CRÍTICA: «The Signal» (2014) de William Eubank, de lo mejor de la sci-fi independiente del año

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Nic (Brenton Thwaites), Haley (Olivia Cooke) y Jonah (Beau Knapp) son tres estudiantes universitarios que están planteándose su futuro. Haley se traslada durante un año y su abnegado novio Nic, junto con su amigo Jonah, la están ayudando con la mudanza a la otra punta del país. Pero su viaje por carretera a través del Suroeste se ve obligado a dar un rodeo para localizar a un genio informático que ya ha conseguido colarse en los sistemas del MIT y sacar a la luz fallos de seguridad. Nic y Jonah han despertado la curiosidad de este misterioso hacker, y viceversa. Cada vez se van acercando más, se intercambian provocaciones online y el trío se ve atraído a una zona aislada. Cae la noche, establecen contacto y de repente todo se oscurece.

“The Signal” es llamada a ser una de las mejores películas de ciencia ficción del 2014. No por nada ganó el Premio a Mejores Efectos Especiales en el último Festival de Sitges. Probablemente muchos desconozcan todo sobre ella porque probablemente jamás llegará a las salas de cine de su país. Y la razón es simple, ya que es una producción independiente, hecha con lo justo en recursos y sin ninguna posibilidad de una campaña de marketing y distribución de copias alrededor del mundo.

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27 días de rodaje y un presupuesto de 3 millones de euros (un poco más de US 3.500.000, algo así como el 1,5% de lo que costó realizar “Avatar”) le bastaron al joven director William Eubank para realizar su segundo largometraje, dando un salto considerable de calidad y desarrollo respecto a su primer filme, “Love” (2011). Y la experiencia tras haber trabajado en numerosas películas, en técnicas de imagen y diseño de producción de cintas como “Colateral” (2004) y “Superman Returns” (2006), se ven reflejados en “The Signal”, una apuesta novedosa que viene a sacarnos del tedioso sci-fi multimillonario de las carteleras.

Casi como un postulado obligatorio de las películas de este género de carácter independiente, “The Signal” toma todos los elementos que sí están a su alcance para moldear una cinta con resultados más que satisfactorios, es decir, con las carencias de recursos que esto implica y los excesos de creatividad que siempre acompañan a este tipo de directores. Y es que tres amigos universitarios, que viven con lo justo y no alardean de sus capacidades, son la piedra angular para darle credibilidad y realismo a una historia que así lo exige. Tres amigos -dos de ellos hackers y la novia de uno de ellos- acuden al lugar físico desde donde se emite la señal de la supuesta ubicación de “Nomad”, un desconocido genio de la computación. Al llegar ahí, la cinta se parte en dos y nos sumergimos en un rompecabezas lleno de inesperados giros, en una atmósfera misteriosa, extraña e, incluso, incómoda; que nos va dando respuestas que se vuelven preguntas y que finalmente, lo que sucedió en ese lugar, cuando los tres amigos acuden a este llamado virtual, es, en cualquier caso, un camino sin regreso.

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Coincidamos en que el argumento principal no representa ninguna genialidad en términos de originalidad. También es cierto que la cinta comete errores y, a ratos, pierde esa fuerza que la impulsaba el set de escenas anteriores, sin embargo, es absolutamente meritorio el resultado en su conjunto porque su alarde técnico sopesa cualquier bache en el hilo narrativo: una fotografía exquisita de David Lanzenberg, una banda sonora llena de sonidos eclécticos a cargo de Nima Fakhrara, una resolución minimalista y actuaciones a la medida de lo esperado, con Brenton Thwaites (“El Dador de Recuerdos”), Olivia Cooke (“Bates Motel”) y Beau Knapp (“Super 8”). El rostro familiar en este caso es el de Laurence Fishburne (“Matrix”).

Como es costumbre en este tipo de cintas, la historia la mantienen sus protagonistas y, en función de ellos, la historia, y no viceversa. El director respeta la posibilidad de acercarnos a ellos, de entender sus inquietudes y de, al menos, sin grandes presentaciones, de entender sus motivaciones. Es esto lo que convierte a los (no menores) efectos especiales y estímulos visuales de la película, en elementos del sistema y no en soporte estructural, consiguiendo un equilibrio perfecto entre el ámbito humano y científico de la cinta. A raíz de lo mismo, es que nos evocará ineludiblemente a películas como “Another Earth” (2011) de Mike Cahill o “Moon” (2009) de Duncan Jones.

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“The Signal” es una película que recoge elementos de diversos subgéneros (road movie, thriller psicológico, cine distópico, robótica, amenaza biológica) que comete los mismos errores que cualquier otra cinta de un director que hace sus primeras armas, pero que con tan poco y demasiada creatividad, supera las expectativas de cualquier amante del género de la ciencia ficción con todas sus letras, las teorías conspirativas y ese cine que nos entrega un nudo difícil de desenmarañar.

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8-stars
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Ficha Técnica:
EEUU, 2014, 95 min.
Título Original: “The Signal».
Director: William Eubank.
Guion: William Eubank, Carlyle Eubank, David Frigerio.
Reparto: Laurence Fishburne, Brenton Thwaites, Olivia Cooke, Beau Knapp, Lin Shaye, Robert Longstreet, Jeffrey Grover.

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