CRÍTICA: «Enter the Void» (2009) de Gaspar Noé, psicodelia y dinamismo a la vena

Enter-the-Void-18-31770

Hace sólo un par de semanas fue presentada en Santiago (en el marco del pasado Festival de Cine B) la arriesgada última producción de Gaspar Noé, el director argentino que ya en 2002 había golpeado varias mentes locales con ese gran hito cinematográfico llamado “Irreversible”, el polémico largometraje que hasta el día de hoy da que hablar debido a su mentada crudeza, y que continúa impactando producto de las dos violentas secuencias que consiguieron llevarlo directo desde el morbo a la fama: el ataque sexual del que es víctima una sensual Mónica Belluci y la salvaje deformación sufrida por un rostro humano molido a garrotazos de extintor.

Con la presencia del mismísimo Noé aquella noche de estreno en la capital, y con la expectativa de no ser menos bullada que su antecesora, “Enter the Void” (2009) fue la encargada de confirmar ahí mismo, desde los primeros minutos de su exhibición, su indiscutido posicionamiento como una de las creaciones con más potencia visual de nuestro tiempo. Así, con un acabado e intenso trabajo de imagen, esta cinta es capaz de incomodar y perturbar fácilmente al espectador gracias a su hibridaje de realidad-animación y su acelerado ritmo de montaje, el cual se ve exacerbado por la velocidad de sus vertiginosos y constantes movimientos de cámara.

rRBdT4NSpHvCImq11N6ADstCNdK

A nivel narrativo, en tanto, “Enter the Void” nos enfrenta de manera no lineal a la historia de Oscar y Linda (Nathaniel Brown y Paz de la Huerta), dos hermanos que, luego de presenciar de niños la muerte de sus padres, sellaron con sangre la promesa de nunca volver a separarse. Años más tarde, luego de haber sido destinados a familias distintas (y producto de este mismo afán por estar juntos), vuelven a reunirse en Japón ya de adultos, logrando compenetrarse en este reencuentro de manera tal, que llegan incluso a rozar los más incestuosos comportamientos, sugeridos por Noé en pantalla. Con la prematura muerte de Oscar, a poco andar de la cinta, se da concretamente inicio al veloz montaje que intercalará tanto sucesos posteriores a este hecho como los recuerdos de la vida de ambos desde que eran pequeños, introduciéndonos así  en la intensa relación de esta pareja de hermanos y en los turbios caminos que ambos recorren viviendo en un Tokyo absolutamente psicodélico y decadente.

Filmada en ocasiones con cámara subjetiva (y otras veces, con la misma ubicada justo desde detrás de la cabeza del protagonista), “Enter the Void” fue pensada y trabajada por Noé, tal como él mismo afirma, como el resultado de lo que sería el poder filmar las alucinaciones y percepciones de un hombre bajo los efectos de las drogas, además de ser influenciada por la idea detrás de “Lady in the Lake” (Robert Montgomery, 1947), el clásico del cine negro en que la visión del protagonista correspondía a lo reflejado por la cámara. Así, al presentarnos este relato desde la perspectiva de un joven junkie (adicto al DMT), el argentino consigue empujarnos en un distorsionado universo de neón que confunde y, a la vez, seduce el ojo de cualquier espectador ávido de acción. La idea del viaje espiritual luego de la muerte, por otro lado, aparece también representada no sólo en las conversaciones que Oscar mantiene al respecto con Alex (Cyril Roy), su amigo más cercano, sino que, además, en las constantes inmersiones que la cámara realiza dentro de los distintos espacios, en los que se sumerge por medio de una serie de planos cenitales y travellings, dejando en evidencia al omnipresente observador que resulta ser el muchacho, una vez ya muerto, en la vida de su hermana.

enter-the-void

Con una saturación cromática extrema y el uso constante de flashes y giros de cámara, lo cierto es que “Enter the Void” se construye visualmente en sincronía con lo retratado por la misma historia, logrando Noé realizar un relato bastante redondo no sólo en lo argumental sino también en el ámbito de lo estético, consiguiendo determinar desde ambos frentes el desarrollo abismante de esta desenfrenada historia. La película resulta así una creación que, no sólo intenta ir más allá de los márgenes de lo fílmico al explotar con su naturaleza intensa tanto el nivel gráfico como el narrativo, sino que además, consigue con su sola visualización conducirnos a experimentar la vivencia de nuestros propios límites, al enfrentarnos de manera indiscriminada a una serie de imágenes no sólo violentas en su contenido, sino que también altamente inquietantes a nivel físico. En este sentido, Noé confirma su gusto por impactar a las audiencias tanto en el espectro de la sensibilidad moral como en el ocular, al intercalar en esta cinta imágenes que resultan principalmente agotadoras por su brillo y colorido extremo, con tomas de sexo explícito, cadáveres, e incluso un feto arrancado prematuramente del vientre materno. La escena del choque en automóvil, en tanto -en la que los hermanos presencian la muerte de sus padres- nos es presentada una y otra vez (y con gran estruendo) desde la perspectiva misma de estos dos niños.

En definitiva, por medio de la experimentación y de una innovadora forma de representación, “Enter the Void” consigue con su visualidad el contribuir al desarrollo de un nuevo espacio de dimensión fílmica, en que la subjetividad del personaje se convierte en la subjetividad de quien observa la cinta, quien a la vez se exalta, de manera desenfrenada y catártica, por medio del desequilibrado punto de vista que el director imprime a su protagonista. Una película para ser vista con todos los sentidos atentos y que, pese a equivocar su duración (pues probablemente su extensión, extenuante a veces, sea su mayor defecto), logra con éxito mantener involucrado a cualquiera, si bien quizás no por una magistral historia, sino por un trabajo estético increíble, en el que todos los componentes del mismo, funcionan de forma armónica, sin dejar nunca de lado su exquisita y estridente brutalidad.


Francia, 2009, 161 min.
Título Original: “Enter the Void”.
Director: Gaspar Noé.
Guión: Gaspar Noé y Lucile Hadzihalilovic.
Reparto: Paz de la Huerta, Nathaniel Brown, Cyril Roy, Emily Alyn Lind, Jesse Kuhn, Masato Tanno, Olly Alexander, Sara Stockbridge, Jessica De Marco.


 





Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *