CRÍTICA: «Las Cosas Como Son» (2012) de Fernando Lavanderos, y cómo son las cosas?

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En el Aula Magna de la Universidad Alberto Hurtado se realizó la exhibición de la película chilena “Las cosas como son”. El evento forma parte del Ciclo de Cine Chileno, organizado por la universidad y Cinema Chile. Tras los créditos de la cinta, el director Fernando Lavanderos, el crítico de cine René Naranjo y el académico de la UAH Fernando Contreras, conversaron con el público sobre los alcances temáticos que se desprenden de un análisis socio- cultural de la película.

Cuenta el académico, que había una vez un personaje antisocial de barba larga llamado San Jerónimo de Estridón, uno de los padres de la iglesia católica que vivió a principios del primer milenio. Este personaje tradujo la biblia del hebreo y griego al latín y su versión (la vulgata) fue el texto oficial hasta mediados del pasado siglo XX. Su arisca personalidad lo llevó a vivir en el desierto hasta que descubrió, que para entregar la palabra de Dios, debía insertarse en la sociedad. Aunque sin intención alguna de su director, la cinta de Lavanderos muestra un personaje muy similar en el siglo XXI.

De esta manera, el director que antes debutó con el largometraje “Y las vacas vuelan”, ahora nos entrega una mirada multicultural, encerrada en una perspectiva social, de una historia que comienza con Jerónimo (Cristóbal Palma), quien lejos de ser un santo o el escritor/ traductor de la biblia como su tocayo histórico, es dueño de la misma barba que esconde las gesticulaciones de un sujeto obsesivo, solitario y antisocial.

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Jerónimo se dedica a mantener una vieja casa en la comuna de Providencia, herencia familiar temporal, donde arrienda habitaciones a extranjeros que están de paso por nuestro país. Pese a vivir en comunidad, este personaje carece de vida social y amabilidad con su entorno. Pero cambia, todo cambia.

Entra en escena una nueva arrendataria, Sanna (Ragni Orsal Skogsrod), una atractiva actriz noruega que llega a Chile a trabajar con niños en riesgo social. Jerónimo no tarda en revisar sus cosas, investigarla por Facebook, sentir celos de los infaltables gorriones a su alrededor y hasta termina sirviéndole comida y dándole un paseo turístico por un Santiago a medias, desocupado y gris en los irónicos cielos de febrero.

En contraste con la mirada de nuestro protagonista, Sanna cree en un Santiago tranquilo, lejos del mundo, con ciudadanos libres y felices, pero irónicamente, las cosas no son como son. Su actitud ingenua, liberal y social termina por descolocar el mundo de Jerónimo y desencadenar el principal conflicto de la historia. Ella esconde algo bajo su cama que amenaza la firme apatía y los sólidos muros sociales del protagonista.

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En “Las cosas como son”, nada es lo que es. Una historia aparentemente simple con lecturas temáticas complejas, grandes actuaciones de personas que no son actores y un supuesto guión elaborado que en realidad delimita los alcances de una narración sujeta a palabras improvisadas. Sin embargo, Fernando Lavanderos construye una cinta con intención, haciendo creer que tan solo arrojó un tarro de pintura a la pared. “Cuando empezamos, imaginé una película donde se representara la segmentación social fracturada y distanciada de nuestro país, a través de una historia intima y pequeña”, indica el galardonado director.

A su vez, esta cinta ofrece la ruptura de una estructura antisocial con la incursión de un personaje extranjero estereotipado culturalmente bajo un paradigma inocente, liberal, vulnerable, erótico e ingenuo. Un contraste con sabor a lucha de poder, pero del poder de expresar una acción emocional que amenaza con desestabilizar un modo de vida arraigado en el personaje principal. La blonda cabellera lo triza y el tercer individuo en el elenco da la patada final.

De esta manera, nos encontramos con la creación de un vínculo afectivo que une a tres personajes, muy distintos cultural y socialmente, interactuando en una ciudad poblada de gente, edificios y estructuras comerciales, pero muy baldía en ideas postmodernistas que posean una base sólida. Santiago de Chile no es neutral, sino que es el cuarto personaje de este largometraje.

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Un disparo al aire, supuestamente, con objetivos claramente delimitados. Una narración precisa con flujo constante y quiebres fríamente calculados en una temática necesaria para un Chile que pretende evolucionar en un marco global. Una historia entretenida y diluida en una densidad entre líneas, pero apta para un público que tiene fe en creer en las cosas como son.

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Ficha Técnica:
Chile, 2012, 90 min.
Título Original: “Las Cosas Como Son”.
Director: Fernando Lavanderos.
Guion: Fernando Lavanderos, Rodrigo Ossandón, Gonzalo Verdugo.
Reparto: Cristóbal Palma, Ragni Orsal Skogsrod, Isaac Arriagada, José Miguel Barros.

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