CRÍTICA: «Pacific Rim» (2013) de Guillermo del Toro, el tamaño sí importa

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“Pacific Rim” (aka “Titanes del Pacífico”) se trata de la invasión de gigantescos monstruos llamados Kaijus cerca del año 2020. Estas criaturas surgen de un portal dimensional en el fondo del océano. Para defenderse, la humanidad decide crear maquinas que funcionan controladas por dos pilotos conectados neuronalmente. Luego de unos años, los gobiernos de cada país deciden retirar el proyecto. De esta manera, el piloto Raleigh Becket (Charlie Hunnam) y la novata Mako Mori (Rinko Kikuchi) son llamados por el Comandante Stacker Pentecost (Idris Elba) para realizar el último intento de finalizar la amenaza y salvar el planeta tierra. No culpo a los que se acordaron de los “Power Rangers” y su famoso Megazord.

Había una vez, un director, guionista y novelista mexicano nacido en 1964 llamado Guillermo del Toro. Este sujeto se dio a conocer con exitosas cintas como “El espinazo del diablo” y “El laberinto del Fauno”. Poseedor de una rica perspectiva mágica y fantástica, que alterna con la cruda realidad de la Guerra Civil española y una ingenuidad infantil en sus historias que lo transformó en un realizador de culto. Lamentablemente, en el año 2013, vendió su alma a Hollywood.

Así, un humilde supuesto crítico, minúsculo en sus 1.60 mts, escucha “The End” de la banda The Doors (no es casualidad) y se hace complejas interrogantes: ¿Es el director mexicano quien está al mando de “Pacific Rim”? ¿En qué momento se produjo esa terrible grieta en el universo que rompió el esquema establecido por Dios o lo que haya creado nuestra existencia? ¿Será que no he visto las noticias y quizás “Pacific Rim” está basada en hechos reales? ¿Por qué? Y vuelvo a repetir ¿Por qué?

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Ya en el año 1998, una criatura profética que se reproducía hermafrodísticamente llamada Godzilla (Roland Emmerich) lo anunció en su poster: “El tamaño sí importa”. Hollywood recoge esta frase y marca una tendencia esclava del 3D y poseída por la destrucción masiva, los efectos especiales y la minimización literal del ser humano escaso de neuronas frente a otras especies.

Estamos frente a una historia que presenta criaturas y robots más grandes que los edificios de un destruido Hong Kong. Donde el jovencito de la película es Charlie Hunnam, el futuro intérprete de Christian Grey en la película de “50 Sombras de Grey”. Sobre esta base, trabajaremos una receta que advertimos, puede hacer perder valiosos minutos de su vida. Si desea no continuar leyendo, lo entenderé.

Introduzca en una olla un par de ideas de la película “Armageddon”, es efectivo utilizar un Gobierno, o varios en este caso, que nieguen la posibilidad de éxito de los protagonistas. Junto a ello, siempre es bueno tener la idea argumental de un padre sobreprotector y una hija que pretende salvar el mundo de un inevitable apocalipsis. No olvide destruir edificios, muchos edificios. Las cintas de ficción deben ser la pesadilla de los Arquitectos.

Haga una base líquida de “Transformers”, alíñela con “Cloverfield” y la ya mencionada “Godzilla”, ahora revuelva. Cabe destacar que tras el estreno de estas cintas, ha sido necesario generar más impacto en el mundo del cine, por lo que las criaturas y robots deben ser el doble de gigantes. El tamaño sí importa.

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Recomendamos que corte en trocitos los diálogos, estructura argumental y situaciones de todas las películas de acción/ciencia ficción de las últimas dos décadas y viértalas en la mezcla. Dicho esto, es bueno copiar y pegar algunas escenas de “Iron Man”, como la caída libre desde el espacio y otra de “Rambo 3”, el General que va en busca del guerrero amargado que se encuentra trabajando como obrero.

No olvide una pizca de comedia romántica típica de Hollywood. Raleigh Beckett es un sujeto duro que escapa de un trauma familiar, posee una moral alta y valentía a prueba de todo. Clásico. Su compañera es Mako Mori, una atractiva mujer asiática golpeada por una fuerte experiencia con los Kaijus. Sí, se gustan. Obvio.

Diseccione a un par de personajes de “The Big Bang Theory”, los simpáticos Leonard Hofstadter y Sheldon Cooper, y agrégueles más neurosis para adicionar la trama secundaria. En este caso, Newton Geiszler (Charlie Day) y Hermann Gottlieb (Burn Gorman) son científicos que buscan establecer una conexión mental con los monstruos. En su búsqueda, Newton va tras un traficante de restos de Kaijus, Hannibal Chau (Ron Perlman). Interesante relleno para completar los 132 minutos de la cinta y justificar los US$ 190.000.000 invertidos.

Una vez mezclado, no olvide calentar la olla a fuego lento con un importante factor de efectos especiales. Este es el gran protagonista de la historia, entrega una interpretación sólida y entretenida que se puede apreciar ante cualquier público. Éstos, son los que aseguran la recaudación mientras el ruido los mantiene despiertos frente a una lluvia de clichés.

Antes de servir, sea realmente creativo e introduzca una anomalía. En este caso, el gran Guillermo del Toro interpretando a un director de cine que se auto traiciona realizando una cinta de monstruosas bestias que emergen del Océano Pacífico. Perfecto para obtener un sitio en el Monte Olímpico de Hollywood.

Y ¡Voilá!, ha conseguido exitosamente engendrar “Titanes del Pacífico”. Ahora, si solo quiere entretenerse. La película es buena.

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3-stars
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Ficha Técnica:
EEUU, 2013, 131 min.
Título Original: «Pacific Rim».
Director: Guillermo del Toro.
Guion: Travis Beacham, Guillermo del Toro.
Reparto: Charlie Hunnam, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Diego Klattenhoff, Burn Gorman, Max Martini, Robert Kazinsky, Clifton Collins Jr., Ron Perlman, Brad William Henke.

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