CRÍTICA: «Another Earth» (2011) de Mike Cahill, reinventando la ciencia ficción

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En ocasiones como estas son cuando agradecemos las posibilidades que nos da esta democratización de medios como lo es la world wide web. Y es que si no fuera por internet, en este lado del mundo jamás podríamos acceder a material audiovisual como este. Ganadora del Premio Especial de Jurado en el Festival de Sundance 2011, ganadora en el Sitges con el premio a la Mejor Actriz y nominada en los Premios Gotham y en los Independent Spirit Awards, entre otros, a Mejor Ópera Prima también durante el 2011, “Another Earth” no podía dejarla pasar.

Dirigida por Mike Cahill, quien debuta con este largometraje independiente, y escrita por el propio Cahill junto a Brit Marling, la actriz protagonista, “Another Earth” cuenta la historia de Rhoda Williams (Marling), una joven atractiva, inteligente y con un futuro prometedor, que acaba de ser aceptada en un programa de Astrofísica del Massachusetts Institute of Technology (MIT), el sueño de su vida. Por otra parte, John Burroughs (William Mapother) es un exitoso compositor musical que se encuentra en la cima de su carrera, que vive feliz junto a su pequeño hijo y a su mujer. Ambos no se conocen, pero el día en que la ciencia confirma el descubrimiento y avistamiento de un planeta Tierra duplicado en el espacio, ven cruzar sus vidas en una horrible tragedia, cambiando irremediablemente el destino para ambos.

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La película coincidencialmente se estrenó en los EEUU de manera paralela junto a “Melancholia” de Lars Von Trier, otro drama apoyada en la ciencia ficción, por lo que muchos la compararon a partir de sus contenidos y asignándole cierto grado de “fracaso” a esta cinta sin verla y sólo considerando las cifras comparativas tras sus estrenos. Quien sabe quién es Von Trier, entenderá que su cine no tiene parangón y su lenguaje e imágenes hablan por sí solas, por lo que tal punto de similitud no existe en ningún caso. “Another Earth” es una ópera prima, con una sensibilidad poco antes vista, un cuento imaginario que aborda un drama humano -difícil de detallar demasiado sin revelar parte de la trama- escrita sobre una historia de ciencia ficción que teoriza sobre la física cuántica y la posibilidad de la existencia de universos paralelos, donde esto termina siendo una simple excusa para profundizar en la vida de Rhoda y John, cuyas historias se ven unidas gracias a este fenómeno que paraliza a toda la humanidad.

El aspecto fantástico es tan sólo un fondo sobre en el que se desarrolla la verdadera historia, una que acostumbramos llamar “drama psicológico” sobre la culpa, la responsabilidad que conllevan algunos de nuestros actos y la capacidad de perdonar. Algunas dudas existenciales, tales como si existe otro yo en alguna parte del universo, cómo será y si se forjará exactamente el mismo destino, también se intentan resolver o, al menos, plantearnos algunas respuestas.

La capacidad de interpretación de sus actores, tanto de Brit Marling (Rhoda) como de William Mapother (John) son sencillamente sobrecogedoras. La primera, transmitiendo todo el dolor que significa cargar con una pesada mochila hasta el fin de sus días al punto de querer abandonar el planeta, y el segundo, contenido y absorbido en un abismo que pocos, en la Tierra, podrán ser capaces de soportar. Gran parte de la calidad del film es, además, la sutil y atípica manera del director de abordar la paradoja del tiempo y el espacio sin caer en tecnicismos difíciles de comprender, es decir, se explica lo justo (sin por ello subestimando al espectador) sin abusar del poderío de las imágenes y los efectos, dando pie a una absorbente narrativa, convirtiéndola en una cinta alejada de teorías conspirativas, naves espaciales e inteligencia artificial, envolviendo las imágenes con poesía, convirtiendo las miradas en palabras y razones en corazones.

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Cabe destacar dos escenas de la película que marcan el pulso de su narrativa y cuyo poderío visual son, literalmente, de otro planeta: cuando Rhoda visita a Purdeep en el hospital; y cuando Rhoda le cuenta la anécdota del astronauta ruso a Jhon, intentando aplacar su dolor de cabeza. Simplemente sublimes.

Como buen film independiente, el director hace uso de la cámara en mano de manera muy regular y correcta, muchos primerísimos primeros planos y de una banda sonora que nos traslada al espacio exterior sin mover los pies de la tierra, compuesta por temas de gran profundidad musical y mucho sintetizador hipnótico, a cargo de la enigmática banda Fall On Your Swords, cuyo tema central, “The First Time I Saw Jupiter”, sirvió de plataforma para dar el gran salto en su carrera musical para películas. Súmele un final abierto que no hace más que confirmar el respeto del director por el guión y su desarrollo.

A seguirle los pasos a Mike Cahill, que se abre camino en la industria con un drama intenso que reinventa la manera de ver ciencia ficción, sumergiéndonos en nuestros más profundos miedos y las más sinceras de las esperanzas.

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Ficha Técnica:
EEUU, 2011, 92 min.
Título Original: “Another Earth”.
Director: Mike Cahill.
Guion: Mike Cahill, Brit Marling.
Reparto: Brit Marling, William Mapother, Jordan Baker, Flint Beverage, Robin Taylor, Kumar Pallana.

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