CRÍTICA: «Chile Puede» (2008) de Ricardo Larraín, el chiste más malo del año

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Un empresario obsesionado con llevar a un chileno al espacio exterior, consigue convencer a Guillermo, un humilde profesor de castellano y poeta para que emprenda la aventura. Este último lo hace para sorprender a su novia Ana María, y salir del sistema educacional en que los alumnos abusan de él, por su excesiva timidez, más que por la aventura espacial. Las cosas no son como quisieron y luego de un lanzamiento exitoso, el regreso parece imposible, la nave no funciona y el equipo lo abandona. Paralelamente, los norteamericanos desatan un dispositivo de seguridad, creyendo que la nave es una ofensiva de Al Qaeda para rociar Antrax sobre sus cielos, para lo cual envían comandos a acabar con la nave y centro aeroespacial en San Pedro de Atacama.

Después de mucho tiempo, Ricardo Larraín, director de «La Frontera» (1991), «El Entusiasmo» (1998), entre otras, volvió a trabajar en un largometraje, llevando a la pantalla grande un guión de Boris Quercia («Sexo con Amor», «El Rey de los Huevones»), que a estas alturas se termina por convertir en el hueón más hueón de todo Chile (o mejor dicho, sus personajes)… pero un hueón chistoso, con gracia, que sin contar chistes y sin tener la plasticidad facial de Jim Carrey, ha logrado concebir guiones redondos, que no cuentan con gran complejidad, pero que saben llevar una historia de inicio a fin, sin grandes vacíos, y con un humor “natural” y liviano. Y esto es en gran parte por los elencos que interpretan sus historias.

20.000 espectadores repletaron las salas de cine los primeros 4 días de estreno de «Chile Puede». Razón suficiente para decidir pagar los $2200 y dedicar 85 minutos para verla.

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Tal como lo cuenta la sinopsis, Guillermo (Boris Quercia) decide ser el primer chileno en llegar al espacio sin saber nada de cosmonáutica. Lo que no sabía es que Patricio (Willy Semler) y Octavio (Hugo Arana), los encargados de enviarlo, tampoco tenían mucha idea de cómo hacerlo. O mejor dicho, de hacerlo volver. Mezclando la cotidianeidad acostumbrada en las películas más representativas del cine chileno (imaginen la típica escena de una familia clase media paseando por Valparaíso con música de piano de fondo, estilo «Cachimba»… a esa cotidianeidad me refiero); escenas del espacio sacadas casi directamente de «2001: Odisea del Espacio», con Johann Strauss incluído; y humor de escenas rápidas estilo «¿Dónde está el Policía?» (Leslie Nielsen haciendo escuela), vemos cómo desde la humilde base espacial hacen lo posible para traer a Guillermo de vuelta, mientras él escribe poemas para su novia en el ordenador de su diminuta nave, y un siniestro periodista se dedica a perseguirla por la ciudad para sacarla del anonimato y conseguir un titular para el pasquín de turno.

Por otro lado, los EEUU se rompen la cabeza, convencidos que quienes están detrás de todo esto, son terroristas del Medio Oriente decididos a destruir Norteamérica. Y en esto me quiero detener. Los personajes que emulan a las Fuerzas Armadas de los EEUU en dichas escenas, y todo el conglomerado político necesario puesto en pantalla, juega con el espectador, empleando un lenguaje “chileno-inglés” que podría haber resultado fome, discreto, pero no lo es. Y ahí se ve representado y radica gran parte del objetivo logrado por Larraín, Quercia y los actores, y queda de manifiesto: vemos una historia muy chilena, curiosamente sin garabatos ni interpretaciones “teatrales” que tan acostumbrados ya nos tiene el cine local, y de pasada, se burlan del cometido y la eterna persecución norteamericana de que todo el mundo los quiere eliminar. dos pájaros de un tiro.

Con escenas “hilarantes” como diría la carátula en inglés de un estreno en DVD, como ver a Guillermo leyendo un manual de bolsillo de la nave mientras da vuelta sin rumbo por el espacio, los militares camuflados viendo por binoculares, el personaje ruso que sobrevive en lo que queda de la estación MIR, o ver a Luis Gnecco como Ministro dando declaraciones con un molesto tic en la nariz cual Secretario General de la OEA, «Chile Puede» resulta ser una comedia muy liviana, entretenida, y que sin duda deja en claro que el camino de Quercia es éste, y no el exceso de lujuria y chuchadas sin sentido, que a veces el humor negro, rápido e inteligente puede más.

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2-stars
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Ficha Técnica:
Chile, 2008, 85 min.
Título Original: «Chile Puede».
Dirección: Ricardo Larraín.
Guion: Boris Quercia.
Elenco: Boris Quercia, Javiera Contador, Álvaro Rudolphy, Hugo Arana, Willy Semler, Rodrigo Gijón, Sergio Hernández, Bélgica Castro.

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CRÍTICA: «Chile Puede» (2008) de Ricardo Larraín, el chiste más malo del año

  1. he visto peliculas de todo tipo, pero esta pelicula es lejor, pero lejos lo peor que vi, da pena

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