Mis Mujeres de Película: Audrey Tautou

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Esta columna sobre Audrey Tautou debí haberla escrito hace rato, una de las razones es debido a un post que dejó un lector de la revista pidiendo que hablara sobre ella (y al que le pido las disculpas del caso por el atraso de su pedido) y otra porque innegablemente la primera vez que vi a Audrey interpretando a este mágico personaje, no pude hacer sino otra cosa que enamorarme. El encanto del personaje de Amélie radica en que engloba a esa mujer de ensueño a la que no se puede dejar de mirar ni de adular nunca, es ese tipo de chica que es hermosa tanto en el interior como en el exterior, es aquella fémina que todo lo que hace es simplemente perfecto (de hecho es tal cual la canción de The Police “Every little thing she does is magic”).

Amélie narra la historia de Amélie Poulain, una particular joven que a sus veintidós años descubre que su objetivo en la vida es ayudar a los demás. A partir de entonces, inventa toda clase de estrategias para intervenir, sin hacerse notar, en la existencia de las personas que viven en su entorno. Su misión se verá interrumpida con la llegada de un extraño y particular chico que la hará descubrir que ella también necesita ser feliz. Una película mágica y brillante, llena de color, música y personajes peculiarmente atractivos; donde, definitivamente, Audrey se roba la película por completo.

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Para el normal y común de la gente, quizás Amélie sea sólo una linda chica soñadora, pero para las personas que amamos y disfrutamos con el cine, Amélie es la mujer de nuestros sueños. La forma de convertir en grande los pequeños detalles, el lidiar con esa preciosa timidez, acompañados por esa tierna y espontánea alegría, son la dosis suficiente para desajustar a cualquiera que se atreva a mirarla durante los 120 minutos que dura la cinta. No creo que exista nadie capaz de resistirse a esos ojos cautivantes y esa boquita de melocotón.

Lo mágico, visual y onírico del film se resume en la forma en que está narrado, y gran parte de ello lo otorga el personaje de Audrey, con quien uno se siente literalmente en las nubes. La escena donde ayuda a cruzar la calle al ciego dan fe de su musical y sencilla forma de ver la vida, la escena donde se venga del verdulero y donde hace viajar al gnomo de su padre, demuestran su traviesa y lúdica forma de ser; sin embargo, son las escenas donde ayuda de distintas maneras a la gente las que dan el golpe de gracia. Personalmente, son los juegos y planes que inventa para arreglar las cosas los que terminaron de embobarme, en especial, la secuencia donde le devuelve el libro de fotografías a Nino Quincampoix en el parque de diversiones.

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Definitivamente faltan adjetivos para describirla, en simples palabras sólo puede catalogársela de fantástica. Incluso, dan ganas que nunca termine le película porque uno queda flechado con ganas de seguir viendo a Audrey actuando, pero los créditos son la triste vuelta a la realidad. En todo caso, el final es tal cual uno se lo imaginó y quiere que sea.

Sinceramente, después de ver esta película, me es difícil diferenciar a Audrey de Amélie, creo que nunca podré hacerlo; no sólo porque es una gran caracterización encarnada por una de las actrices más bellas que existen, sino porque para mí es y será siempre esa atractiva e irrepetible francesita que sueña todo el día y junta piedras de río para poder lanzarlas y hacer “sapitos” en el agua.


Película: «Amélie» (Le fabuleux destin d`Amélie Poulain).
Dirección: Jean-Pierre Jeunet.
Reparto: Mathieu Kassovitz, Rufus, Lorella Cravotta, Serge Merlin, Jamel Debbouze, Claire Maurier.
Vista en: Algún mes del 2003 en HBO.


 





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