Mis Mujeres de Película: Antonella Costa

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Siendo realmente fiel a la verdad y a esta columna, debería hablar de Antonella Costa en «Garage Olimpo», la primera película donde vi actuar a esta hermosa y enigmática argentinita nacida en Italia de veintisiete años de edad. Sin embargo, por un asunto personal, debo hablar de Antonella Costa en «Nadar Solo». ¿El por qué? básicamente porque refleja mi vida casi milimétricamente a los diecisiete años. “Nadar Solo” narra la historia de Martín (Nicolás Mateo), un adolescente que no se encuentra en su familia, en su colegio ni en sus amigos; no pertenece a ningún lugar y la monotonía es una constante partícipe de su vida, escucha Morrissey y toca batería en un grupo hecho con su mejor amigo. Sólo un viaje a Mar del Plata en busca de su hermano le permite huir de todo aquello, y alguien que ayuda mucho a ello es Luciana (Antonella Costa) a quien conoce en el viaje.

El film es –sin mentir- una fiel representación de lo que nos pasaba a mí y a mis mejores amigos en ese preciso instante de la vida. Las coincidencias son tantas (desde la forma de vestir y usar mochila para todo, hasta esas caminatas sin rumbo con conversaciones acerca de nada) que, cuando vi por primera vez la película, pensé que el televisor me estaba tomando el pelo. La única diferencia es que nunca hice un viaje, y quizás por eso nunca apareció una Luciana. De ahí tal vez mi fascinación por Antonella Costa, porque en realidad ella aparece en la media hora final de la película; sin embargo, aquello bastó para que se robara mi corazón con esa boquita seria y esos ojitos perdidos en ellos mismos.

Existen dos escenas claves que fueron las que me cautivaron por completo. La primera cuando, junto con el personaje de Mateo, esperan tomar una micro hacia el acuario y comen pastillas; él le da una de frambuesa que era la última que quedaba. Y la segunda, cuando los dos por separado sacan una foto a través de un vaso de vidrio. Sin exagerar son escenas donde ella sale absolutamente preciosa, con ese pelito tomado y esa carita que no sonríe en ningún instante, y demuestran la relación implícita que existe entre los dos personajes. Creo que es la única vez que una mujer hermosa me mata sin su sonrisa.

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El final merece mención aparte, y por razones lógicas, no diré nada que atente contra la persona que no haya visto “Nadar Solo”; sin embargo cuando pensé que Antonella no podía verse más linda de lo que era, ella sale en esa escena sólo para dejarme embobado y sin aliento.

Varias amigas me han dicho que Antonella Costa en la película la encuentran normal o común y no saben por qué la idolatro tanto si no es tan bonita. Pero yo les digo que va mucho más allá de eso; de hecho, Antonella, con este papel, representa aquella niña cómplice que soñaba en aquel tiempo con temas como “Just like heaven” de The Cure o “There`s a light that never goes out” de The Smiths. La misma muchacha que hubiese querido que me acompañara a mirar discos, caminar por la ciudad sin decir nada o simplemente sentarse en un banco esperando que pase el tiempo. Antonio y Sebastián saben de lo que hablo.


Película: «Nadar Solo».
Dirección: Ezequiel Acuña.
Reparto: Nicolás Mateo, Santiago Pedrero, Tomás Fonzi, Manuel Callau, Mónica Galán.
Vista en: Agosto 2004 en Cinemax.


 





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