Publicado el 24 de ene de 2011 | Sección: TV / Series. | Visto 824 veces
Siempre luego de un problema amoroso, me echo frente al televisor con algo dulce, que posee una cantidad de calorías que me podría hacer subsistir hasta el año 2020, y me hundo en un zapping interminable que me haga olvidar al imbécil en cuestión. La mayoría de las veces suele funcionar.
Por lo general, intento encontrar una película al estilo “Bridget Jones” que me entretenga, que me haga soñar que existe aquel príncipe azul que aparentemente está muerto, que no terminaré como la vieja de los gatos de Los Simpsons (mucho menos devorada por estos), y que de pasada me suba un poco el autoestima y me haga sentir que no todo está perdido, porque Bridget tiene treinta y tantos y yo aún no estoy en la mitad de los veinte.
Es así, haciendo zapping tras un momento de desesperación, desde hace un tiempo me hice fanática de una serie en particular: “Dance your ass off”, que en una mala traducción al español sería como un “Sácate la gordura bailando”. Algo tiene aquel formato estilo competencia/reality de gorditos que me atrae. No sé si será porque me hacen sentir flaca tras el engullimiento de tanta comida, si puede ser morbo al verlos no aguantar la dieta o quizás el simple hecho de que se mueven muchísimo mejor que gente que tiene 100 kilos menos y baila en programas/concursos en nuestro país. ¡Qué Jhendelyn! ¡Qué Gianella! Me quedo 100% con los participantes de “Dance your ass off” que saben como menearse y tienen una elasticidad extraordinaria que ya quisieran otros tener.
Quizás es una casualidad, pero cada vez que estoy en la cama con el control remoto en la mano, con casi toda la comida que estaba en el refrigerador enfrente de mí, pillo sin querer esta serie. Es como si hubiese estado anotado en el plan divino de Dios que así ocurriría. Cada vez que entierro la cuchara en el litro de helado y miro el show, me digo con culpabilidad “mañana saldré a trotar”. Claro que sé que eso es un burdo autoengaño para hacerme sentir bien mientras veo a los gorditos danzar y la fuerza de voluntad que tienen. Luego pienso, “podría bailar para adelgazar como ellos”, pero sé que eso tampoco sucederá.
Al final, me quedo echada comiendo todo lo que reuní para pasar las penas y me pregunto: “¿Habrán terminado así por hacer esto?, ¿Habrá sido una pena de amor la que los hizo comer hasta más no poder?“. Bueno, creo que la respuesta todos lo sabremos si es que el formato llega a Chile algún día, me ven con sobrepeso danzando cual Valentina Roth y vendiendo mi historia de desengaños en un programa de farándula. Estoy segura que lograría ser la sensación. MBC.