BSO: “The Graduate” (1967), exudando vitalidad y desenfreno

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Las comedias románticas siempre cargan con una gran mochila a cuestas. El hecho de tratarse de historias de tipo “un hombre conoce a una mujer, se enamoran, el hombre la pierde y hace lo posible (e imposible) para recuperarla hasta que lo consigue” suelen ser relegadas de cualquier análisis profundo y significativo, lo cual, en muchos casos, es justificado (vaya, no creo poder decir nada positivo o rescatar ningún elemento de Hitch, por nombrar un ejemplo); pero en otros resulta un prejuicio o un severo caso de miopía cinéfila.

Hoy escribo sobre uno de esos casos: “The Graduate”; una de mis películas favoritas, con uno de mis actores favoritos (Dustin Hoffman), uno de mis directores favoritos (Mike Nichols) y una banda sonora a cargo de Simon & Garfunkel (ni por si acaso uno de mis dúos favoritos) que exuda vitalidad, jovialidad y desenfreno. El estado de ánimo característico del joven graduado que piensa que tiene el mundo a sus pies: tiempo y situación ideal, no representa a Ben Braddock, un joven sin inspiración y sin un horizonte claro, que comienza una relación prohibida con una mujer casada para luego enamorarse de su hija, y de ahí todo deriva en convertirse en un gran tornado de diversión (como ya deben imaginarse).

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La banda sonora recorre estos grandes eventos con la gracia sinfónica de arreglos que nos recuerdan a las grandes historias de amor de los años ‘50, como en la pieza “The singleman party foxtrot”, o la total desinhibición de los años ‘60 como en “Sunporch Cha-Cha-Cha”, “On the Strip”, “The Folks” y “A great effect”, siempre teniendo en cuenta la voz oculta del adulterio (una temática que Mike Nichols sabe retratar a la perfección) representado en el ya mítico tema “Mrs. Robinson” y dividido en dos piezas dentro de la banda sonora (tracks 3 y 13).

Lo mejor está al comienzo y al final. Quizás la quintaesencia de toda comedia romántica, quizás el recurso más simple y barato, quizás la salida fácil: La balada. No cuando la balada se trata de “The Sound of Silence”, un tema de complicada armonía (tanto vocal como musical), que se inspiró en el asesinato de John F. Kennedy y que nada tiene que ver con un final feliz. Es desconcertante, pero en un muy buen sentido. Así como la escena final de “The Graduate”, que a uno le hace preguntar “¿y ahora qué?”…

Ahora, nada supongo. Se termina y se termina no más.

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Una escena final que no te hace pedir más y que resulta incompleta (por lo menos así lo veo yo) y con una banda sonora que termina con “The Sound of Silence” que te hace pensar “vaya, justo cuando se estaba poniendo bueno…”.


Título Original: “The Graduate” (1967).
Dirección: Mike Nichols.
Música: Simon and Garfunkel.


 





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