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Mis Hombres de Película: Mickey Rourke

Publicado el 19 de abr de 2011 | Sección: Columnas, Mis Hombres de Película. | Visto 1343 veces

Por



Película: “Nine ½ Weeks”. (1986)

Dirección: Adrian Lyne.

Elenco: Kim Basinger, Mickey Rourke, Margaret Whitton, David Margulies, Christine Baranski, Karen Young.

 

 

 

“I love you Elizabeth. Could you please come back?”, declara John (Mickey Rourke) al ver partir por aquella puerta a Elizabeth (Kim Basinger) y comenzar a rogar por su regreso. Ella no vuelve, no mira hacia atrás,  seca sus lágrimas y sigue su camino. Una nueva ruta que ya no lo incluye. Una nueva ruta en la cual la pasión desenfrenada ya no domine sus días y no sea lo único que tenga que recibir de parte de un hombre.

 

Elizabeth debe ser la mujer más idiota de los años ochentas. Dejar así, con lágrimas en los ojos a un hombre como John quien susurra un “te amo” debería ser considerado pecado mortal. Su incapacidad para esperar que el corazón de John la dejara entrar, seguro le vale para que a posteriori viva sus días en una relación en la más absoluta normalidad, donde la creatividad y la imaginación no son el engranaje que mantiene vivo el amor, sino más bien una cualidad pasajera que de vez en cuando da vida y nos hace pensar que escogimos bien. Pero, ¿y si en lugar de tener gotas de este tipo de sensaciones decidiéramos vivir inmersos en ellas? ¿Qué pasaría si de pronto apostamos porque la cotidianeidad sea absolutamente opacada por un constante desborde de pasión? ¿Necesitaríamos más? John confiaba en que no, y a partir de ello hizo su ofrecimiento. Ella en cambio, no soportó esta convicción más allá de sólo 9 ½ semanas.
 

 

John es un yuppie de Wall Street que un día cualquiera y en un lugar cualquiera se encanta con la risa de Elizabeth, regalándole una de esas miradas penetrantes que luego se transforman en una constante durante toda la cinta. Un inicio de maravillas para John, quien luego sólo tendría que jugar la estrategia que nunca falla con nosotras las mujeres: la sorpresa. Ella caería rendida a sus pies, y desde allí comenzaría entre ambos una relación apasionada en todos los sentidos, pero que sería dominada por John y que mantendría en la más absoluta sumisión a Elizabeth. Tanto desbordaría John a su chica, que luego ella se vería inmersa en un estilo de vida donde todo gira en torno a él, y que en definitiva termina por sofocarla puesto que John no sería capaz de darle algo de moderación al trato, ni de normalidad a la relación.

 

Y es que a mi juicio han sido injustos con John. Un hombre totalmente guapo, que sorprende en detalles a cada instante, que se preocupa constantemente y que es capaz de hacer vibrar a una mujer como pocos saben hacerlo. ¿Por qué no darle un poco más de tiempo? En poco más de dos meses, John ya era un hombre enamorado y ella no fue capaz de entender el significado de ello. Habían sido muchas en su vida, pero ninguna como ella, lo cual puesto en el contexto delirante de amor sin control no hace más que acercarme nuevamente a la idea de que John merecía ser esperado, como ocurre en la mayoría de los casos. Si le doy una oportunidad a ella entonces me preguntaría qué falló en él para que Elizabeth no fuese capaz de esperarlo, y aunque es difícil considerando todo su atractivo, creo tener alguna idea al respecto.
 

 

Cualquier mujer desearía tener a John declarándonos que vivirá por nosotras cuidándonos día a día y dándonos todo lo necesario. Cualquier mujer desearía tener a John peinando nuestro cabello y llevándonos sopa a la cama cuando nos enfermamos. Cualquier mujer desearía vivir aquel desenfreno de amor donde pareciera que no importa nada más que la unión de ambos cuerpos. Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, hay algo a lo que John no dio lugar y que todas queremos sentir y escuchar. Todas queremos sentir que nos necesitan, sobre todo si se trata de la persona a quien amamos. Es allí donde él falló. Y con esto apuesto a que incluso la sumisión le hubiese quedado cómoda si ella hubiera escuchado aquella frase. Si John hubiese comprendido que no sólo él era capaz de entregar amor, sino que ella también tenía un corazón dispuesto a cuidar de él.

 

Aún así insisto en que han sido injustos contigo John, sobre todo ante tan atractivo ofrecimiento. Sigue en tu ruta, guapo, que tienes la capacidad de tener a cualquier mujer a tus pies. Mientras mantengas esa mirada de seductor y estés dispuesto a lavar los platos todos los días, seguro alguna más inteligente que Elizabeth decide darte más tiempo. O al menos, aprovechar contigo mucho más de 9 ½ semanas.

 

 



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