CRÍTICA: «Elizabethtown» (2005) de Cameron Crowe, mala copia sin cuerpo ni alma

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Esta es la historia de un tranquilo diseñador de zapatos (Orlando Bloom) afincado en Oregón que conoce realmente a su padre y descubre sus raíces familiares después del fallecimiento de su progenitor. Le acompañan en su recorrido una optimista nata (Kirsten Dunst) con quien vivirá un romance inesperado y toda una serie de parientes que están decididos a enseñarle lo que significa vivir de verdad. El viaje de un joven que opta por una dirección inesperada y de la mujer que le ayuda a ver el mundo que le rodea bajo otro prisma.

Generalmente las películas que comento en este espacio, suelo elegirlas porque merecen ser destacadas. Ya sea porque sobresale la historia, las actuaciones, la dirección o simplemente porque son una pieza necesaria y casi resulta obligatorio sentarse a verlas. Pero esta es una excepción. No porque sea lo más malo que exista, sino porque hay cosas que merecen ser comentadas.

Me declaro enemigo de Cameron Crowe. No sólo me molesta su cara de gringo con plata, sino también porque no comparto sus trabajos y decisiones: Primero por escribir «Jerry Maguire» sólo para levantar la carrera de Tom Cruise, su amigo personal y productor (plata) de casi todos sus últimos filmes; luego por escribir «Casi Famosos» (una película que nos muestra el difícil camino de una joven banda gringa, lo que dista mucho de la realidad por estos lados); y finalmente por asesinar en conjunto con su amigo Cruise la obra de Amenábar, «Abre los Ojos», Por supuesto, faltaba la guinda de la torta.

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«Elizabethtown» cuenta la historia de Drew (Orlando Bloom), un joven diseñador de zapatillas que fracasa en su último trabajo, haciendo perder cientos de millones de dolares a su compañía, lo que no le da otra alternativa que acabar con su miserable de vida para así evitar su hundimiento personal que comenzará tres días después, cuando salga publicado en primera plana de una revista su rostro junto a la palabra “fiasco”. Pero antes, debe cumplir una tarea: su padre acaba de morir y debe viajar a su antiguo pueblo a buscar sus restos y hacerse cargo del papeleo. Cuento corto: en el viaje conoce a Claire (Kirsten Dunst), una azafata carismática que sin dudarlo le enseña las bondades de la vida y el “verdadero amor” (no esperen que les suceda eso en la vida real), y en el pueblo es reconocido como el hijo exitoso de alguien que para todos era muy querido, enterándose de ello y valorando el real sentido de la vida.

¿Les suena algo de eso? Quien ha tenido la suerte de ver la mejor película de amor y relación de la última década, escrita, dirigida e interpretada por Zach Braff«Garden State», sabrá darse cuenta sin mucho esfuerzo después de verla, que se trata de una mala copia. No todas las copias son malas, pero cuando el resultado es considerablemente inferior, si lo es. Pero olvidémonos de «Garden State» por un minuto.

El papel de Orlando Bloom es, por decir lo menos, deficiente. Demasiado poco creíble para una historia que no es mala, pero debe ser tratada con cuidado. Más aún para este estilo de películas. Hablo del nuevo estilo, ese con abundante humor negro, música contemporánea de fondo, grandes diálogos, tomas largas y excesivo uso del color. (entiéndase «Little Miss Sunshine», «Stranger Than Fiction», «La Ciencia del Sueño», o la misma «Garden State»). Y ahí radica su principal problema: ese NUNCA ha sido el estilo de Cameron Crowe y, por lo mismo, se ve exageradamente forzado, donde lo único que se consigue es sacarnos de la ficción en que los personajes intentan meternos. Destacar, eso sí, a Susan Sarandon y a la misma Kirsten Dunst, que están a la altura del guion. Esta última brillando como ya se está haciendo costumbre en sus últimos papeles.

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Pero no todo es malo. La historia (escrita de manera “original” por el mismo Crowe) no es mala, no tiene grandes vacíos argumentales y sabe llevarnos correctamente del inicio al desenlace. Algo que se agradece y que probablemente la sitúe por sobre muchas comedias-dramas románticos que se hayan hecho. No esperaría menos de un director de su talla tampoco, que por mucho que no me guste, se reconoce su talento. No así sus malas ideas.

Personalmente, preferiría dejarle el espacio a la innovación artística y a las nuevas técnicas narrativas a nuevos y jóvenes talentos. Dejemos que Richard Kelly marque pautas con «Donnie Darko» y su maldito conejo, que Michel Gondry nos parta el corazón en dos con «Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos», que Paul Thomas Anderson nos siga regalando historias como la de «Magnolia» o «Embriagado de Amor». Ud. señor Crowe, siga dedicándose a la extorsión de filmes europeos (mal llamados “remakes”), que lo que hizo con “Abre los Ojos” retitulándola “Vanilla Sky” es lo más vergonzoso que he visto en pantalla.

Mejor vaya al Blockbuster más cercano con su buen amigo y productor Tom, compre mantequilla de maní y arriende un par de títulos. Y si se encuentran con «Garden State», no se asuste, nadie le copió su idea, es sólo que Zach Braff la escribió casi 2 años antes que usted, y va a costar mucho que en un corto plazo la superen.

Por cierto, ¿Mencioné que el tan mencionado amigo de Crowe es el productor también de «Elizabethtown»?

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4-stars
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Ficha Técnica:
EEUU, 2005, 123 min.
Título Original: «Elizabethtown».
Dirección: Cameron Crowe.
Guion: Cameron Crowe.
Elenco: Orlando Bloom, Kirsten Dunst, Susan Sarandon, Alec Baldwin, Bruce McGill, Judy Greer, Jessica Biel, Paul Schneider.

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CRÍTICA: «Elizabethtown» (2005) de Cameron Crowe, mala copia sin cuerpo ni alma

  1. Crowe sucks
    concuerdo contigo al 100%( aunque admito que el final de Jerry Maguire sigue siendo uno de mis placeres culpables), el tipo es un care raja con todas sus palabras, cero talento.
    No sé por qué me lo imagino escribiendo melosas telenovelas mas que dirigiendo en jolibud ( donde lo aman por tener cara de quico ).

    equis de

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