CRÍTICA: «The Host» (2013) de Andrew Niccol, o el diario de un alien adolescente

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Tras la exitosa franquicia de las novelas de Stephanie Meyer por parte de Summit Entertainment con los cinco títulos de la saga “Twilight”, correspondía que la productora pensara en el inicio de una nueva apuesta. Y no había mejor alternativa que llevar a la pantalla grande otro de los exitosos libros de la escritora, “The Host” (2008), obra que, sin alcanzar las ventas de su ópera prima, fue número uno entre los best sellers del momento en los EEUU tras su lanzamiento.

El director escogido fue nada menos que Andrew Niccol, quien cuenta a su haber con cuatro títulos, dos de ellos de gran factura y contenido con los que deslumbró a la crítica internacional, como “Gattaca” (1997) y “Lord Of War” (2005); y otros dos trabajos que quedaron al debe en todos sus sentidos: “Simone” (2002) e “In Time” (2011). Sin embargo, claramente la ciencia ficción era su tema y podía resultar el director perfecto para materializar el texto de Meyer.

Hoy se estrena en Chile “La Huésped”, dirigida y adaptada por Andrew Niccol, que nos presenta un planeta Tierra invadido por seres que se hospedan en el cuerpo y mente de las personas. Melanie Stryder (Saoirse Ronan) es capturada y quien debe alojar a Wanderer, su alma invasora alienígena. Con lo que no contaba Wanderer, es que Melanie se resiste a ser controlada y no abandona su cuerpo, llenando a su huésped de emociones y recuerdos de Jared (Max Irons), su novio, y Jamie, su hermano menor. Con esta carga, Wanderer, en lugar de cumplir su objetivo de infiltrarse entre los pocos humanos que resisten a la invasión, termina siendo obligada por Melanie a acatar su voluntad, convirtiéndose en dos personas que habitan un mismo cuerpo, al punto de que Wanderer sea incapaz de controlar sus propios deseos.

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La cinta se toma casi treinta minutos para presentarnos a sus personajes, para luego dar paso a una extraña historia de amor, justificada y escrita sobre la base de la ficción en la que se desarrollan los hechos. La cinta, entonces, comienza a girar en torno a la lucha de Melanie por demostrarles a sus cercanos que ella aún vive, presa dentro de su propio cuerpo. Y por otro lado, Wanderer comienza a experimentar cambios profundos, convirtiéndose cada día que pasa en un ser tan humano como el resto, a tal punto de poder sentir y enamorarse. Este “cuadrado” amoroso conformado por tres personas comienza a convertir la cinta en la enésima disputa adolescente de la que ya hemos sido testigos en cientos de películas que apuntan hacia el mismo público, devolviéndonos a la realidad y recordándonos lo que en un principio ya habíamos olvidado: el objetivo de Stephanie Meyer y su único target. La lucha por la sobrevivencia humana ante esta raza alienígena en ningún momento cobra importancia, ya que no se desarrolla bajo ningún punto de vista el contexto del film ni la motivación de “los buscadores”, personajes antagonistas de otro planeta, con los que nunca empatizamos ni se nos invitan a conocer, siendo esto una mera justificación para contarnos esta palomitera historia de amor juvenil, falta de cualquier estímulo técnico y narrativo capaz de hacer llevadero este nuevo sub producto hollywoodense.

El director -precedido además por estar detrás del  guión de “The Truman Show” (1998)- se vio en la necesidad técnica de materializar en pantalla el papel de Melanie a través del nunca bien ponderado recurso de la voz en off, para reflejar la presencia de ella aún en su propio cuerpo. Resalto este detalle no menor porque, a partir de aquí, la trama se desarrolla y no resulta un punto a favor para la cinta, siendo esto un tedio constante y haciendo previsibles acciones que podrían haber resultado mucho más interesantes si el trabajo se lo dejaban al espectador, además de ser uno de los factores, entre otros, que coartan el ritmo narrativo del que ya carece la adaptación.

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Más allá de cualquier prejuicio, la cinta se pierde en su propio camino y el hilo argumental, sin sub tramas algunas, se vuelve monótono y falto de empatía absoluta con el espectador promedio, haciéndose eternos los 120 minutos de metraje. Sin ahondar en la trama, los tópicos no se hacen esperar, los vacíos del guión inexplicables en ciertos pasajes de la película abundan, y una serie de situaciones absurdas que carecen de total aceptación, sólo restan a un trabajo que, más allá de su sustento literario, podría haber resultado una propuesta completamente ingeniosa si se hubieran aprovechado con menor artificialidad.

Como puntos fuertes a destacar es que la cinta se desarrolla principalmente en interiores, lo que le da mayor libertad al director en términos estéticos, sin embargo, ni siquiera esto es suficiente para alcanzar el clima propicio, que va decayendo al pasar los minutos. Destacar los personajes principales, a cargo de Saoirse Ronan (“Hanna”) como Melanie/Wanderer, Diane Kruger (“Inglourious Basterds”) como la líder de las almas alienígenas, y William Hurt (“El Beso de la Mujer Araña”) como Jeb, tío de Melanie. Todos haciendo valer su capacidad interpretativa en función de una cinta que tampoco lo exige mucho, pero que, afortunadamente, sostienen la película y evitan que su caída sea aún más estrepitosa.

Desde esta semana sabremos si la autora del libro, quien además ejerce de productora de este film, consigue volver a llenar sus bolsillos a costa de un trabajo sin una gota de sangre ni virtud artística, tal cual lo hiciera con su franquicia anterior (con los que se recaudó en total más de 2,3 billones de dólares en todo el mundo), más allá del mínimo entretenimiento que puede resultar para cierto espectro de la pre adolescencia nacional. El gusto de la escritora por los tríos, al parecer, tan sólo cambió de protagonistas. Y prepárense, porque ya está en carpeta la adaptación de “The Soul” y “The Seeker”, sus siguientes secuelas. Por ahora, yo paso.

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Ficha Técnica:
EEUU, 2013, 125 min.
Título Original: “The Host”.
Director: Andrew Niccol.
Guion: Andrew Niccol (Novela: Stephanie Meyer).
Elenco: Saoirse Ronan, Max Irons, Diane Kruger, William Hurt, Jake Abel, Frances Fisher, Chandler Canterbury, Boyd Holbrook.

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