BSO: «Lawrence Of Arabia» (1962), mucho más que arena en el desierto

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“Lawrence of Arabia” es una película que, siendo un clásico, va más allá de las grandes historias de la época, mostrando a través de grandes escenas de batallas una lucha mucho menos gráfica, aquella del hombre contra sus propias limitaciones y, cómo cualquier barrera se hace frágil, contra la voluntad del ser humano. Sin duda, éste no es un film sobre la naturaleza, como tampoco es un film sobre la guerra entre turcos y árabes, es una biografía adornada de paisajes místicos y batallas inolvidables, todo coronado con los acordes magistrales de Maurice Jarre (“La Sociedad de los Poetas Muertos”, “Jesús de Nazaret”).

Hablar de Maurice Jarre es hablar, sin temor a equivocarme, de uno de los más grandes músicos en la historia del cine. Nominado a 8 Premios Oscar, ganando tres de ellos por “Lawrence of Arabia”, una tal “Doctor Zhivago” y “Pasaje a la India”, en “Lawrence…”, Jarre nos llena de colores una cinta que cuenta con básicamente dos: el amarillo del eterno desierto y el blanco, representado en T.E. Lawrence, interpretado por el gran Peter O’Toole (“Caligula”, “The Last Emperor”).

El soundtrack comienza, como es costumbre en las películas de David Lean, con la respectiva obertura, cuyo fin es entregarnos pequeños pasajes de lo que escucharemos durante todo el film. Comienza con unos breves acordes de viento con un carácter netamente combativo, para pasar de forma súbita a los épicos acordes del, ya icónico tema principal. Acordes que suenan notoriamente a medio oriente, enérgicos, pero a la vez precisos y prístinos. Las cuerdas llevan las riendas de la música, siendo escoltada por una majestuosa sección de vientos y teniendo de contraparte los frenéticos pasos de la percusión a través de toda la pieza.

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«Main Title» (track 2) sigue la línea básica de la obertura, añadiendo pasajes más vivaces y contra rítmicos, los cuales se encuentran a la mitad de la pieza con la súbita aparición de los acordes clásicos del tema principal de la película. Con «Miracle» (track 3) nos adentramos en la parte más oscura de la mente de Lawrence, donde las múltiples dudas existenciales nublan el pensamiento y el alma de este personaje, tan soñador y temerario. Es una pieza con tiempos muy marcados, llenos de angustia y desolación, tal vez por la gran desventaja que tiene el hombre contra el desierto. La podemos escuchar durante la larga y angustiosa meditación de Lawrence, cual Jesús en sus 40 días de ayuno en el desierto. Es, sin duda, la pieza que le da el toque de realismo a todo este viaje onírico que realiza Lawrence a través del desierto. La sección oscura se completa con «Nefud Mirage» (track 4).

«Rescue of Gasim» (track 5) representa la esperanza. Comienza con los suaves acordes principales de la película, pero que va creciendo y convirtiéndose en un murallón musical, así como el tímido sol del amanecer del desierto da paso al imponente sol de mediodía. El tema es la exacta representación sonora de la secuencia en donde aparece. En ella, Lawrence, contra todos los pronósticos de sobrevivir, vuelve al desierto Nefud para salvar a su compañero Gasim.

«Arrival’s at Auda´s Camp» (track 6) viene cargada de fanfarrias y redobles. Una pieza dominada por los vientos, de un ritmo alegre y pomposo. Un notable complemento para celebrar la primera gran hazaña de Lawrence en el desierto. La fiesta sigue con «The Voice of the Guns» (track 7), una pieza que evoca los mejores ritmos de las marchas de Richard Strauss, donde los platillos se roban la película cambiando constantemente de ritmo. Acabando la celebración, aparece rotundamente «Continuation of the Miracle» (track 8), pieza que no ofrece tranquilidad ni descanso en ningún momento. Pareciera que en cualquier momento sube en intensidad, pero no. Sus 3 minutos y 16 segundos pasan, dejando una gran duda sobre qué es lo que viene.

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«Suns Anvil» (track 9) y «Lawrence and the Bodyguard» (track 10) traen los combativos acordes del primer track de vuelta. En esta ocasión, Jarre desarrolla una pieza centrada en la lucha entre las secciones de la orquesta, donde los vientos son los primeros en dominar, pero rápidamente son alcanzados por la percusión. Es, a mi parecer, una pieza mucho más clásica que épica.

«This is the desert» (track 11), comienza como un cuadro en blanco, que rápidamente se va llenando de colores fuertes. A medida que avanza el tema, los sonidos se van suavizando, llegando a convertirse sólo en murmullos de instrumentos de viento. Es sin duda un gran golpe, con el que termina la travesía de Lawrence por África. Una travesía que supo de victorias asombrosas, pero que terminaron siendo estériles contra la interminable lucha de egos y poderes que los seres humanos siempre alimentan.

«End title» (track 12) representa un premio de consuelo. Una pieza básicamente alegre que contiene todos los elementos del soundtrack, gran majestuosidad, ritmos fuertes y pasajes de gran oscuridad.

Sin duda, una clásica banda sonora que, al igual que el film, pasará a la historia por su capacidad de emocionar y traer las imágenes más místicas del desierto a nuestras mentes. Aquellos amantes del desierto (entre los que me cuento) saben que lo que se puede encontrar en él es mucho más que arena. Encontramos inspiración, mística y sobre todo, un gran lienzo en blanco para poder dar rienda suelta a nuestra imaginación.


Título Original: «Lawrence Of Arabia» (1962).
Director: David Lean.
Música: Maurice Jarre.


 





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