la continuidad del personaje de Andrés, él nunca se cambió de ropa. Él llegaba con su ropa y era otra distinta. Pero su personaje, cuando lo veas, van a cachar que está totalmente en línea. Da un poco lo mismo su locura, es parte de lo que hace.

JJ: Ya nos habíamos juntado con otros haciendo cosas. La Delfina, la Gloria, Villagra. Muy bonito, extraordinariamente bonito.

EOC: Cuéntanos de tu personaje, El Máquina.

JJ: Uno de los motivos que nunca se logró explicar, salvo que yo lo trato de explicar en un momento pero pasa inadvertido, es qué fue lo que rompió la amistad entre el Kako y el Máquina, por qué no se hablan, por qué están en guerra. Eso quedó más o menos borroso o borroneado y que es divertido, que yo me haya cogido a la hermana de él y eso haya causado un disgusto. Me parece normal, pero lo ideal es que hubiese quedado claro que además parece que no es sólo que me la haya cogido, sino que ella me cogió a mí, porque tenía mal caracho la hermana de él y además tenía halitosis.

EOC: ¿Qué te motivó a participar en este proyecto?

JJ: La idea de Copano, esto de juntar a dos generaciones. Primero, que siempre se había pensado en juntar, no una, varias generaciones de actores, gente de “El Club de la Comedia”, gente de “Mediomundo”, gente de “Chincol a Jote” y gente del “Japening con Ja”, no uno, sino que varios de cada uno. Hacer un grupete de, por lo menos, doce o trece actores entre hombres y mujeres, y era perfectamente posible. Primero también porque etariamente son distintos, y además no tan distintos, porque si nosotros nos ponemos a pensar, la gente que trabajaba en “Mediomundo”, había gente como la Rebeca Ghigliotto, que aunque se haya muerto era mucho más joven que nosotros, o la Cata Guerra, que todavía sigue siendo joven. Entonces había una mezcla, en “Mediomundo” ya había una mezcla, en “Chincol a Jote” también, y en el “Japening” también. Woody Allen no trabaja nada más con gente de su edad, trabaja con gente muy joven, y se coge a la hija de la Mía Farrow, hija adoptiva, y se unen. Sí la cosa es así.

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EOC: En El Mercurio salió una nota donde decían que “Héores” viene a cerrar una deuda que tiene el cine chileno con la tercera edad, ¿qué opinan de eso?

FC: Yo creo que el cine chileno tiene multiplicidad de edades en muchas de las películas. Yo creo que esta película es mucho más. Es que la nota tiene más que ver con una suerte de moda de volver a valorizar. Lo que está pasando con “Pitucas sin Lucas”, con Gabi Hernández, como que hay una intención. Lo que pasa en “Master Chef” con la señora Eliana, como la revalorización de la tercera edad en general. Quizás la nota apuntaba hacia allá. Creo que esta película también tiene elementos de eso, pero no sé si salda una deuda, porque ellos igualmente están todos activos. La Delfina sigue haciendo teleseries, Julio sigue haciendo películas, no es como… yo no sé si hay una deuda tampoco histórica. Creo que tiene que ver más con la idea de que hay muchas películas, y no solamente películas, donde todo está dirigido hacia un público joven, y esta película busca abarcar a otro público, ahí está la gracia.

JJ: Aquí hay un problema un tanto juvenil. Yo creo que el problema es que creen que los adultos mayores generalmente hablan castellano, entonces todo hueón que hable castellano llega a ser adulto mayor. Pero no se han dado cuenta que todos los actores universales son todos adultos mayores y son mayores que uno. Para nombrar, Harrison Ford, Dustin Hoffman, Al Pacino, Robert de Niro, Antony Hopkins, Clint Eastwood son mucho mayores, y toda la gente que trabaja en Film & Arts, El Inspector Morse y Lewis, son requete contra viejos, y son protagónicos de grandes películas, pa que estamos con hueás, no son el arroz graneado de nadie, en ninguna parte. Es un problema de que las cosas que se producen en Chile, de partida en la televisión, es como que… a ver… por qué les gustan las Turcas. Yo no creo que la mujer chilena empoderada esté aficionada a las turcas porque exalte el machismo veterano de los turcos, no creo que sea esa la atracción. La atracción que tienen los turcos es una cosa muy simple: Uno, un corte transversal de la propiedad turca. De pelaos, guatones, de todo, está toda la propiedad: ricos, pobres, medianos, todo. Igual como en “Avenida Brasil” la protagoniza una niña nacida en el vertedero. Te imaginas, ¿cuándo vas a ver una teleserie chilena donde la protagonista va a nacer en un vertedero?. Tiene que ser ABC1. Entonces, ¿Chile vive en un ABC1? Chile no vive en un ABC1, para nada. Y la otra cosa es que no entendimos quién inventó esta hueá de que todo tiene que ser muy rapidito. “Rápido, Rápido, A dónde hueón, A dónde”. Todas las cosas tiene su tiempo, una escena tiene su tiempo. Entonces si tú haces cuarenta huevás a cada rato, la gente no cacha ni huevas, y si además les gritas, peor queda la hueá. Fíjate las escenas de las turcas, duran diez minutos.

FC: Se dan el tiempo.

JJ: ¡Por qué nos gustan las turcas! ¿Tiene que venir un gurú de alguna parte a explicarle a los ejecutivos y a estos que saben todo y al final no saben nada? Si es cuestión de verlas por qué gustan y cuál es la diferencia. ¡Listo! Entonces acá, como te digo, este es un país juvenil, tanto que ahora ya Chile cumplió doscientos años, o sea ya Chile ni siquiera se nombra, no es ni siquiera la fundación de Santiago. Parte el 18 de Septiembre de 1810. Antes se calculaba, pero ahora, después del Bicentenario, son doscientos años. Y pa’ que vamos a decir antes, los mil años de las momias chinchorras ya no existen, y el precolombino tampoco, como si realmente Valdivia hubiera llegado a descubrir Chile, si nadie vino a descubrir Chile, si Chile estaba descubierto. Estamos mal de la cabeza en general, pero qué hacemos con esta huevá, no la vamos a cambiar ni nosotros ni nadie. El Chapulín Colorado se murió, así que no nos va a salvar tampoco.

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