Mis Mujeres de Película: Carolina Fadic

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Primero que todo, quiero comenzar agradeciendo al director de El Otro Cine por permitir tomarme esta licencia con la presente columna. Escribir sobre Carolina Fadic, para mí es todo un privilegio ya que fue una de las primeras musas nacionales que tuve. El motivo principal de estas líneas es rendirle un pequeño homenaje, conmemorando que hace unos meses se cumplieron diez años de su inesperada muerte. Junto al deceso –insospechado también- de María Gabriela Epumer (músico y guitarrista argentina), me marcó de una forma bastante particular. Nunca antes había sentido tan penosamente la muerte de algún famoso. Primero por lo fulminante de su fallecimiento y además por la admiración que le tenía. Lamenté profundamente su partida.

La primera vez que vi a Carolina Fadic fue -como casi toda mi generación de amigos- en la telenovela “Rompecorazón”, alrededor del año 1994; pero no fue hasta una repetición que TVN dio a fines de los 90’s y principios del 2000 donde terminó por cautivarme por completo y colocarla en mi podio de musas personales. Si bien se caracterizó notoriamente por sus papeles en telenovelas (creo que las vi todas), también tuvo una participación en algunas producciones cinematográficas tales como “Antonia” (2001), “Monos con Navaja” (2000), “Los Secretos” (1999) y su primera incursión en el celuloide: “La Rubia de Kennedy” (1995). El film está basado en una leyenda urbana y, mezclada con mitología chilena, narra la historia sobre el fantasma de una joven colona alemana (Fadic) que se aparece en la Avenida Kennedy para cumplir con su mítico destino, interviniendo así la vida de un publicista fracasado (Sebastián Dahm) y su acaudalada novia (Sandra O’Ryan).

carolina2El filme pasó sin pena ni gloria dentro de la cinematografía nacional. Es una película que vaga en el limbo -entre el concepto de thriller y el de cine fantástico- con personajes lineales y una trama sencilla que no necesita de dobles lecturas. Sin embargo, de aquella indescifrable película, se rescata la imagen de la fantasmagórica rubia en un papel que es irrelevante en la historia y que, sin embargo, debiera tener un mayor protagonismo debido al ser el personaje que da el título a la película.

Debo ser sincero al confesar que -por distintas razones- nunca he visto la película completa, siempre por partes o en lapsos. Independiente de eso, fue una película que se mantuvo en mi retina desde el primer momento, tanto por lo ilusorio de la historia como por la particular belleza de Carolina encarnando aquél papel; belleza que se lo atribuyo completamente a su persona. En cada una de sus actuaciones (tanto de protagonista como de antagonista), fue esa mezcla de ternura y hermosura lo que me cautivó de ella. Una sonrisa perfecta y unas delicadas facciones, bastaron para embobarme y caer rendido a sus pies.

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Debo aclarar que, para los que critican la frivolidad de este espacio, el título de “musa” o “mujer de película” al que atribuyo a las actrices de las que escribo, es mucho más que sólo la belleza física; son una serie de factores que engloban a la actriz, tales como talento, versatilidad, luz interior, elegancia, prestancia, trayectoria, etc. Y efectivamente, Carolina Fadic es el mejor ejemplo para retratar ello.

Finalmente, sólo quiero decir que Carolina es de esas actrices que hasta el día de hoy son recordadas con cariño, tanto por sus pares como por el público. Aún recuerdo estar sentado frente al televisor escuchando la noticia de su fallecimiento y sintiendo que algo en mí se quebraba para siempre. Quizás una ilusión, quizás un sentimiento… quizás sólo un admirador dándose cuenta que nunca más volverá a ver actuar a su actriz preferida.


Película: «La Rubia de Kennedy».
Dirección: Arnaldo Valsecchi.
Reparto: Sebastián Dahm, Sandra O’Ryan, Luz Croxatto, Julio Jung, Fernando Larraín.
Vista en: Julio 1998.


 





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