CRÍTICA: «Network» (1976) de Sidney Lumet, ustedes son la verdad, nosotros la ilusión

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N. del A.: Antes que todo, empezar diciendo que este texto además de ser una reseña a la película «Network» de Sidney Lumet es, al mismo tiempo, una suerte de reflexión sobre la televisión y cómo las alarmas en torno a este tema están encendidas hace décadas hasta la actualidad y, es de imaginarse, seguirán a futuro.

Vivimos en el mundo del rating televisivo donde todo es para y por el espectáculo. La televisión chilena (adquirida de la televisión estadounidense), está plagada de programas de corte farandulero, reality shows, talk shows y un sinfín de programas sedantes sin contenido alguno más que el mero entretenimiento. Pero, lo peor, es que el entretenimiento en sí no es el problema. El problema es cómo se da este tipo de entretenimiento.

El poder de la televisión es tal, que muchos ni siquiera se dan cuenta de que todo su pensamiento es adquirido por este medio: sus opiniones, forma de pensar y actuar (cabe recordar como una actitud, palabra o situación de moda, se replica con tal rapidez por la sociedad al otro día de ser emitido en pantalla. Por ejemplo: “El bolocazzo”, “Te voy a dar un tía Paty”, “Tengo la pura care’ cuica” o recientemente a nivel mundial el famoso Gangnam Style… y la lista sigue, sigue y sigue… que da para una análisis en profundo con algún analista en el comportamiento de la sociedad). Es aterrador ver cómo en gran parte todos hablan el mismo “idioma” y se comenta con tal naturalidad el tema de “moda”, como si todos fueran uno solo, una especie de inconsciente colectivo nacional. Quizás de eso se trata: de poder. Poder a través de las imágenes para incautos individuos.

Pasando de lleno al aspecto cinematográfico, «Network» (1976), dirigido por el fallecido Sidney Lumet (1924-2011), es un filme de origen estadounidense bastante representativo de lo dicho anteriormente, que ya en la década del 70 nos hace reflexionar sobre este medio de información y desinformación al mismo tiempo. Es un filme que no se sitúa en el futuro, al contrario, se trata de algo netamente actual a su tiempo y que hasta nuestros días (2013) sirve de ejemplo, como si los años no hubiesen transcurrido.

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Por otro lado, está la mirada futurista de otras películas de ciencia ficción que desarrollan una temática similar pero, con un punto de vista más apocalíptico como «Equilibrium» (Kurt Wimmer, 2002) o «THX 1138» (George Lucas, 1971). Ambas nos muestran una sociedad reprimida, sedada a base de drogas para poder pasar el día a día, con un orden opresivo en que el ser humano es solo un engranaje dentro de la gran matriz (nada muy distante de nuestra actualidad). Pero, prestando atención a estos, el sci-fi muchas veces tiene algo de predictivo y/o realista, con sociedades distópicas, deshumanizadas, materialistas, poco pensantes, reprimidas. Un panorama a futuro desalentador que, lamentablemente y, refiriéndome solo a las características antes mencionadas, poco a poco se presenta más real y, quizás, en varias décadas a futuro el volver a dar una mirada u otra lectura a «Network», nos haga ver como si el tiempo se hubiese detenido y todo siga tal cual.

El filme de Lumet, está protagonizado por Faye Dunaway, interpretando a la productora de televisión Diana Christensen, una mujer fría, calculadora y obsesionada con su trabajo; Robert Duvall como el mandamás Frank Hackett; el fallecido William Holden (1918-1981), como el productor –un tanto centrado dentro de toda la locura existente en el canal de TV- Max Schumacher y el también fallecido Peter Finch (1916-1977), como el “profeta loco” Howard Bale, entre otros. Ellos dan vida a esta sátira cinematográfica en que su director, Sidney Lumet (representante del llamado nuevo Hollywood) y su guionista Paddy Chayefsky (1923-1981), cuestiona a través de sus personajes y sus actos, en gran parte, el mundo de la televisión por dentro (y por fuera) y, en cierto modo, encendiendo una alarma que hace casi 40 años atrás ya se empezaba a activar.

Al respecto, muchos escritores han cuestionado en diversos periodos, incluso antes de «Network», el rol de la televisión en la sociedad y seguirán haciéndolo (como en estas líneas), llegado a decir que la televisión solo fue creada para ser el más grande hipnotizador en la historia, como el contemporáneo crítico y periodista de origen británico, David Icke; o el mismísimo Umberto Eco en su libro «Apocalípticos e Integrados» (1965), citando a otros autores donde se habla sobre la hipnosis provocada en el espectador al ver televisión. También, algo de esto se puede rescatar en el libro «Fahrenheit 451» (1953) del recientemente fallecido Ray Bradbury (1920-2012), novela que fue llevada a la gran pantalla en 1966 por François Truffaut (1932-1984), donde podemos ver una escena en que la esposa de Guy Montag (Oskar Werner) interpretada por Julie Christie, interactúa casi hipnotizadamente con un personaje de televisión en una pantalla plana colgada en la pared (profético).

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Dejando de lado el aspecto literario y periodístico y, como si fuese una pesadilla o el filme de John Carpenter, «They Live» de 1988 -película de ciencia ficción y en que el ex luchador Roddy Pipper interpreta a Nada (qué apellido) un obrero que encuentra unos lentes que le harán ver una realidad paralela a la que el común de la gente observa, viendo mensajes subliminales en televisión y publicidad, controlada por seres de otro mundo como una forma de esclavizar al ser humano-, «Network» nos adentra en el mundo de la ficticia cadena de televisión UBS, que lucha por lograr alto rating. Howard Bale (Finch) es el presentador del noticiero nocturno al que se le informa que será despedido, debido a los bajos niveles de audiencia. Bale, en un acto de “desesperación” y antes de ser despedido, anuncia que se suicidará en vivo y en directo a causa de su cese laboral. Tras el incidente, los productores piden a Bale que se despida dignamente ante sus televidentes, pero en vez de hacer esto, el presentador habla sobre la porquería que es la vida, sacudiendo a la cadena televisiva, pero logrando un alto rating por lo que los productores en vez de despedirlo, deciden darle un show propio: “El show de Howard Bale”, con una puesta en escena astrológica –que ya desearía Yolanda Sultana tener un programa de televisión a ese nivel- convirtiéndose en el nuevo “profeta” e incitador de la sociedad estadounidense. Con sus mensajes cargados de furia hacia la vida y la televisión en sí, entre los que se pueden destacar: “La televisión no es la verdad. La televisión es un maldito parque de entretenimientos”, “Están empezando a pensar que la televisión es la realidad y sus vidas son irreales”, “Hacen todo lo que la televisión les dice. Se visten como en la tele, comen como en la tele, crían a sus hijos como en la tele, incluso, piensan como en la tele” (todas basadas en la traducción al español), entre muchas otras frases, el nuevo programa se convierte en el más visto del país.

Otra escena interesante y magistral del filme -aunque en su totalidad es interesante y magistral- es el momento en que tras un show en que Bale habló más de la cuenta sobre las fusiones corporativas, tras la compra de la cadena por un grupo de accionistas (de esos que nunca se sabe quiénes son), Arthur Jensen (interpretado por Ned Beatty) lleva al profeta a un gran salón de reuniones y como si fuese un dios (se baja la luz, se cierra la cortina y solo queda una luz artificial cenital hacia Jensen), este lo incita a que profese lo que él le dice y le revela ciertas cosas. Entre estas frases, se pueden rescatar las siguientes: “No existen las naciones. No existen los pueblos… Solo existe un sistema holístico de sistemas” (refiriéndose al dólar). “No existe Estados Unidos (es de imaginarse como cualquier país), no existe la democracia… Solo existe IBM, ITT, AT&T y Exxon (corporaciones multinacionales). Esas son las naciones del mundo”. Y finaliza: “El mundo es una asociación de corporaciones… El mundo es un negocio”…

Este inquietante, revelador y satírico largometraje de 1976 no es menor y lo siguiente es lo que hace del filme algo magistral, ya que ganó cuatro premios Oscar, en las categorías de Mejor Actor (Finch), mejor actriz (Dunaway), mejor actriz de reparto (Beatrice Straight quien interpreta a Louis Schumacher, esposa de Max) y Mejor Guión Original (Paddy Chayefsky), todos en 1977; además de recibir otras 6 nominaciones (no ganadas) que incluía, por ejemplo, Mejor director, entre otras. Tal es su reconocimiento, y el reconocimiento a Lumet por este largometraje, que en el año 2000, «Network» fue seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine de Estados Unidos. Dos años después, fue incluida en el salón de la fama del Producers Guild of America y cuatro años más tarde el Writers Guild of America votó el guión escrito por Chayefsky como uno de los diez mejores guiones (ante tales revelaciones y tal mensaje, se entiende el por qué). El último (hasta el momento) reconocimiento al filme fue hecho en 2007, año en que el American Film Institute incluyó a la obra de Lumet entre las 100 mejores películas americanas, alcanzando el puesto número 64.

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A seis años de este último reconocimiento logrado por «Network», y a casi 4 décadas de estrenado por primera vez, las alarmas ante el tema de la televisión y su contenido siguen encendidas y, es de imaginarse, seguirán por los siglos de los siglos (Amén). La invasión de programas tipo “Mundos Opuestos” a televisión abierta, no deja espacio para otros ni tampoco un espacio para reflexionar en el espectador, sobre todo, para el que solo basa su programación en la televisión criolla (refiriéndose a la televisión chilena). Aunque  el “culpable”, si lo podemos llamar así, no es exclusivamente el medio, ya que el ser humano, sobre todo en edad adulta, tiene la capacidad de pensar y de decidir qué ver. Pero, el rápido día a día y el creciente conformismo de la juventud y la sociedad en sí que acepta sin cuestionamiento lo primero que se les ofrezca, augura un futuro no muy alentador en este sentido y, que es de esperar, por un mundo más apacible, cambie en algún momento. Los programas de farándula y los show de realidad invaden la pantalla, mostrando una realidad que no tiene nada real; tal como en uno de los mensajes de furia de Howard Bale en «Network», escrito por Paddy Chayefsky, en que dice: “¡En el nombre de Dios, ustedes amigos son la verdad (personas), nosotros somos la ilusión (televisión)!”.

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Ficha Técnica:
EEUU, 1976, 121 min.
Título Original: “Network″.
Director: Sidney Lumet.
Guion: Paddy Chayefsky.
Reparto: Faye Dunaway, William Holden, Peter Finch, Robert Duvall, Beatrice Straight, Wesley Addy, Ned Beatty, Arthur Burghardt, Bill Burrows, John Carpenter, Jordan Charney.

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