BSO: «Swing Kids» (1993), el gozo de bailar en la Alemania Nazi

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«Swing Kids». Una película que habla sobre una época y en un contexto que para nosotros es muy difícil de entender, siendo de un lugar tan alejado, un lugar donde nunca cayó una bomba, nunca desaparecieron familiares, nunca escuchamos propaganda belicosa por la radio y ciertamente nunca nos vimos sumidos en el oscurantismo cultural impuesto por una autoridad político-militar…oh, esperen, todo eso nos pasó una vez! Quizás no sea tan difícil entender la trama al fin y al cabo.

Lo que en verdad nos resulta extraño es escapar de todo ese tumulto social a través de la música de Louis PrimaBenny Goodman o Billy Banks. Bueno, eso es exactamente lo que hacían Peter Müller (Robert Sean Leonard, el bonachón James Wilson en “House”) y sus amigos Thomas (Christian Bale), Arvid (Frank Whaley) y Otto (Jayce Bartok). Por un tiempo les funcionó muy bien. Lamentablemente, sólo por un tiempo.

El soundtrack tiene toda la picardía y vitalidad de los jóvenes “de bien” de aquel tiempo, amalgamado con el infaltable contenido bohemio tan característico de las desenfrenadas noches en los salones de baile. La furiosa batería de “Sing, Sing, Sing (with a Swing)” de Louis Prima da el vamos, así como para hacerte saber que si no vienes bailar hasta el límite del calambre simplemente no eres bienvenido.

Como un llamado de alerta, como un padre que le pide a su hijo que le baje el volumen a la música, así comienza la música incidental de la película en el track 2, a cargo de James Horner (“Titanic”, “Troya”), quien con unos tibios acordes nos recuerda que “hay que mantener la compostura”.

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“¿Se fue el viejo?, muy bien! Sigamos con el swing!”. En este caso es Count Basie con “Shout and Feel It” quien nos invita a la pista de baile. Su guitarra afilada en perfecta sincronía con los instrumentos de viento es una invitación muy difícil de rechazar. “Vamos, ¿qué le hace el agua al pescado? A seguir bailando”.

“It Don’t Mean a Thing (If It Ain’t Got That Swing)” nos lleva a un lugar más armonioso, menos frenético en la música, pero con una interpretación vocal de Billy Banks simplemente fenomenal, llena de matices y con un carácter único. Canciones como ésta hacen comprender lo fácil que era evadirse escuchando Swing. Lamentablemente, y como era la tónica de aquellos atribulados tiempos en la Alemania Nazi, el gozo era efímero.

«The Letter» (segunda pieza incidental) sólo trae penas e inseguridad a nuestro camarada Peter. Es una escena que provoca un gran sentido de afecto para con el personaje, una escena en la que a nadie le gustaría estar, pero que a la última persona que quiere que le pase es a un tipo como Peter.

Pero, hey, ¿para qué está Benny Goodman? Para hacernos sentir mejor, esta vez con “Flat Foot Footage”, su segundo aporte a la BSO. Lamentable, el dueño de las malas nuevas, James Horner, nos avisa que se avecina una tormenta, esta vez personificada en la pieza Arvid Beaten, la cual despierta un sentimiento de impotencia casi insostenible. He ahí el abuso de poder y la intolerancia llevadas a su máxima expresión; hacer el mal simplemente “porque se puede” y tratar de arruinar todo lo que se interpone a una ideología determinada. Es así como Arvid termina con sus discos esparcidos por el suelo y sus dedos hechos añicos cual Víctor Jara. En este contexto, “Swingtime in the Rockies” (track 8) resulta apenas un bálsamo. Esta vez la picardía de Benny Goodman no es suficiente para pasar tal trago amargo. De hecho, de aquí en adelante tanto el soundtrack como la película se tornan en un vaivén de malas noticias y episodios agitados. Ya casi no queda espacio para escuchar, sólo para bailar con un ojo puesto en la puerta de entrada, para arrancar si aparecen las juventudes Nazis.

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De esta forma pasa Django Reinhardt y sus frenéticos punteos en “Daphné” (track 9) y los últimos aportes de Benny Goodman“Life Goes to a Party-Jumpin’ at the Woodside” y “Goodnite My Love”. Uno sigue escuchando, por ratos de forma alegre, pero siempre temiendo lo peor. El comienzo de lo peor llega con los violines de “Ashes” (pieza incidental). Es, sin lugar a dudas, el principio del fin… «pero no por esto vamos a dejar de escuchar Swing”.

A pesar de haber perdido a sus amigos (Arvid producto del suicidio y Thomas gracias a la propaganda hitleriana), Peter se alista para una noche más en la oscura bohemia. Así se deja lo mejor para el final. El último baile de Peter al son de “Bei Mir Bist du Schön” (interpretada por Janis Siegel) es maravilloso, una muestra de rebeldía, furia e inconformidad que no pasa desapercibida por los cuadrados ojos de las patrullas Nazis.

Lamentablemente, no conocemos el destino de ninguno de los Swing Kids, sólo sabemos que la antorcha fue pasada a Willi, el hermano menor de Peter. Espero que él haya podido ver el final de la guerra y, en nombre de los Chicos del Swing, haya podido salir a la pista una vez más.


Título Original: «Swing Kids» (1993).
Director: Thomas Carter.
Música: James Horner / Varios Artistas.


 





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