Publicado el 10 de oct de 2011 | Sección: Críticas / Reviews. | Visto 405 veces
Tres niños en una carretera en Islandia, una tripulación somnolienta a bordo de un ferry, un emú en Île de France, un bello rostro de las islas Bijagos, un cementerio de gatos a las afuera de Tokio, vagabundos en Namidabashi, los habitantes de la Isla de Fogo, Cabo Verde, un carnaval en Bissau… Así inicia el relato una mujer desconocida que lee las cartas remitidas por un operador de cámara, Sandor Krasna, que a través del registro de las imágenes de sus viajes se interroga sobre la memoria y la función del recuerdo, “que no es lo contrario del olvido, sino su opuesto”, para conformar, como Sei Shônagon, su particular lista de “cosas que hacen latir el corazón”.
El espacio se define como un lugar donde se presentan las interacciones humanas, que determinan diferentes maneras de vivir. En este escenario, se produce un contexto que está dado por situaciones políticas, sociales, económicas y culturales.
Pero éste tiene diferentes dimensiones. A simple vista, vemos lo que vemos y estamos donde estamos. Sin embargo, no todo ocurre en un mismo lugar, pues existe un espacio que no se mira, menos se observa, un espacio que se siente. Nuestros sentidos detectan influencias externas o internas.
Niveles sensitivos nos llevan más allá, a un espacio que no sólo es lo que vemos, sino lo que construimos nosotros mismos, cada persona. A través de las imágenes que observamos en “Sans Soleil”, podemos transportarnos a lugares remotos, distintos a nuestra cultura occidental y observar situaciones de la vida cotidiana en oriente y en África. De esta manera, nos damos cuenta de que en nuestro alrededor existen factores de expresión y comunicación que complementan un todo y forman una cultura en particular. Pero, ¿realmente nos cuestionamos sobre esta cotidianeidad que observamos? ¿Hacemos una relectura de lo que vemos? ¿Construimos nuestro propio espacio?
“Sans Soleil” nos muestra a través de las imágenes, una contemplación del mundo actual, de la cultura, de la publicidad, de la vida y sistema en que estamos insertos. Pero no es sólo una contemplación de la imagen, de los colores, del sonido y de la voz de Florence Delay -narradora del documental-, es una contemplación del tiempo y del espacio. Las diferentes costumbres, culturas y viajes que observamos en espacios físicos y sensoriales del mundo actual, nos muestran el pasado, presente y futuro. Todos ellos, reconstruidos en nuestra creación como espectador basada en símbolos que hemos adherido en nuestra cultura.
A través de la cámara de Chris Marker, su municiona observación, el montaje de archivos de video y foto, vemos una sutil crítica a la sociedad actual. En “Sans Soleil”, una idea que se reitera es la de la censura, “la censura es el espectáculo”. En efecto, mujeres desnudas en la televisión, pero censuradas en sus pechos. Mujeres en África que esquivan la cámara y, cuando se encuentran con ésta, sonríen vergonzosamente. Anuncios publicitarios, un metro que pasa y personas en un vagón de un tren durmiendo, con sus ojos cerrados, censurando todo lo que a su paso podrían observar. “La censura es el espectáculo”, sí. Y somos nosotros mismos quienes censuramos a diario.
El ritmo que tiene “Sans Soleil”, está dado por una secuencia de primer plano y planos generales que muestran escenarios, paisajes y multitudes. A la vez, Chris Marker enfatiza en las expresiones faciales de las personas. Sus muecas, la indiferencia y la costumbre de vivir en el mundo actual. Este ritmo, dado por las imágenes mencionadas, música y sonido ambiente diegético y extra diegético, se mueve de tal manera que es el propio espectador el que une y relaciona todo este material y forma una idea -personal- sobre lo que observa y siente, en ese espacio, en ese tiempo.
Martin Heiddeger se cuestiona “¿Qué nos enseña el reloj sobre el tiempo? El tiempo es algo en que se puede fijar arbitrariamente un punto-ahora, de manera que, de dos puntos temporales diferentes, siempre uno es más temprano y el otro más tarde”. A partir de lo estipulado por Heiddeger, podemos decir que el tiempo en “Sans Soleil” está determinado por un punto-ahora, pero ese punto ahora sólo está en la mente del espectador, en su propia conformación del tiempo y del espacio que ve en las imágenes expuestas.
Aunque la película tiene una data de 1983, algunas imágenes que vemos ejemplifican la sociedad actual. Es decir, el espacio que se vivía hace tres décadas no es muy distinto al actual. La sociedad ha evolucionado y el sistema capitalista, junto con la globalización, ha formado un mundo acelerado, que deja poca cabida para el ser. En 1980, existía el mismo espectáculo de la censura que existe hoy. Pero no es la censura explícita, es la censura de lo que nosotros mismos vemos y queremos ver, como espectadores y como sujetos de la sociedad.
Florence Delay, lee en las cartas “trabajar, producir y distribuir”, mientras aparecen imágenes de mujeres y hombres africanos pasando un material de mano en mano, tal como en el fordismo. Lo mismo sucede con una imagen de Tokyo, donde la gente, en vez de pasar de uno a otro el material de trabajo, inserta su billete de transporte en casillas de metro. Un hombre recibe los boletos, uno tras otro, sin detenerse, sin espacio para reflexionar o hacer otra cosa. No existe el cuestionamiento, no existe un instante de libertad. En este sentido, existe una relación de fuerza del individuo con su entorno, representado a través de la tecnología, video juegos, publicidad, la censura en la televisión, la misma televisión. Vemos lo que somos, ¿y si lo que vemos sólo es parte de lo que consumimos? Realmente, ¿donde está nuestra mirada?
“Con las ‘técnicas de reproducción’ la obra de arte es un objeto manipulable con el cual el espectador puede tener una relación cotidiana más activa en el sentido de que ya la experiencia no queda limitada a la pura contemplación”. Cuando vemos imágenes de gente de Tokyo, sentada en un vagón de metro con los ojos cerrados, podemos reflexionar sobre esta relación de tiempo y espacio. ¿Dónde estamos realmente situados? Uno es creador.
Ficha Técnica:
Francia, 1983, 100 min.
Título Original: “Bez solntsa Sunless Sans soleil”.
Dirección: Chris Marker.
Guión: Chris Marker.
Elenco: Florence Delay, Arielle Dombasle.