CRÍTICA: «Conan the Barbarian» (2011) de Marcus Nispel, más barbarie que bárbaro

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Aunque las comparaciones sean odiosas y «Conan el Bárbaro» sea un remake de la realizada en 1982 (protagonizada por el hoy político, Arnold Schwarzenegger), se pudo haber creado algo diferente dentro de lo posible y, de alguna forma, superar lo ya presentado en la versión anterior; pero lamentablemente no fue así. Desde el comienzo de la historia se logra apreciar hacia dónde apunta la cinta. Lo que pudo haber sido una maravillosa, épica y/o hermosa historia sobre un guerrero que lucha contra los poderes opresores y la esclavitud; no tiene relevancia en la película y sólo es tratado vagamente en un par de minutos, pasando incluso desapercibido para el espectador. Por otro lado, la cinta pudo haber indagado en la ficticia Era Hiboria, pero todo esto queda en un segundo plano (por no decir que son inexistentes) en el desarrollo del film.

En «Conan el Bárbaro» -versión 2011-, el factor común es el uso de la acción y las escenas de lucha, que en este caso son excesivas (quizás un 80% de la película). Este recurso de secuencias de combate ni siquiera da tiempo para un respiro. Sangre por doquier y decapitaciones es la tendencia que predomina en la cinta protagonizada por Conan (Jason Momoa), un guerrero en busca de venganza, que ocupa toda su fortaleza física para lograr su tan anhelada vendetta contra Khalar Zym (Stephen Lang), artífice de la destrucción de su pueblo y el culpable de la muerte de su padre.

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En el transcurso del film, aparece la figura de Tamara (Rachel Nichols), quien representa a la mujer “pura” o “elegida” buscada por Khalar Zym (también a modo de venganza), producto de la muerte de su esposa en manos del pueblo de ella. Así, Tamara es el punto de unión para que Conan y Khalar logren enfrentarse, y de donde se desprenderán todas las luchas y combates necesarios -habidos y por haber- hasta el cansancio (no de los protagonistas, sino que cansancio del espectador). La historia simplemente es eso, no hay más que agregar.

Asimismo, la épica y gloriosa batalla que se pudo haber esperado al final de la película, tampoco se lleva a cabo. No hay majestuosidad en ella, así como tampoco en la forma de morir de Khalar Zym, la que sencillamente roza en lo absurdo. Tanto las decapitaciones, como las muertes exageradas y el recurso de la sangre utilizado por doquier, son ampliamente apreciables en todo momento. Por otro lado, no existe un mayor desarrollo de los personajes a lo largo del largometraje; igualmente, no se observa una mayor búsqueda en el “yo” interno de Conan, así como tampoco hay una identificación con el “héroe” Cimmerio.

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Del título se infiere -y por lo que siempre se ha sabido de la obra- que Conan es un guerrero, un luchador; obviamente no se le puede pedir que sea un orador o que dentro de su discurso hable de filosofía, pero como ocurre en otras adaptaciones a obras literarias llevadas a la pantalla grande -sobre todo si es un remake que, al menos creo, su finalidad es mejorar a su predecesora, si no el remake pierde sentido-, se pueden o deben cambiar ciertas cosas para lograr un buen resultado, aún más en una película que evoca eras ficticias, cercana a épocas antiguas, donde el misticismo, la oscuridad, el relato y la historia son parte de aquellos tiempos; o más simple aún, haber usado libremente cualquier recurso para mejorar el desarrollo de la historia y añadir más argumento sin tener la necesidad de seguir similitudes con la realidad -quizás lo más cercano a lo antes nombrado, sean las intervenciones al inicio del film por parte del padre de Conan (Ron Perlman)-. Sin embargo, la cinta (a diferencia de la versión de 1982) no apela a ninguna de las situaciones mencionadas anteriormente, para así lograr una historia que invite al espectador a soñar con tiempos antiguos; muy al contrario, acá sólo se da prioridad al recurso de la acción sin descanso, como queriendo los realizadores, que la película se acabe antes de haber comenzado. Dicho todo esto, me pregunto: ¿Qué podría pensar Robert E. Howard –fallecido autor de la obra literaria original de Conan- luego de ver la versión 2011 de su personaje?

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2-stars
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Ficha Técnica:
EEUU, 2011, 117 min.
Título Original: «Conan the Barbarian».
Dirección: Marcus Nispel.
Guión: Thomas Dean Donnelly, Sean Hood y Joshua Oppenheimer; basado en el personaje creado por Robert E. Howard.
Reparto: Jason Momoa, Ron Perlman, Stephen Lang, Rachel Nichols, Rose McGowan, Saïd Taghmaoui, Leo Howard, Steve O’Donnell, Raad Rawi, Nonso Anozie.

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