CINERATURA: «El Cartero Llama Dos Veces» (1934) de James M. Cain

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Catalogado como uno de los exponentes genuinos de la novela negra policial, James Mallaham Cain escribe a mediados de los años ‘30 una de las novelas mas crudas de su carrera. Llevada al cine en dos oportunidades -en 1946 por Tay Garnett con Lana Turner y John Garfield y, posteriormente, en 1981 por Bob Rafelson con Jessica Lange y Jack Nicholson en los papeles principales-, “El Cartero Llama Dos Veces” narra la historia de cómo Frank Chambers, un vividor y trotamundos, llega a trabajar de ayudante a la posada y estación de servicio del matrimonio conformado por Nick y Cora Papadakis. La atracción correspondida de Frank por Cora llevará a que la osada pareja planee la muerte de Nick para continuar sin problemas su amor desenfrenado. Sin embargo, la desconfianza entre ellos hará que peligren sus coartadas, demostrando que cuando existe pasión de por medio, las cosas pueden complicarse más de lo esperado.

Si bien la novela tiene dos adaptaciones cinematográficas, a modo de comparación, he preferido elegir la versión de los años ochenta por un tema de cercanía (tanto de los actores como de la película) y porque, a mi parecer, es la versión que presenta más diferencias (lo que ayuda enormemente a realizar este espacio). Debo ser claro eso sí, al decir que la cinta es una excelente adaptación de la novela, y que las diferencias no son tan radicales para el desarrollo de la trama, quedando éstas casi en pequeñas anécdotas de los que gustan profundizar en la historia. Una de estas diferencias a su homónimo literario, es la secuencia donde, antes de planear el asesinato de Nick, Frank y Cora deciden escaparse. En el film, esta situación ocurre cuando Nick va a la ciudad a cambiar el letrero luminoso; allí Cora abandona y deja esperando en la estación de buses a Frank luego de enojarse por las apuestas ilegales que estaba realizando. En la novela, esto ocurre luego del primer intento de asesinato, mientras Nick estaba recuperándose en el hospital. Cora abandona a Frank por un tema de comodidad y miedo a un cambio de vida “poco estable”. Finalmente, Frank vuelve a la posada debido a que “el griego” –como lo llamaban- lo encuentra en la ciudad, rogándole que vuelva a trabajar con él. Frank finalmente accede.

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Otra diferencia importante ocurre con Madge, la amante de Frank. En el libro, Frank conoce a Madge al momento de dejar a Cora en la estación de ferrocarril por el viaje a ver a su madre enferma. Al sentirse libre y, por el mal momento que pasaban como pareja, Frank ve a Madge como una provocadora aventura. Ella es una cazadora y comerciante de gatos salvajes que propone a Frank que se escapen a Nicaragua a vivir de su negocio. Aunque en primera instancia se ve entusiasta con la idea debido a la monótona vida en el restaurant, Frank desiste de la idea. En la cinta, Madge es una domadora de animales salvajes que trabaja en un circo y nunca hablan de escaparse a Nicaragua.

Sin embargo, la diferencia más radical es el final de la historia; en la película se omite una parte importante y un giro trascendental en la conclusión de la trama. Por razones obvias, no haré ningún guiño a ello, invitando al lector a que descubra por sus propios medios que el final de la cinta es sólo parte del final del libro.

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De todas maneras, en sus dos formatos, “El Cartero Llama Dos Veces” es una historia con un estilo directo y diálogos concretos, donde la atracción fatal es el principal protagonista de la acción, y que como su propio título anuncia, el destino puede nuevamente llamar a la puerta.


Libro: «El Cartero Llama Dos Veces» (The Postman Always Rings Twice).
Autor: James M. Cain.
Año: 1934.


 





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