CRÍTICA: «Aftershock» (2012) de Nicolás López, welcome to Chilewood

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Un joven apodado Gringo (Roth) está pasando unas vacaciones de lujo en Chile, pese a que no ha conseguido ligar con ninguna chica. Cuando él y sus amigos logren al fin que unas mozas los acompañen en el viaje, un terremoto convertirá las idílicas vacaciones en una auténtica pesadilla.

Tres hombres, tres mujeres: un par de chilenos, un gringo, una húngara y un par de hermanas neoyorkinas. Fiestas, eventos, marcas, música hipster, viaje a Valparaíso, que siga el mambo, copete, marihuana, más fiestas y de repente… terremoto (movimiento telúrico, no el trago). Ni el desastre natural ni la alerta de Tsunami es tan peligroso como el escape de los reos de la cárcel. Caos y terror en su máxima expresión donde la naturaleza humana es la villana en una historia que cada chileno vivió en carne propia un 27 de febrero del año 2010.

“Aftershock” es una cinta de ficción (basada en distintos relatos del terremoto), que nace de la sociedad entre Nicolás López y Eli Roth, Productor/Director/Actor de Hollywood. Está catalogada como una producción norteamericana y chilena. Por tanto, antes de presionar “Play”, no olvide seleccionar los subtítulos en español. Tranquilos, no actúa Luis Jara, pero si aparece Selena Gómez. El elenco habla fluido el english, pero en ocasiones sonreirá, le aseguro que sonreirá.

Hemos sido testigos de la evolución del cine chileno a diferentes géneros. A pesar de que Blockbuster insiste en apartar de categoría a las cintas nacionales del resto en una esquina de la tienda, muchos títulos podrían abarcar ya una amplia gama de estructuras argumentales distintas. Miramos el tercermundismo por un espejo retrovisor mientras disfrutamos de Facebook, Twitter, Whatsapp, Instagram, entre otras aplicaciones y redes propias de un mundo interconectado. López insiste en un país cosmopolita y moderno, expone una Imagen-País de la mano con la evolución tecnológica. Se agradece.

La cinta es bien hollywoodense. Un evento donde seres que personifican a la belleza deambulan a la moda en la era hipsteriana, rodeados de grandes marcas y altas posibilidades de “anotar” (“score” dicho extraído de películas gringas). Hay un conflicto innecesario entre las hermanas para que el desarrollo de la trama gane minutos ante lo que se viene. Aún así, todo es maravilloso, hasta que el horror y el desastre se apoderan del guión y emergen con fuerza para desterrar la tranquilidad del espectador. Aquí empieza la película.

Terremoto grado 10, alerta de Tsunami, terror en la disco, Valparaíso en ruinas. Una aventura donde los protagonistas no sólo tienen que escapar de una catástrofe, sino del resto de los sobrevivientes que harán lo que sea por una pisca de placer. Se derrumban las paredes y con ellas, la moralidad del ser humano. Sólidas interpretaciones de Nicolás Martínez, Natasha Yarovenko y Andrea Osvárt, fieles representantes del caos en situaciones límites. Ariel Levy interpreta a “Ariel”, Eli Roth al “Gringo” y Lorenza Izzo grita toda la película, pero lo hace actuando muy bien.

Se siente ese olor a “Hostal” de Eli Roth, enmarcada en una tragedia nacional con giros y complicaciones dignos de una producción hollywoodense, sangre por doquier y una ausencia de límites conservadores que censuren escenas que nuestro espíritu morboso desea ver. Cuando se junta Chile y Hollywood, nadie está a salvo. Buen final, completito.

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Una carta personal a Nicolás López

El motivo, razón o circunstancia de esta misiva es que en el carnet de identidad de todos nosotros sigue diciendo: “República de Chile”. Cuando era estudiante en la UDP, hubo una exposición sobre las distintas iniciativas que podrían ayudar a posicionar a Chile como Imagen-País. Cuando levanté la mano argumentando que el cine era un medio para lograr este cometido, me refutaron con explicaciones académicas que consideré que no tenían sentido. “Idiotas”, pensé.

Escribo desde la honestidad, sentado en un título de Periodismo que esconde un sueño frustrado de ser cineasta y actor, en un entorno de cesantía que provoca mucho tiempo. Todo, por mantener íntegro los valores y el orgullo. Al igual que muchas cintas de catástrofes, me gustó “Aftershock”. Sin escrúpulos, provocadora de un disgusto inquietante, conmovedora musicalización y alto impacto, a mí me encantó. Pero Chile duele.

Podrán decir lo que quieran sobre la película. Sabemos que no es “No” ni “Gloria”, no está diseñada para ocupar un espacio intelectual en la vitrina de Cine Arte. Ni siquiera pretende serlo. Hacer películas en Chile no es fácil, llegar a la industria hollywoodense es casi imposible, se necesita un coraje que pocos están dispuestos a dar. Se requiere estar loco en el buen sentido y aceptar que otros, incluso yo, critiquen sobre lo que no conocen realmente. El resto estamos en la fila, tú diste el paso adelante.

Esta parte probablemente no te va a gustar. En alguna entrevista, confesaste que cuando ocurrió el terremoto en Chile, lo primero que pensaste fue: “hay que sobrevivir” y luego: “hay que hacer una película de esto”. No te juzgo, en su momento también lo pensé. Lo ocurrido el 27 de febrero fue una tragedia que rompió el corazón del país donde nacimos. Pero somos humanos que vemos todo audiovisualmente. No hay que ser densos al respecto.

Lo que realmente me aprieta el estómago es que 525 personas no podrán ver tu cinta porque fallecieron esa fatídica noche. Con ello, los familiares de esos seres no tendrán el placer de entretenerse de la misma manera como lo hice yo. Probablemente no quieran verla, les traiga recuerdos dolorosos o, en el mejor de los casos, ayude a superar una tragedia ocurrida hace tan sólo 3 años. El dedo en la llaga.

Film Review Aftershock

Por otra parte, todos tienen un favorito y admitámoslo, funciona: Tim Burton y Johnny Depp, Martin Scorsese y Robert De Niro, Ridley Scott y Russell Crowe, Pedro Almodóvar y Penélope Cruz, Woody Allen y Mia Farrow, Steven Soderbergh y George Clooney. El trabajo en equipo se aplaude cuando la fórmula da frutos, pero no el abuso (siempre el extremo abuso…).

La calidad interpretativa puede perder valor cuando el espectador recuerda los roles de ayer, por lo que reiterar a un actor es un arma de doble filo que puede perjudicar la credibilidad del mismo intérprete. Durante años vimos al mismo elenco de las teleseries de TVN en Isla de Pascua, Chiloé y luego en Mejillones. Cambia el escenario, las personas no.

En “Aftershock” vi a los mismos actores que en la trilogía “Que Pena…” y por lo mismo, a pesar del gran esfuerzo y la calidad interpretativa de Ariel, Nicolás, Paz y Lorenza, no fue posible olvidar que es sólo una actuación, a pesar de lo real que se mostraban en pantalla. Cuando las escenas y los giros dramáticos se volvían más angustiantes, cuando estaba a punto de creerles a estos sufridos personajes, recordaba algo chistoso de sus cintas anteriores y ya está. Hay muchos talentos en un Chile que no merece una selección tan elitista.

Hay muchos que creemos en un portal dimensional a Chilewood, crecimos soñando e imaginando que algún día, este misterioso séptimo arte obtendrá una fuerza que proclame una industria en el último rincón del planeta. Esa puerta ya existe, pero no olvidar jamás que la tierra donde se apoyan nuestros zapatos se llama Chile, un país que ya sufrió.

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5-stars
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Ficha Técnica:
Chile, 2012, 90 min.
Título Original: “Aftershock″.
Director: Nicolás López.
Guión: Eli Roth, Nicolás López, Guillermo Amoedo.
Reparto: Eli Roth, Andrea Osvárt, Nicolás Martínez, Ariel Levy, Lorenza Izzo, Natasha Yarovenko, Miguel Asensio, Selena Gomez.

 

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